Serrat: De un tiempo de un país
El entrañable cantautor está entre nosotros para presentar su nuevo trabajo "Banda sonora dïun temps dïun país" donde rescata significativas composiciones del movimiento que lo vio nacer: la Nova Cancó catalana.
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Joan Manuel Serrat tiene motivos para estar feliz. Cumplió un sueño que lo acompañó por mucho tiempo. Registrar las canciones que más quiere de lo que se dio en llamar Nova Cancó catalana.
Con estas canciones su país resistía tres décadas atrás la implacable censura española según le contó a La Nación en una entrevista exclusiva.
-Hablemos de "D`un Temps D`un País" que no sé si llamarlo recopilación.
-Yo tampoco sabría cómo titularla. Lo mejor que se me ocurrió para definirlo fue como "banda sonora de un tiempo y un país" porque son un manojo de canciones que corresponden a un tiempo determinado del año 62 al 75 escritas por gentes diversas que podrían aglutinarse en aquel término que se dio en llamar Nova Can‡ó catalana.
-¿Este proyecto nació hace mucho tiempo?
-Es uno de esos proyectos que uno tiene dando vueltas y que en un momento determinado decide hacerlo. Yo no sabría decirte exactamente por qué pero supongo que es cuando sientes que estás dispuesto a hacerlo que puedes meterte en una aventura de este tipo aunque realmente debo confesar que siempre pensé que hacer este trabajo sería más sencillo creí menor el tiempo que me llevaría pero quizás esta ignorancia es la que le permite a uno meterse en estas aventuras que si uno supiera de todo el esfuerzo y el tiempo que van a requerir se lo plantearía más a largo plazo pero estoy muy contento de haberlo hecho y también de haberlo terminado.
-Fueron varios meses de trabajo.
-De estudio exactamente dieciséis meses. Desde octubre del 94 a febrero del 96. Aun cuando yo me iba a hacer alguna gira en los estudios se seguía trabajando.
-Cómo fue la elección de los temas. Sobre todo el que abre el álbum "Letanía" que nunca antes fue grabado.
-No estaba grabado porque estaba prohibido. Esto demuestra hasta qué punto la censura era intolerante porque si lees el texto o escuchas la canción verás que no es tan agresiva. Es que bastaba sencillamente citar algunas referencias como plantear la guerra civil como un desastre o plantear a un caudillo como a un tipo que le falta un tornillo pues eran insultos sumamente graves. Es una canción muy curiosa porque no tenía un intérprete fijo. Así como las otras las cantaban normalmente sus autores o bien algún intérprete adherido a ellos esta canción la cantábamos cualquiera de nosotros de la manera que se podía siempre y cuando hubiese alguna seguridad de que uno no iba a sufrir las represalias directas de la censura. Esta canción explica muy bien hasta qué punto la censura es terrible y va contra cualquier tipo de creación.
Cuando uno logra ver la censura con distancia y ha sobrevivido a ella resulta sorprendente no sólo lo cruel que puede ser sino lo estúpida que resulta.
-Ya que hablas de distancia ¿qué es hoy la Nova Cancó?
-La Nova Cancó es un fenómeno que para mí termina con la muerte de Franco. El hecho es que se creó una canción que sacaba al catalán del ámbito familiar en el que estaba completamente recluido y en el ámbito de la calle alejado de lo que puede ser la cultura popular donde no existía una canción con un cierto contenido que se moviera por las calles que se montara al colectivo que caminara con la gente que se metiera en las fábricas o en las aulas. Esto con la muerte del dictador termina y prosigue una can‡ó dentro de un país que va buscando su normalidad y crece mientras lo hacen los ámbitos de libertad. El mismo lenguaje de las canciones se modifica sustancialmente. La canción se desnuda igual que esas primeras revistas que mostraban las intimidades de la mujer. Ya no hay que ser críptico para eludir la censura.
-¿Hay nostalgia en el álbum?
-No. Este trabajo no se hizo a partir de la nostalgia o en busca de ella. No creo que sea saludable hacer un trabajo buscando la nostalgia. Lo que ocurre y es inevitable es que estas canciones disparan en quien las escuchan (y vivió ese momento) un montón de nostalgias personales pero eso es cuestión de cada uno. Evidentemente esto no se produce en la gente que tenga menos de treinta años. Para ellos lo único que traen son bellas canciones que vale la pena que vean la luz en este momento que quizá no es el más saludable que pueda vivir la canción autóctona en un mercado discográfico manejado fundamentalmente por el marketing y las directrices foráneas.
-¿Qué eran Les Setze Jutges (Los dieciséis jueces)?
-Era un grupo dentro del movimiento que terminó siendo de dieciséis personas. Yo soy el número trece pero siempre es bueno aclarar que a pesar de ser jueces no se trata de ningún tipo de tribunal popular ni cosa que se le parezca. Se trata sencillamente de la primera frase de un trabalenguas catalán.
-¿Y cómo funcionaba ese grupo?
-Nosotros trabajábamos al principio designando a la gente que se enviaba a cada sitio que se reclamaba. Con el tiempo fue especializándose más y a medida que avanzaron los años una vez cumplida esta fase de empezar a caminar algunos tomamos el camino de la canción como oficio y otros regresaron a sus cuarteles de invierno a hacer su trabajo o dedicándose a otros.
-¿Cuál fue la reacción de ellos cuando supieron de este álbum?
-Las dos satisfacciones más grandes que he tenido en este trabajo aparte del placer personal de ver una obra concluida han sido una la complicidad de todos ellos la participación directa y el afecto con que vieron este trabajo desde el origen. Y otra ha sido la reacción de la gente que compra el disco que lo escucha y que ha hecho que por primera vez una grabación en catalán sea número uno en las listas de ventas de España.
-El disco se presentó íntegramente en el Palau Sant Jordi de Barcelona.
-Fueron dos conciertos y evidentemente únicos. Se presentaron las 34 canciones. Fue muy emotivo y muy difícil porque fue cantar en público por primera vez todas esas canciones que uno no había cantado nunca salvo dos que compuse hace tiempo.
-¿Qué esperas del álbum?
-No tengo ninguna expectativa en concreto. Lo que sí yo he venido aquí para presentar el disco darle una manito y colocarlo en condiciones de mercado porque sé perfectamente que un disco cantado en un idioma que no es habitual es bastante difícil de vender.
Serrat entre amigos
Sólo faltó que Serrat les cantara a esas "malas compañías" sus amigos Roberto Fontanarrosa Quino Víctor Heredia Caloi Alejandro Dolina Pepe Fechoría Rodolfo Mederos Cecilia Rosetto y Lydia Pugliese convocados por "Sin vueltas" el ciclo que Lía Salgado conduce por América. Mañana a las 23 la cita es con Jorge Lanata.
"Crecí con tus canciones. Espero evitar el cholulismo" se excusó Salgado antes de que se le notara. La condición de oráculo que en esta tierra le hemos asignado a Serrat le pesó más a Salgado que al invitado.
Pudo aprovechar la vena inagotable del entrañable "Nano" pero no controló sus nervios. El deshilvanó breves anécdotas mientra sus amigos lo pintaban como un compañero de fierro "una esperanza" en un tiempo sin espacio para el espíritu. "Serrat es un sentimiento" así de profunda fue la opinión de la gente en la calle. Como cuando hablamos de fútbol.
El llegó al piso a las 18.20 de sport y en zapatillas. Descubrió a Quino y se trepó a su butaca por la espalda. A la viuda de Osvaldo Pugliese le prodigó un afectuoso saludo. Bromeó con todos y les reprochó entre risas que nadie hubiera pensado en el vino y la parrilla. "Son fieles aun cuando duermen" dijo de ellos.
"La vida es cualquier cosa menos quedarse quieto" reflexionó casi al final. Y mientras dejaba el canal hizo planes con "esos sinvergüenzas" con quienes comparte la vida "porque païél la amistad es lo primero.




