
¿Reemplazará a Harrison Ford en una hipotética quinta parte de la saga?
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Los paparazzi empezaron a incluirlo entre las "promesas", pero no después de sus papeles en Paranoia (Disturbia, DJ Caruso) o Transformers (de Michael Bay), en las que encarnó a héroes menos carismáticos de lo que un protagónico requeriría, sino luego de su primer escándalo en Chicago, donde según admitió en el show de David Letterman: "Solamente estaba tratando de comprar unos cigarrillos y el guardia empezó a mirarme mal". El momento completo de esa conversación puede verse aquí:
Hasta su participación en Transformers los pronosticadores de mega estrellas internacionales no se fijaban en Shia LaBeouf como candidato a la elite que presiden Brad Pitt y Angelina Jolie; Vanity Fair le auguraba misma suerte que a Tobey Maguire, cuyas acciones bajaron bruscamente después de El hombre araña 3, o Jake Gyllenhaal: coquetear entre la película de autor y el éxito de masas sin un marketing personal a la altura de lo que se esperaba de él. En Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal cambió la opinión de los agoreros. Su género de fan es el "arrepentido"; sus clubes se llenaron luego de ver en acción a Mutt Williams, que tendrá muchas cosas de su padre pero no su condición letrada, ni las fobias u obsesiones que lo encarnen con hondura narrativa. El nuevo aventurero Mutt da cuenta, eso sí, de una preocupación por el peinado que lo aparta del héroe clásico, y es por ahora demasiado tosco para imaginárselo en el rol solista que algunos le pronostican para una quinta y última parte de la saga. Su personaje no se entusiasma con la misión antopológica; abocado a la supervivencia del día; deja para su padre la preocupación por la clave mitológica que caracterizó a todas las entregas, aquí la conexión entre culturas precolombinas y extraterrestres.
No tuvo, todavía, grandes gestos de solidaridad o entrega que lo asciendan a la categoría de "más que un hombre". En Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal no tiene ni siquiera un atisbo de romance; le reservan sólo la obsesión por la mamá (Karen Allen) con serias dificultades para elaborar el Edipo (siempre en medio del beso entre sus padres) y proclive a los berrinches: "Ella ya lo manejó, ahora me toca mí", protesta ante papá Indy.
¿Hacerse cargo tan rápido de uno de los personajes más potentes de la cultura de masas del Siglo XX? En diversos foros sobre Indiana, hay gente que debate sobre el tema desde que el rumor empezó a circular. "¿Shia como Indy? No lo creo. Harrison Ford es y será siempre el perfecto y único Indiana Jones. Pero conociendo a Lucas es casi seguro que inicien una franquicia con Shia al frente. Mal, mal, mal" (dice Antonio, comentando la tapa de Empire). "Ah, pues mira... me está empezando a gustar el chico este. Y eso que al principio me parecía que tenía cara de pringadillo", contesta Noel, desde Zaragoza, España.
No sólo la película da lugar a algunos guiños para imaginar un traspaso del sombrero, sino las propias declaraciones de George Lucas, el productor, a la cadena Fox News suman a la causa. "No he hablado ni con Steven o Harrison sobre esto, pero Shia LaBeouf podría ser el protagonista la próxima vez y dejar que Harrison regrese al estilo que lo hizo Sean Connery". Desde entonces, le dijeron desde apurado hasta irrespetuoso, pero también hay una multitud que tiene fe en las chances de Shia, a cargo de uno de los puntos altos de la última entrega de Indiana, cuando la soviética Irina Spalko (criatura impecable de Cate Blanchett, mano derecha de Stalin, agente del comunismo en Estados Unidos de la era macartista) le pelea a sablazos de camión a camión. Luego de que la mamá le corrigiera sus posturas como en una clase de esgrima e Irina lo acusara de precoz por querer terminar rápido, el chico sale con altura de la derrota, y hasta interactúa simpáticamente con los monos; termina la secuencia con una agilidad inusual que no necesitó de dobles de riesgo para componer el salto de la liana.
Los que son fieles a Indiana Jones desde el principio aseguran que Spielberg o Lucas no le habrían reservado a Shia / Mutt el privilegio de salvar al héroe de una situación terminal, durante la crisis de las arenas movedizas, si no estuvieran pensando para él en algo grande. Incluso Mutt se da el gusto de humillar a Indiana con un rescate forzoso con una serpiente como soga, conocida es la fobia que siente el héroe ante las reptantes. Luego, el hijo se queda mirando con esa altivez que ya había demostrado al conocerlo, cuando lo saludó sorprendido “por lo viejo” que estaba, y le sospechó unos 80 años. Sobre ese punto, Lucas prefiere hacer aclaraciones que restablezcan las jerarquías tradicionales: “Tiene 65 e hizo todo en esta película. La vieja química está ahí, y no es como si él fuera un anciano. Luce mejor que hace 20 años atrás, si me preguntan”.






