Siete almas, siete claves para el éxito de Will Smith

Llega a la cartelera porteña la nueva producción del actor; en esta entrevista exclusiva, habla sobre su carrera, su matrimonio y su forma de ver la vida
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25 de febrero de 2009  • 17:47

NUEVA YORK.- Si pasa siete segundos sentado frente a Will Smith, nunca se preguntará por qué es una superestrella.

El es encantador y atento, observador e inteligente (aparentemente sin esfuerzo alguno). Cuando habla, mira a los ojos; cuando se ríe, la risa se apodera de todo su cuerpo.

"¿Vas a poner eso en la nota, que me estás tocando por debajo de la mesa?", bromea Smith después de un choque de pies por debajo de una mesa, en el hotel Mandarin Oriental.

Aunque parezca despreocupado, el ex Príncipe del Rap de Bel-Air no llegó al lugar que está por accidente. Interpretando a Ben Thomas, el dolorosamente ordenado y cuidadosamente cauteloso agente del IRS en Siete almas, película que se estrena mañana. Smith, de 40 años, está muy controlado, en tema y pensando en el futuro.

"Ése es uno de los elementos que me atrajo a esta idea: ¿cuánto control puedes ejercer sobre tu vida, pero cuánto control dejás de tener una vez que renuncias a él?", dice. "Yo tomo decisiones en mi vida. Después de trabajar en esta película, bajaba las escaleras y estaba lloviendo, y me agarré bien fuerte de la baranda. Pensé, sólo un resbalón -y eso es todo. Tenés que ser consciente. No tenés el control después de haber puesto estos dominós en movimiento. Tu punto de control está antes de cometer este importante error."

Siete almas puede haberle hecho pensar conscientemente acerca de cómo transitar escalones resbaladizos con cuidado, pero él ha alimentado su carrera sin ningún paso en falso, acumulando 2,45 mil millones de dólares en la taquilla, sólo en Estados Unidos. He aquí cómo lo logra:

1. Pensar globalmente

Cualquier película que haga Smith, como protagonista o a través de su productora Overbrook, "debe ser extraordinaria, debe ser entretenida, debe ser arte". Y debe ser "distribuida para toda la gente del mundo".

No todas las películas encajan perfectamente en ese molde, incluyendo a Siete almas, una historia no lineal sobre un personaje (el de Smith) que repara daños con un sorprendente final. Es "una especie de desafío para nosotros. El arte del entretenimiento extraordinario es fácil, pero porque no se puede realmente hablar de la película, la distribución para toda la gente del mundo es un poco más difícil", dice Smith.

El piensa en promocionar la película en todas partes, desde Peoria a París, desde el principio. "Si no sabemos cómo venderla, no vamos a empezar -no importa cuán extraordinario piense que va a ser el arte del entretenimiento. Lo único que necesito es algo visual, y eso puedo venderlo en cualquier lugar de la Tierra."

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2. Talento en la cima

Smith selecciona cuidadosamente a sus directores. Para Siete almas, trabaja una vez más con Gabriele Muccino, quien lo condujo a una nominación al Oscar por En busca de la felicidad, en el año 2006. En esa producción, Smith protagonizó a un hombre sin hogar que irrumpe en el mundo de elite de las finanzas.

"El me lleva a lugares que nunca elegiría yo", dice Smith. "Es el mayor alejamiento de lo que soy yo, cuando trabajo con Gabriele. El me ve igual a como me ve Michael Mann (Ali). El conoce todos mis trucos. Ellos borran todo lo relacionado con Will Smith."

Muccino, por ejemplo, llegó a alterar la forma natural de mirar a los ojos que tiene Smith. El Ben Thomas de Smith nunca mira hacia otro lado; casi fulmina con la mirada.

"El trata de mirar detrás de las máscaras de la gente", señala Smith. "Trato de ver físicamente detrás de las máscaras de la gente. Para mí, es una cortesía mirar hacia otro lado por un segundo cuando hablo para darle un segundo de privacidad a la persona. Este personaje nunca rompe el contacto visual. Es incómodo para mí."

3. Introducir variedad, hasta cierto punto

Por cada película inflada para deleitar al público, como Hancock, Smith intenta además hacer una película que invita más a la reflexión, como Siete almas.

"Tengo que desafiarme y empujarme", dice Smith. "Mi único trabajo es asegurarme de no dejar nada sobre la mesa, de llevar al máximo lo que un joven de Filadelfia puede hacer en el mundo del cine. No existen límites a lo que puedo crear en este momento."

Dos películas que a él le gustaría protagonizar, y que Overbrook se encuentra desarrollando, son la historia de Nelson Mandela y la de Marvin Gaye.

"No estoy seguro de ser suficiente actor para eso aún", admite Smith. "Me encantan ambas, y tengo que asegurarme de ser lo suficientemente hombre."

4. Conservar la marca Smith

A Smith no lo arrestan por conducir en estado de ebriedad, o por pegar o gritar a los paparazzi. "Ya no, ya no", bromea.

Sus padres y su abuela le inculcaron la creencia de que los privilegios llegan con la responsabilidad. Smith no se queja de la atención que recibe, no se lamenta por la falta de privacidad ni ataca verbalmente a periodistas porque le hagan preguntas personales.

"Al ser famoso, se te otorgan derechos que no se le otorgan a otras personas que no son famosas", dice. "Si voy a pasar al frente de la cola (en un restaurante) porque soy Will Smith, entonces tengo que firmar todos los autógrafos. Si no quiero firmar ningún autógrafo, no voy al frente de la cola. Es así de simple. Haz la cola como todos los demás."

Su imagen sigue siendo una de las más intachables en Hollywood. La única pregunta que surge es si, a causa de su estrecha amistad con el destacado "cienciólogo" Tom Cruise, él también es miembro de la polémica iglesia. Smith lo ha negado en repetidas ocasiones, diciendo que él es un estudiante de todas las religiones.

Su co-estrella en Hitch: especialista en seducción, Eva Mendes, dice que fuera de la pantalla, Smith es un poco más picante que el tipo de aspecto limpio que la mayoría de la gente ve. "Es más gracioso en persona porque sus bromas son un poco más atrevidas. Hasta el día de hoy, no me dice Eva. Me llama Reva Meléndez. El tiene este personaje que hace, llamado Redondo, un entrevistador que nunca se acuerda del nombre de nadie."

5. Cruzar las líneas de color

Con la excepción de la película del año 2001, Ali (su otra nominación al Oscar), la mayoría de los papeles de Smith podrían haber sido interpretados por él o por Brad Pitt o Robert Downey Jr. El agente del IRS que interpreta en Siete almas muy fácilmente podría haber sido blanco, al igual que el amargo superhéroe en Hancock.

Y eso fue planeado así. Mientras crecía en Filadelfia, Smith asistió a una escuela primaria católica de mayoría blanca y a una escuela secundaria de mayoría afro-americana. Vivió en un barrio ortodoxo judío, asistió a una iglesia bautista y admiraba a las chicas musulmanas que vivían en la otra calle.

En el camino, Smith aprendió que la risa es colectiva y unificadora. "Esos elementos universales se hicieron muy claros en mis experiencias mientras crecía."

La raza no es algo en lo cual repara Smith en sus entrevistas, y no es algo que a menudo abordan en sus películas. "Al ser estadounidense, éste es el único lugar de la Tierra donde todo esto es posible para mí. Mi vida no es posible en ningún otro lugar", señala.

Es un sentimiento frecuentemente compartido por el Presidente Barack Obama, con quien Smith se identifica.

El día de las elecciones, dice Smith, ni siquiera tomó una cerveza. "Quería estar totalmente sobrio. Quería ver y sentir y recordar todo. Toda la familia estaba ahí. Fue realmente fantástico -de cualquier manera yo sabía que sería una noche histórica. Quería estar ahí y estar consciente", dice.

6. Ser dueño de tu dominio

Hace dieciocho años, Smith sedujo el público interpretando al atractivamente locuaz, Fresh Prince, que hablaba rápido. En la actualidad, sus películas recaudan un promedio de 136 millones de dólares. Y Smith dice que finalmente siente que está empezando a ser dueño de su propia profesión.

"Yo leí el libro de Malcolm Gladwell, Outliers*, y él habla sobre el concepto de 10.000 horas, que realmente no llegás a ningún nivel de dominio hasta las 10.000 horas, y siento que acabo de completar mis 10.000 horas de estructuración de historia y cine.

"Paulo Coelho en El Alquimista, mi libro favorito, habla de la totalidad del universo, y está contenida en un grano de arena. Durante años he estado diciendo eso, y ahora realmente comenzó a exponerse ante mí. Mi propio grano de arena ha sido contar historias. Los próximos 10 años serán mi pico de innovación en el cine y como ser humano."

Desde la superproducción de 1996, Día de la Independencia , Smith ha generado una película al año, a veces dos. Cuando se anota para hacer un proyecto, se compromete plenamente.

"El es muy firme con sus propias ideas y consideraciones acerca de las cosas", afirma Muccino. Y agrega: "El no cambia de parecer con facilidad. Si dice no, es no. Si dice sí, es sí. Es un hombre de palabra. En Italia, los llamamos hombres de honor."

7. No dejar nada al azar

Eso incluye su matrimonio de 11 años con Jada Pinkett, con quien tiene dos hijos: Jaden, de 10 años, y Willow, de 8. Smith también tiene un hijo, Trey de 16 años, de su primer matrimonio.

"Hicimos un plan de negocios", relata Smith. "Escucha, todos deben hacer un plan de negocios para el matrimonio. ¿Por qué están juntos? ¿Cuál es el punto? ¿Porque él es lindo? Eso no se va a sostener. No puede ser sólo por el sexo y porque uno de los dos puede cocinar. Eso es un buen propósito, pero no por 40 años. Jada y yo nos conectamos con el propósito de nuestra relación, de enseñar y aprender continuamente sobre la interacción humana. Nuestro matrimonio tendrá un propósito para otros matrimonios."

Smith siempre quiere saber la conclusión. Porque si conocés el final, sabés exactamente hacia adónde vas y cómo llegás.

"Jada y yo nos sentamos y nos preguntamos, ‘¿Adónde nos vemos?’ Nos trasladamos a 40 años en el futuro. Nos vemos en algún lugar donde hay estaciones. Eso es algo importante para Jada. Pensamos que hay montañas. Pensamos que vivimos en un campo de golf. No tenemos más hijos -tenemos nietos."

"Somos los más grandes filántropos que Estados Unidos jamás ha visto. Vamos a tratar de llegar hasta ahí con Bill y Melinda Gates. Hablamos sobre todos los elementos del lugar donde queremos estar, para poder empezar, en este momento, el diseño de nuestra vida encaminada hacia eso."

Sí, Will Smith tiene un plan para todo. Pero para gente como Mendes, su éxito es el resultado de algo que no necesita tanta preparación.

"Por supuesto que tiene talento, por supuesto que es sexy, por supuesto que tiene un cuerpo maravilloso, pero ¿a quién le importa?", dice. "El está tan lleno de luz. Todos queremos estar junto a él y alentarlo. La gente quiere estar cerca de él. Es una fuerza de luz," asegura la actriz.

Traducción de Angela Atadía de Borghetti.

N. de la T.: *"Outlier" es un término en inglés para las personas o los datos estadísticos que se salen de las normas. Gladwell lo emplea para referirse a "hombres y mujeres que hacen cosas fuera de lo común" y en su obra más reciente destaca que el éxito, incluso en la escala de Mozart, no es un tema de genio innato, sino una mezcla de habilidad, suerte y voluntad de esforzarse.

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