
Las figuras internacionales ya no vienen a la Argentina. ¡Pero llaman por teléfono! ¡Y pagan ellos! Daniel Johns, de Silverchair, pegó un tubazo desde Australia.
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Las figuras internacionales ya no vienen a la Argentina. ¡Pero llaman por teléfono! ¡Y pagan ellos! Daniel Johns, de Silverchair, pegó un tubazo desde Australia. El cantante estaba en su casa, postrado: un virus le afectó ambas rodillas y por eso Silverchair debió suspender la presentación de Diorama, su nuevo trabajo (como para salir del paso, la banda hizo una gira on-line: mostró el álbum a través de su página oficial, www.chairpage. com, con videochats exclusivos para cada uno de los países donde el disco fue editado). Del otro lado de la línea y del mundo, la tenue voz de Johns apenas si se hacía oír. "Estoy bastante mal, haciendo fisioterapia, probando medicinas distintas que no me hacen efecto. Algunos días me cuesta mucho caminar y no consigo salir de la cama", dijo. Su voz sonó más animada cuando habló del flamante cuarto cd del trío, que trepó enseguida al tope de los rankings australianos. Asegura que es su álbum más innovador. "Es el primero en el que realmente me senté, pensé y me propuse ser creativo y dar con un sonido totalmente distinto de todo lo que hay ahora. Creo que una de las fuentes que más me influyó fue la música del Hollywood de los 50. Traté de incorporar eso en las ideas que tenía: melodías fuertes, pesadas, explosivas." Diorama, explicó, "es una provocación para nuestro público". ¿Por qué? "Porque muchas bandas creen que sus fans van a seguir queriéndolas aunque hagan siempre la misma mierda."
La sorpresa se la guardó para el final: el cantante confesó que le gustaría vivir acá, en la Argentina. ¿Extremadamente gentil o extremadamente loco? "Estuve un par de veces y me encantó la atmósfera, la gente, y vi que hay mucha movida cultural. Es un lugar muy entusiasta, con energía." Gracias, Daniel.





