
Sobre una chica vintage que arranca a las diez
Celeste Carballo
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Vive entre San Telmo –donde tiene la sala de ensayo– y un lugar muy verde a 70 kilómetros de Buenos Aires. "Allá hago vida silvestre. Trabajo en mi huerta, camino sin parar, leo, estudio, canto, compongo y juego con mis gatas, que son parte de mi familia", cuenta Celeste Carballo.
Mini Cooper es el nombre de la cachorra blanca y negra que la tiene loca. "Le puse así porque es chiquita y rapidísima. Es hija de la Chiqui –a su vez, hija de Cuchi– y un mestizo, pero ella salió como la madre, a la que hace días castré y no puedo evitar la culpa. Pasé una noche sin dormir. La veía tan inquieta que me angustié un montón. Encima, creo que al principio su hija no la reconocía, no le daba bolilla."
Las mujeres de la familia de Carballo tienen nombre de flor. "Me pusieron un color, pero en un momento me iban a llamar Azucena. Tengo una hermana que se llama Lila y la otra, Violeta. A mí, por los ojos verdes, me hubiera quedado mejor Esmeralda. Pero lo reservo para mi próxima gata. Toda la vida fui amante de los animales. Adoro el aire libre, por eso hace tiempo decidí que debía alejarme del ruido. Por supuesto que algunas noches me quedo a dormir en el Centro, pero mi vida verdadera está en otra parte."
Carballo odia las rotiserías tanto como las cirugías. "Vayamos por partes. Las rotiserías no me las banco porque detesto el olor a grasa, la cosa recalentada. En casa siempre cocino yo. No como carne, así que mi dieta está basada en vegetales, cereales, legumbres, mucho arroz integral. Me encantan las cacerolas y si por algún motivo no puedo, prefiero tomar agua antes que recurrir a la comida comprada. Sobre las cirugías tengo una teoría: envejecen. Hay que avisarles a las mujeres. Ellas se operan porque quieren sacarse años, pero después del quirófano, el botox y el colágeno quedan como con 20 años más. Para mí es un espanto, una agresión al cuerpo y también una confusión."
Se relaja con ejercicios que aprendió cuando practicaba yoga en Estados Unidos, camina mucho y jura que el mejor método antiarrugas es el agua y las 8 horas de sueño. "Yo cumplí 50 años. Sí, pónganlo con título gigante porque me encanta. Yo no creo en las barreras, en los números, en las edades ni en las estructuras. Sigo haciendo las cosas que me gustan, jamás cambié. Por eso mis amigos dicen que soy una chica vintage. Lo único que modifiqué son algunos vicios, como el cigarrillo. Fumaba mucho y afortunadamente un día pude liberarme de él. Ahora me siento muy bien de salud y de mente. Nunca dejé de trabajar y ahora estoy con más proyectos que nunca. Supongo que eso me hace sentir joven y viva."
La artista, que odia los rótulos, dice que es sólo una cantante. "Si bien de chica estaba más cerca de los Beatles que del folklore, no me considero rockera ni nada. Ahora estoy en una etapa de romance con el tango, y calculo que a principios del año que viene presentaré mi disco. Toda la vida escuché cantarlos en casa y de joven caí rendida a los pies de Astor Piazzolla, que para mí ya es un clásico. Hace un tiempo tuve la necesidad de escribir unas letras de tango, y fue increíble. Trabajé mucho en el tema y no pude parar. Hasta tuve el honor de que José Colangelo compusiera conmigo Buenos Aires no tiene la culpa, un tango que habla de la ciudad y el desarraigo."
No madruga, adora trasnochar cantando, pero dice que su momento de inspiración es cuando se levanta. "Al no madrugar, no es temprano a la mañana como dice la canción. Pero siempre me levanto muy iluminada y generalmente de buen humor. Madrugar es una palabra que jamás figuró en mi diccionario y calculo que nunca existirá. Para mí, la vida comienza a partir de las 10."
Carballo exprés
Vecinos: "Hace poco que estoy en San Telmo, así que no llegué a conocer ningún vecino. Pero calculo que nos vamos a llevar bien, porque el otro día advertí que estaban escuchando un disco mío".
Amigos: "Son amigos los músicos que han tocado y tocan conmigo. También algunos famosos, como Charly García, al que quiero mucho. ¿Si lo reto cuando hace líos? Para nada, él es un hombre grande".
Verduras: "La achicoria de mi huerta es única. Cuando estoy en el centro y la compro me doy cuenta de que nada que ver, entonces me aplaudo por haber tomado la decisión de vivir en el verde".
Bandoneón: "Me encanta aprender cosas nuevas; ahora estoy a full con el bandoneón. Como sé de música y tengo gran rapidez en las manos, supuse que podría hacerlo. Me falta mucho y ni loca me animaría a tocar algo en público, pero voy bien. Es un desafío, es acción y una belleza absoluta".
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