Stagnaro vuelve al film de autor
Con "El amateur", el director de "La furia" retoma su estilo cinematográfico
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El Pájaro es el protagonista de "El amateur", también título del film, y su proeza es cumplir con un sueño mayor: batir un récord de vueltas en bicicleta alrededor de la plaza del pueblo. "Una película te nace de donde sea -recuerda "Elio" Stagnaro-, en este caso de la iluminación que se me produjo viendo la obra de Dayub. Me dije: ésta es una película y empecé a maquinarla. La película estaba en los personajes y en sus relaciones. Después, Dayub me contó que su idea inicial era un guión de cine pero que, imposibilitado de concretarlo, encerró a todos en el espacio del escenario. Pero la película seguía ahí... subyacente".
Junto al Pájaro hay otro personaje -los únicos en la pieza teatral- llamado Lopecito, el hombre que se prende del sueño del otro y que empieza a sentir que vive gracias a la fantasía del Pájaro. "Dos personajes no bastaban; hubo que generar el texto cinematográfico a partir de la intuición inicial, crear otros personajes, levantar un circo y dar vida de pueblo al entorno, aunque debimos filmarlo en un montón de sitios distintos. El pueblo es un armado de sitios diversos del suburbano bonaerense y de algunos lugares de la Capital", describe el director.
Una estructura abierta
Como hecho nuevo en su filmografía, advierte Stagnaro, ingresa el humor en las acciones y en la fauna creada a partir de las imágenes que le evoca el texto de Dayub, aunque sólo el realizador figura en la ficha como guionista. "La estructura de la obra se mantiene, sólo que más abierta; del texto teatral permanecen la poesía y cierta cualidad trashumante." Stagnaro entiende que la obra encierra, en su estructura básica, elementos "evangélicos" -el entrevistado sugiere poner el edjetivo entre comillas- mezcaldos con magia. En este sentido, hay puntos de contacto con ´Casas de fuego´, porque también aquí hay un sueño desmesurado que se procura cumplir." Según Juan Bautista Stagnaro, la pareja del Pájaro y Lopecito rescata aspectos de la picaresca en su modo de enfocar los conflictos. "Ayer vi un programa sobre Pier Paolo Pasolini -recuerda el director-, donde él decía: ´El proletariado es el lugar donde se cierran las fábricas y no hay trabajo´. Esto ocurre en mi película, un viaje al proletariado en esos términos y un viaje profundo de los personajes hacia sí mismos y mío, al comprometerme a llevar adelante esta narración. Sucede que el Pájaro y Lopecito, en vez de reaccionar dramáticamente como marginados que son -no se reconocen desocupados sino ´amateurs´-, prefieren esconderse en los sueños y tratar de pedalear para quedar inscriptos en el libro de los récords, el Guinness. Lopecito es como un Sancho Panza de barrio que les pone un cable a tierra a los sueños del Pájaro."
La historia se apoya en hechos de la realidad y en memorias de la vida provinciana de Mauricio Dayub, que recordaba a estos atletas anónimos, "cuyo desenlace poco importa, porque debe quedar abierto -sostiene Stagnaro-, en el sentido que da hoy pedalear en la Argentina, haciendo equilibrio para sobrevivir. Es un asunto contemporáneo sobre un país visible, aunque gran parte sucede en las sombras de la noche... Jamás filmé tantos atardeceres y amaneceres. Lo noctambular desdibuja los objetos; los autos, por ejemplo, ganan cierto aire fantasmal y se vuelven mágicos. La humanidad bien recortada está en los personajes y en sus tramas, que son lo que importa".
"¡No se trata de una alegoría! ¡No! -se ataja enfáticamente "Elio"- Al contrario, las alegorías son esquemas cerrados, con un final previsto y marcados por cierta circularidad en donde los significados quedan presos. ¡No! La alegoría exige un final y yo no lo tengo, dejo los hechos ahí, con el espectador. No pretendo amarrar a los personajes a una idea preconcebida sino dejarlos vivir, que entren conmigo en una relación dialéctica ydejarlos crecer. Se trata de argentinos, que viven aquí, en un marco referencial reconocible y posible: la Argentina está por todas partes."
La TV, lejos
"Es necesario diferenciarse de la TV a toda costa; la TV es el reino del «plano/contraplano» y mi película no es televisiva. La TV es asimismo literal y no permite acceder a la realidad que no vemos, como se demostró en ´Pizza, birra, faso´, un tipo de cine que rescata aquella dualidad", dijo el cineasta.
Tras la cita de esa película de su hijo, Bruno Stagnaro, y de Adrián Caetano, Stagnaro padre reconoce que en el cine argentino no se puede filmar ya sin ese referente, "no para emplear los mismos códigos, sino intuyendo el vuelo poético que hay entre la realidad y su registro fílmico, más allá de que ellos trabajan con guiones muy elaborados que destilan espontaneidad. «El amateur» quiere avanzar por ese espacio poético."
Bruno Stagnaro figura como productor delegado en la película de su padre y el otro Stagnaro, Matías, es asistente de dirección. "No siento celos por mi hijo y por sus éxitos -confiesa Juan Bautista-; veo en él a otro director y como tal me interesa. Es mi hijo pero es otro director. El está en relación con el punto de partida de un cine argentino nuevo, que no se puede pasar por alto y con el que se identifican los cineastas que comienzan. Matías es un luchador que consiguió cosas increíbles para mi película y a mí me sirvió para descubrir en él a un hombre de cine. ¡Somos una mafia...!", sonríe sin perder ese ceño de director serio que caracteriza a Juan Bautista.




