
Scott Weiland resucita a la banda y graba en Los Angeles un cuarto álbum de rock duro.
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Scott weiland se pasea por el estudio de Hollywood Ocean Way a la luz de las velas, simulando tocar, en una guitarra imaginaria, los poderosos riffs de "I Got You". Se trata de un tema de Nº 4, el flamante álbum de STP, que atrona el ambiente impregnado de aroma a pachuli.
El disco, programado para noviembre, tuvo un largo proceso de realización. El futuro de STP había sido puesto en duda cuando en 1996 Weiland abandonó la gira Tiny Music… Songs From the Vatican Gift Shop para enfrentar su adicción a la heroína. Posteriormente, Weiland editó un cd con su propio nombre, 12 Bar Blues, mientras el guitarrista Dean DeLeo, el bajista Robert DeLeo y el baterista Eric Kretz formaron su propia banda: Talk Show.
Después de su disco solista, Weiland se hundió más aún en la heroína y en un entuerto legal. Hoy, sin embargo, se lo ve recuperado y feliz. Vestido de negro, con un sombrero de terciopelo azul y una bufanda de seda alrededor del cuello, el cantante proclama de viva voz la intensidad del rock que abunda en el cuarto álbum de STP y afirma que le propinará una buena patada en el culo a una escena musical anémica de estrellas. A diferencia del power pop de Tiny Music, las nuevas canciones del grupo -como "Down" y "Heaven and Hot Rods"- remiten al STP de la vieja escuela: guitarras explosivas, melodías mordaces y el rugido camaleónico de Weiland.
Ah: y no hay rap.
"Ya estaba extrañando el rock", dice Weiland con respecto al ímpetu que inspiró el nuevo álbum. "Ya estaba harto de escuchar la radio y no oír nada de rock & roll". Las canciones fueron escritas con la mente puesta en el escenario y el grupo está ansioso por planear una gira en gran escala.
Pero el nuevo álbum de Stone Temple Pilots no es un asalto total a los sentidos. Muchos de los temas tratan acerca del largo tobogán por el que acaba de atravesar Weiland, un drama que fue bien documentado en los medios. Además de sus problemas con las drogas, Scott vio acabarse un matrimonio de nueve años (hace poco comenzó una nueva relación sentimental). El tema midtempo "I Got You" [Te tengo a vos] destaca una parte de guitarra en la que Dean DeLeo fusiona a los Zombies con los Stones de la era "Dead Flowers", y una letra en la que Weiland suena esperanzado de haber dejado atrás a sus demonios. "Cuando mi mente empieza a pensar en la cuchara, te tengo a vos", entona Scott. Por contraste, "Atlanta" es una balada épica al estilo Doors, en la que el cantante de los Pilots enfoca el final de su matrimonio con la carga dramática típica de Jim Morrison.
-En los últimos años tuve muchos problemas y cuando estás en pareja con alguien, terminás afectando su vida -dice Weiland-. Le transmitís tristeza, angustia. Para uno mismo tampoco es fácil: un día tenés esperanzas y al siguiente estás desolado. Eso sí, te ayuda a escribir buenas letras…
A pesar de los problemas, en el estudio puede percibirse una gran corriente de afecto. Los compañeros de grupo están sentados tranquilamente, escuchando a su líder, sin rastros de rencor residual por las peripecias de antaño. De hecho, se los ve felices de estar haciendo música juntos, contentos de haber dejado atrás esa etapa negra. "¿Y qué mierda íbamos a hacer, si no?", pregunta Dean DeLeo.
Stone Temple Pilot seleccionó el repertorio del nuevo álbum a partir de una lista de treinta temas, y trabajó una vez más con el productor Brendan O’Brien. La grabación duró nueve semanas y se repartió en varios estudios de Los Angeles.
Aunque el paisaje rockero al que se reintegra STP ha cambiado drásticamente, al grupo no le falta confianza. Weiland está seguro de eso:
-Lo que nos hace únicos es nuestra personalidad. El rock ya no tiene personalidad. Lo que hay es un montón de grupos que se ponen gorras de béisbol con la visera hacia atrás y tocan la guitarra a todo lo que da. Eso está muy bien para hacer que los chicos compren discos, pero no se diferencian de cualquier punk que hace skate.
En cambio, los STP -para bien o para mal- aprendieron perfectamente las lecciones de las bandas que los precedieron. En especial Weiland, con su apetito para la destrucción, parece haber estudiado la materia Estrella de Rock, Curso Introductorio. No es de extrañar, entonces, que Scott quiera dejar en claro las aspiraciones de su banda: "Queremos ser como los Stones," dice. "Pero no quisiera verme como Keith Richards. Es una cucaracha: no podés matarlo."
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