
Suar, otro comodín en la manga
Desafío: el responsable de Poliladron, Verdad consecuencia y Carola Casini apuesta al cine de acción con "Comodines".
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Para el equipo de "Comodines", la película que produce y protagoniza Adrián Suar, ya empezó a correr el tiempo de descuento. Y aunque todavía faltan las últimas escenas -que se rodarán hoy en el Subte A- la mira ya está puesta en el 26 de junio, día en que piensan estrenar este policial de acción que marcará el retorno de Carlos Calvo a la pantalla grande, después de un impasse de catorce años.
Quizás por eso, tanto para Suar como para Calvo, la película representa "un desafío". Para el primero porque, según el mismo admitió a La Nación durante un alto del rodaje, tiene que "superar las expectativas de Poliladron y no defraudar a la gente". Y para el segundo porque -también según sus propias palabras-, significa "abandonar a Carlín", el personaje que lo hizo tan popular en la TV.
Sus temores, en definitiva, son comprensibles. "Comodines" es efectivamente un policial, como "Poliladron". Pero con mucha más acción. Eso al menos aseguran sus directores, Jorge Nisco y Daniel Barone, responsables también de la serie. Y sólo como para graficar el despliegue que se verá en pantalla, enumaran una serie de efectos especiales y persecuciones que incluyen la voladura de un edificio y el estallido de un helicóptero.
El caso de Calvo es distinto. Para el actor, el desafío es representar un personaje totalmente distinto a los que estaba acostumbrado hasta ahora. A tal punto que cuando Suar lo convocó para encarnar al policía Norberto Lorenzi, se negó. Y sólo después de leer atentamente la historia que concibieron el escritor Ricardo Piglia y los guionistas de "Poliladron", Mario Segade y Gustavo Bellati, aceptó el papel de perdedor.
Y no es exageración: a Lorenzi, su personaje, no sólo lo abandona su mujer sino que además se le muere su mejor amigo en un enfrentamiento. "Yo no estaba acostumbrado a hacer de perdedor", se sincera Calvo minutos antes de ponerse en la piel del policía que, según el mismo dice, le "cambió la vida".
Suar se fue al mazo con "Comodines"
Con escenas en las que estallaron vidireras de la calle Florida, terminó la película producida por el responsable de "Poliladron" y "Verdad consecuencia"; el estreno será el 26 de junio próximo
Entre el equipo de filmación y los actores de "Comodines", Carlos Calvo y Adrián Suar, hay una frase que se repite como si fuera una máxima: "este va a ser el policial más importante de la historia del cine nacional". Y aunque lo dicen con una seguridad cercana a la soberbia, la verdad es que algunos datos les dan la razón. Sólo el género lo convierte en un rara avis para estas tierras poco habituadas a los policiales de acción. Y si a eso se le suma la inversión de 2.000.000 de pesos y el despliegue de efectos especiales -que incluye la explosión de un edificio-, el equipo puede estar seguro de que figurará en algún registro especial.
Pero todavía falta para ese veredicto que, en definitiva, dará la gente el 26 de junio cuando finalmente se estrene la película. Por ahora, sólo festejan el final de un rodaje que comenzó el 20 de enero en un bar de Gurruchaga y Loyola. Y al que pusieron punto final con una serie de escenas filmadas en Florida y Avenida de Mayo después de siete intensas semanas de rodaje.
En ese lugar, Suar -o su personaje de ficción, el policía Guillermo Parodi- empieza el largo ensayo del momento en que se topa con Nancy Dupláa, en este caso, una guía de turismo que transita Florida rodeada por un grupo de japoneses. La escena no sería demasiado significativa si no fuera porque uno de los quince turistas enfoca justo en ese momento a uno de los personajes claves del film.
Un policial fuera de serie
Carlos Calvo llegará mucho más tarde, cerca de las once de la noche, para sumarse al rodaje. Pero lejos del "Carlín" que lo "atrapó" durante seis años, aparece serio, sin la clásica sonrisa de costado que lo hizo popular en el teatro y la TV. Después de tres horas de ensayos, Suar aprovecha un alto del rodaje para hablar con La Nación. Parece tranquilo en su papel de actor y productor (su empresa Pol-Ka se asoció con Artear y Flehner Film), pero prefiere mantener en secreto los detalles del film.
Es más, mientras sigue atentamente el repaso de los goles que se ven en el televisor del bar, apenas sugiere que "Comodines" es "una película de acción que, en este país y en este momento, va a dejar un sabor amargo en la boca".
Sólo después, durante la tanda, se suelta un poco más. Entonces sí, cuenta que cuando se le ocurrió la historia recurrió a Ricardo Piglia. Y que el escritor, junto a los guionistas de "Poliladron", Gustavo Bellati y Mario Segade, escribieron el libro de la película que también interpretan Rodolfo Ranni, Víctor Laplace, Patricia Viggiano y Nelly Prono.
En definitiva, la historia que Suar prefiere reservarse hasta el día del estreno, es la que protagonizan los policías Norberto Lorenzi (Carlos Calvo) y Guillermo Parodi (Suar), dos "comodines" que se ven envueltos en una serie de conflictos, con su dosis de traiciones, deslealtades e infidelidades varias. Pero mientras Lorenzi quiere limpiar el honor de un amigo abatido en un enfrentamiento, Parodi fue convocado para desbaratar una complicada red de narcotraficantes y corruptos.
Justamente por eso, Suar insiste en que "Comodines, además de entretener, va a movilizar. A no ser que nos hagamos los tontos y no querramos ver las similitudes con la realidad". Pero inmediatamente aclara: "Esta no es una película de denuncia sino un entretenimiento".
El entretenimiento básicamente tiene que ver con la acción, algo que Suar ya conoce desde que concibió "Poliladron". Con la diferencia de que esta vez, todo el despliegue de estallidos, vuelcos y disparos estará concentrado en los 95 minutos que dura el film. Y no es poca cosa: para las escenas de "Comodines", destrozaron 3 autos cero kilómetro, se utilizaron 80 armas de fuego reales, volaron un edificio ubicado en Beccar, generaron cinco explosiones en una escena filmada en el Puerto (con helicópteros incluidos) y trabajaron 20 dobles de riesgo de FXStunt.
El hombre que se hizo adulto
Para Suar, esta película es una apuesta. Para Calvo, también. Pero los motivos son distintos. Para el primero se trata de "la medalla por todos los otros trabajos"; para el segundo, en cambio, significa el desafío de "volver al cine después de 14 años (lo último que hizo fue "Adiós Roberto", en 1984)" y adaptarse a "un sistema que había olvidado". Tanto que, a mediados del año pasado, cuando Suar lo llamó para proponerle el papel de agente encubierto, se negó. Y sólo después de leer el guión, aceptó ponerse en la piel de Lorenzi.
"Esta película me despertó y me hizo adulto. Lo que pasa es que me había acomodado tanto a mi personaje de Carlín que no quería hacer otra cosa. Y la verdad es que tenía cambiar, aunque me costó", admite Calvo a La Nación.
Claro, su personaje, tiene todas las de perder. "Lorenzi es una víctima, un perdedor, y yo no estoy acostumbrado a esos papeles. A Lorenzi lo engaña su mujer y le matan a su mejor amigo. Eso fue muy difícil para mí, acostumbrado a cancherear, a hacer muecas o a reírme. Incluso hay partes en las que tengo que quedarme mudo. Yo no estoy acostumbrado a eso", agrega todavía incómodo, incluso con pelo cortado casi al ras que le exige su papel.
De todas maneras, el tiempo para acostumbrarse a su personaje llegó a su fin. A esta altura sólo resta darle los toques finales a la película para llevarla a la pantalla grande. Justamente el lugar donde Calvo podrá mirar a Lorenzi, ese personaje sin muecas ni sonrisas que lo hizo crecer.





