
Todavia nos gusta sacudir las cabezas”, dice Stan Franzier, el baterista de Sugar Ray.
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Todavia nos gusta sacudir las cabezas", dice Stan Franzier, el baterista de Sugar Ray. "Nos gusta salir a tocar rock muy fuerte." Aunque se los conoce por canciones acústicas y melosas como "Fly" y "Every Morning", Sugar Ray se formó en una síntesis de punk californiano y canciones new wave de los 80. Su cuarto álbum vuelve a esas raíces musicales.
El disco sale el 12 de junio y fue grabado en Los Angeles con Don Gilmore, quien recientemente produjo álbumes de Lit, Eve 6 y Linkin Park. Las canciones fueron compuestas por todos los integrantes de la banda: Franzier, el cantante Mark McGrath, el guitarrista Rodney Sheppard, el bajista Murphy Karges y el dj Craig Homicida Bullock. "Componer es un proceso muy disfuncional", dice McGrath. "Una canción puede venir de cualquier lado. Craig puede tener un loop de batería, o Stan puede tener un coro, o Rodney, nuestro guitarrista, puede sacar una base de bajo…" Como ejemplo, McGrath describe el primer single, "When It’s Over", una exuberante canción que habla acerca de una ruptura sentimental y es una retrospectiva a los primeros hits de la banda. "Se me ocurrió la frase: «Cuando una relación se termina, ése es el momento en el que me vuelvo a enamorar»", dice McGrath. Al poco tiempo Franzier dio con la melodía cuando estacionaba su auto. "Se me ocurrió de repente, y me di cuenta de que estaba bueno, porque lo llamé a Rodney y se la canté, y él se volvió loco." Otras buenos momentos del disco son la atrapante y metalera "Answer the Phone" y "Disaster Piece", que abre con un riff de la escuela de Keith Richards. El álbum, cargado de guitarras, obliga a McGrath a ayudar a Sheppard en los shows en vivo. "Me encanta tocar la guitarra, aunque soy malísimo", confiesa el cantante. "Voy a tocar en este tour, para mi deleite… ¡pero muy a pesar de la banda y del público!"
La voz de McGrath suena más madura y confortable cantando canciones de amor y desamores. "Cuando empezás a escribir letras profundas, querés interpretarlas tal cual fueron escritas", dice McGrath. "Yo elaboré una especie de estilo cantá-como-hablás, y hay una cosa áspera en mi voz que produce un efecto especial en la gente." Pero agrega: "Igual, cuando vamos a los karaokes, sigo siendo el peor".






