
Al rescate de la legendaria Situación límite
Lo hace en teatro porque no consigue que en Canal 7 siquiera la reciban; además, triunfa en México como actriz y libretista de las telenovelas más exitosas
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Desde comienzos de este año, la actriz, autora y directora Patricia Palmer tiene los derechos de Situación límite , el recordado ciclo televisivo de Nelly Fernández Tiscornia, que Canal 7 emitía semanalmente a comienzos de los años 80. Su particularidad estaba en que trataba temas de mucha actualidad, en un espacio muy despojado y donde sobresalían las cualidades de los personajes. Situación límite abrió el campo a una serie de proyectos de cualidades similares, como Compromiso, Nosotros y los miedos y Atreverse . Estos proyectos en poco tiempo fueron desapareciendo y no tuvieron reemplazo. En los años 90, Palmer y Susana Campos compraron por primera vez los derechos de esos guiones y hasta grabaron un piloto con la dirección de Hugo Moser. El programa no fue aceptado por ningún canal. Tampoco sucedió ahora: Palmer cuenta que pidió entrevistarse con Tristán Bauer para llevarlo a Canal 7, pero no logró ser atendida.
Pero, esta vez, el proyecto no quedará sin proyección. En su espacio teatral El Taller del Angel (Mario Bravo 1200), Patricia Palmer ha decidido que las diferentes obras adquieran nueva carnadura. Los directores Jorge Azurmendi y Laura D´Anna están llevando a escena los episodios "Agresiones"(sobre una mujer maltratada), con Ana Padilla, Roxana Randón, Fernando Sayago y Viviana Suraniti, y "Regalo"(cuyo tema es el cuestionamiento de la fe), con Julia Augé, Zuleika Esnal, Laura Ledesma y Darío Luchetta, que suben a escena los sábados, a las 21.30 y a las 22.30, respectivamente. Hay un proyecto mayor, que está en definición: durante el verano, las obras serían representadas en La Comedia, con reconocidos actores.
El porqué del interés de esta intérprete por la obra de Nelly Fernández Tiscornia lo explica ella, de la siguiente manera: "Tengo como un enamoramiento por esta mujer y con sus libros, que tienen la particularidad de ser muy populares, muy inteligentes, cultos. El arte, para mí, debería ser siempre eso: la mezcla de lo popular, lo inteligente y lo agudo".
Curiosamente, nunca participó como actriz en ninguno de esos programas. Por entonces, ella recién llegaba a Buenos Aires de su provincia natal, Mendoza. Venía algo golpeada por la dictadura. Una bomba había estallado en el teatro donde trabajaba y otra había silenciado las actuaciones del grupo musical del que participaba y que dirigía Damián Sánchez, Canturía.
Pero Situación límite , como espectadora, le dejó, sin duda, marcas muy profundas. "Soy descendiente de catalanes: lo que quiero lo hago a como dé lugar", afirma con mucha entereza. "Pasarlos al teatro - agrega- implica una adaptación, en principio; que tenga un poco más de cuerpo, de estructura teatral. Básicamente, para mí, implica la decisión de hacerlo. En TV no lo quieren hacer y es un programa que ganó muchísimos premios: Nelly es una autora impresionante. Es un programa que lleva mucho a la reflexión. Y acá hay un tema con la reflexión. Todo es sangre o boludeo. No hay decisión de que el televidente pueda pensar. Una de las cosas más maravillosas que tiene este programa es que no es panfletario. Los libros de Nelly no dicen nunca lo que tenés que pensar. Te muestran una realidad, nada más. La reflexión queda para cada uno. Incluso todos los personajes son queribles, aunque se manden macanas muy grandes. Ella no baja línea; tiene una ideología que tiene que ver con la ética, con el alma humana. Y por la época en que fueron escritos defiende mucho la identidad, los derechos humanos. Mi único interés es que se haga. Yo no quiero estar como nada. Quiero que se haga".
-¿Estás enojada con el mundo televisivo?
-No me podría pelear con algo que me ha dado todo, incluso la posibilidad de comprar Situación límite . Adoro la televisión; me gusta el medio. Estoy enojada con la gente de Canal 7 porque no me recibió, y eso me parece una falta de respeto. Es una canal que yo pago. Me tienen que recibir, en primera instancia, porque soy una ciudadana; luego porque soy una figura pública del espectáculo y llevo un proyecto que estuvo con éxito en ese canal y es de una autora argentina.
-Hace tiempo que no formás parte de ese medio...
-No estoy porque lo que hay para hacer en televisión son tiras diarias. Y eso me lleva tiempo y, en este momento, no tengo muchas ganas de invertir ahí porque ya lo hice y fui muy feliz, me dio mucho rédito. Ahora estoy más dedicada a otras cosas. Acabo de estrenar en mi teatro Las amantes de Aristófanes y, muy pronto, Shakespeare en mi cabeza . Ambas son de mi autoría y con elencos muy grandes. Me lleva mucho tiempo porque escribo y dirijo. Estoy escribiendo también para TV Azteca desde hace tiempo. La novela que en este momento está primera es mía, La loba . Ya comencé con un proyecto para 2011, Los días con Laura y, cuando termine eso, sigo con una miniserie. Tengo mucho trabajo en México y también viajo a trabajar como actriz. La cuota de la televisión la tengo supercolmada.
-¿Por qué pensás que a un canal sigue sin interesarle un ciclo como Situación límite , sobre todo a partir de tu experiencia como gerente de programación de Canal 9, a fines de los 90?
-Después de la represión, llegó una gran necesidad de expresar todo eso reprimido. Y los canales, entonces, daban esa posibilidad. También la democracia de Alfonsín lo permitía, lo necesitaba. No sé si ahora hay mucho interés en que el pueblo piense. Me parece que hay como una intención de involución cultural importante. Es más fácil gobernar a un pueblo bruto y alcoholizado, y darle un sueldo por nada. La única y verdadera libertad está en el pensamiento. La libertad es que una persona pueda pensar, pueda elegir su destino, no que le den plata para subsistir. Hay una intención. Nada es ingenuo. No es ingenuo lo que pasa en la gráfica, en la televisión. Hay responsables de contenidos que responden a directivas. De todos modos, creo en este país. Esto es una instancia; hay que atravesarla. Después de tanta represión, las democracias están muy débiles. Aun así, me gusta escuchar a estos chicos que toman escuelas y le dicen mentiroso a quien les miente, aunque sea el jefe de gobierno de Buenos Aires. Y lo hacen con respeto, con inteligencia. Quiero a esos chicos, quiero ese país. Yo, que soy hija de las bombas, siento que ese es el país que todos tendríamos que desear.






