Alexandre Tharaud: "Cada concierto es como una cita amorosa"

El pianista francés protagoniza el film Beethoven: últimas sonatas, que se verá en el Coliseo
El pianista francés protagoniza el film Beethoven: últimas sonatas, que se verá en el Coliseo
El esperado regreso de Alexandre Tharaud tendrá un condimento especial: el estreno de una versión audiovisual de las sonatas
Helena Brillembourg
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2 de julio de 2019  

Desde que fue anunciada, su presentación estuvo considerada como uno de los highlights de la presente temporada. Tanta expectativa por volverlo a escuchar (su última visita fue en 2007, cuando interpretó la integral de las obras para piano de Ravel en dos conciertos memorables) quizá genere en el intérprete una presión extra por estar a la altura en su presentación de esta noche, en el Teatro Coliseo.

Pero Alexandre Tharaud, de él se trata, virtuoso instrumentista calificado como uno de los mayores especialistas actuales en música francesa, afirma disfrutar de esa sensación a la que define como una forma especial de miedo. "Para mí, cada concierto es como una cita amorosa. Esa para la que te preparas de manera especial y a la que te enfrentas con una mezcla entre nervios y felicidad. Un miedo que no termina siéndolo, porque antecede algo bueno. Aunque no lo sepan quienes asisten a escucharme, estamos a punto de crear algo juntos".

El cineasta Mariano Nante
El cineasta Mariano Nante Crédito: R. Pristupluk

El concierto propone algo muy diferente al recital tradicional. En la primera parte se proyectará Beethoven: últimas sonatas, película del director argentino Mariano Nante (que protagoniza el propio Tharaud), y será en la segunda parte cuando salga para tocar, entre otras piezas, la Sonata Opus 109, primera de las últimas escritas por el compositor alemán. Una oportunidad única para comparar la manera de percibir la música cuando esta llega a través de imágenes cinematográficas y cuando se escucha en vivo. "Pienso que frente a las pantallas nuestro comportamiento es más bien pasivo, a diferencia de cuando estamos en un concierto, donde participamos mucho más del hecho artístico. Pero son dos experiencias distintas y las diferencias en la forma en la cual nos llega la música dependerá exclusivamente de quién las reciba", explica el pianista.

Para el cineasta Mariano Nante, esta presentación cierra un círculo que comenzó en 2007, cuando su madre lo invitó a escuchar al pianista francés en el mismo Coliseo. "Desde ese momento me convertí en su seguidor y con unos amigos nos reuníamos a comentar cada nueva grabación que sacaba; jamás pensé que algún día trabajaría con él. Un día recibo la llamada de Pierre-Martin Juban, el productor de Las variaciones Goldberg (que protagoniza Tharaud), a quien le habían llegado mis trabajos anteriores (entre los que está el film La calle de los pianistas) y me preguntó si quería hacerle una película con las últimas sonatas para piano escritas por Beethoven. Yo pensaba: ¿dónde firmo? Después que aprobaron mi proyecto, llegó otro regalo más: el director de fotografía sería Yorgos Arvanitis, colaborador histórico de Theo Angelopoulos, el gran director griego, que tanto admiro. Con él hicimos un trabajo hermoso".

Nante se dispuso a escuchar estas obras esenciales del repertorio pianístico y describe que, al hacerlo, lo invadió un sentimiento de melancolía del pasado. "Por esto necesitaba algo que sin decir una sola palabra contara una historia, comunicara un estado de ánimo y que el punto de partida estuviese en la música. Hay algo ambivalente: sabemos que esto será lo último que Beethoven tuvo para decir en la forma de sonata para piano, pero en la manera que las escribió miraba al futuro. Pensé en crear un ambiente que tenga algo de ensueño y de cómo funciona la memoria. Me propuse filmar la música de una manera que se pareciera a lo ya vivido. De manera natural me salió esto de lo abandonado y encontramos este castillo que no ha sido habitado en muchísimos años. Hay pequeños objetos que fuimos plantando en esos espacios para demostrar que fue vivido por alguien, pero de alguna manera olvidado".

Entrega y verdad

Sin saber cómo sería el comportamiento de un artista de la talla de Tharaud, Nante afirma que se acercó al rodaje de manera cautelosa, pero quedó sorprendido por su actitud para colaborar. "Cuando le propusieron este concierto hizo un espacio en su agenda y aquí estará compartiendo pantalla y escenario. Dos elementos difíciles de conjugar".

Esta no es la primera experiencia del pianista con el cine, quien además de Las variaciones Goldberg, protagonizó el documental Le temps dérobé, de Raphaëlle Aellig Régnier, y tuvo una colaboración importante dentro de la película Amour, de Michael Haneke. "Para que un proyecto salga adelante debe tener repartidas las ideas y responsabilidades entre todos los que participan, es la única manera en que salga bien -dice Tharaud-. A mí me gusta mucho participar en una película, porque a diferencia de lo que pasa en mi vida de pianista en la cual las decisiones siempre las tomo solo (cuándo practicar, qué programas ejecutar, qué conciertos hacer), aquí me entrego a hacer eso que me indican, me convierto en actor y eso al final termina siendo una especie de ejercicio para el pianista. ¡Puedo decir que me convertí en la marioneta de Mariano Nante! Y eso me liberó para sumergirme en lo más importante, que es lograr que se sienta de verdad lo que se interpreta, no hay lugar para el fake", afirma.

En ese lugar abandonado, en el que hubo que tener mucho cuidado (había hasta sitios en los que estaba prohibido transitar), el pianista se entrega por completo a las tres últimas sonatas para piano escritas por Beethoven. Filmada casi por entero con luz natural, será la versión corta de 45 minutos (en la que interpreta la Sonata 110 y 111) la que se verá en el concierto. Después de la 109, también tocará Ravel, algo que de seguro le agradecerán quienes lo escucharon hace algunos años acá.

Una de las obras, "La Valse", será con su propia transcripción. "Ésa es la manera de hacer sonar al piano con la manera singular que nos representa. Todos los pianistas deberían escribir sus propias transcripciones, porque todos hacemos sonar al piano de manera diferente. Si otro pianista me la pidiera para tocar, no se la daría. No sería igual tocada por otro. Esta profesión nació en los comienzos del siglo XIX, en ese momento todos los pianistas eran transcriptores, así que al hacerlo es una manera de volver al origen de mi profesión", explica Tharaud.

Nuova Harmonia

Concierto de Alexandre Tharaud y proyección de Beethoven: últimas sonatas, de Mariano Nante

Hoy, a las 20.30.

Teatro Coliseo,Marcelo T. de Alvear 1125.

Entradas, desde $480.

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