Antígona Vélez

Según Pompeyo Audivert, director del montaje, el texto adquiere una actualidad muy particular: "Como sociedad recién estamos pudiendo enterrar a muertos que no habían tenido sepultura"
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21 de junio de 2011  

Hace 60 años se estrenaba en el Teatro Nacional Cervantes, con la dirección de Enrique Santos Discépolo, Antígona Vélez, el segundo texto teatral concebido por el poeta y narrador Leopoldo Marechal a lo largo de su carrera. La obra fue escrita a pedido de quien conducía entonces los destinos del teatro, la actriz Fanny Navarro.

En el viejo mundillo teatral circulaba una versión acerca del destino de este texto, que sólo confirman hoy algunos memoriosos, que también dicen haberla escuchado. Parece ser que cuando el autor entregó la obra a Fanny, ésta se abocó con interés a su lectura. Ella mantenía una relación amorosa con Juan Duarte, que era bastante conflictiva. Tanto que, durante una fuerte discusión entre ellos, él tomó el texto de Antígona y lo destruyó. Desconsolada, la actriz llamó a Eva Duarte para confesarle lo que había ocurrido, y fue la misma Eva quien se comunicó con Marechal para solicitarle que volviera a escribir la pieza, que finalmente se estrenó el 23 de junio de 1951.

Más allá de estos avatares donde al arte, el amor y la política parecieron mezclarse, Antígona Vélez se transformó en una obra muy emblemática a la hora de hablar del teatro de Marechal. "Intenté una obra dramática que fuese argentina y universal -explicó entonces el autor-. Me propuse recoger una fábula de tipo universal, tal como la que nos puede ofrecer el teatro griego y ponerla en acto de nuestros hombres y darle otra vida en nuestro paisaje? Elegí la época más dramática para la llanura, que es la de su conquista."

Pompeyo Audivert es el responsable de la nueva puesta -que podrá verse en el Cervantes a partir de pasado mañana- y quien presentó el proyecto de realización a las actuales autoridades del teatro. El creador es un profundo admirador de la literatura de Marechal y ahora no sólo propone una ajustada versión del texto, sino que busca desde lo escenográfico dar a ese mundo en el que lo terrenal y lo mítico se confunden de continuo una valoración extra.

"La escenografía que estamos planteando es como un tablado que se mete en la platea -comenta el director-, como un puente precario, un escenario que parasita a otro escenario, rompiendo una frontera histórica del teatro: la que separa a los intérpretes del público. Así se juegan, en esa relación fronteriza, los temas que también propone Marechal en su texto, que tienen que ver con quebrar unas fronteras: la vida y la muerte, la Conquista del Desierto [tiempo en que ubica la acción de la obra], ese borde territorial que avanza sobre lo desconocido, sobre el otro preexistente. Una conquista a sangre y fuego que es donde Marechal ha querido representar Antígona."

Al cabo de los siglos, Antígona parece ser un personaje que, una y otra vez, debe recuperarse. Ana Yovino, la protagonista de esta versión, ha recreado en distintos momentos de su carrera a ese personaje: hizo la Antígona, de Anouilh, y luego la del autor peruano José Watanabe. "Pareciera que Antígona es una fuerza que viaja a través del tiempo y que algún autor necesita ponerla en un contexto determinado y, en ese contexto, siempre florece", explica la actriz.

Conociendo ya al personaje, Yovino no vive esta nueva puesta como una rutina a la que debe volver a integrarse. "No lo vivo como una vuelta -dice-. Comencé a trabajar con la hoja absolutamente en blanco. Pompeyo tiene una mirada que me condujo hacia un lugar que hasta ahora no había transitado. Esta Antígona es como una fuerza sobrenatural, acechada por la noche, por esa pampa, el barro donde está su hermano muerto. La cruzan, también, las fuerzas de las brujas que están ahí arengando, la llaman los pájaros. Varias fuerzas atraviesan a esta mujer que la llevan a poder casi lo imposible. Porque, aunque sabe que va a morir, ella va hacia lo que tiene que hacer, dar sepultura a su hermano."

Pompeyo Audivert define a Antígona como "una fuerza colectiva que copa un cuerpo y lo impele a un tipo de justicia que restablece el orden humano, que es lo que ha sido vulnerado con el castigo de la justicia histórica. La misma que Facundo Galván quiere aplicar sobre el traidor al no enterrarlo".

En este marco histórico, Audivert explica que esto adquiere en la Argentina actual una potencia muy particular. "Nosotros somos una sociedad Antígona, que está pudiendo recién enterrar a muertos que no habían tenido sepultura. Incluso, donde no se ha podido recuperar el nombre, se ha podido recuperar esa historia y dar un nombre a aquello que la truncó, que la extinguió, que la desapareció. Se está pudiendo llevar a cabo el ritual de lo humano. Por eso me parece que los crímenes de lesa humanidad son tipificados como tales y, entre ellos, está el de no enterrar el cuerpo del enemigo, el de la extinción de ese cuerpo, de su identidad sagrada. Querer castigar más allá de la frontera de lo histórico."

Un elenco integrado por veintitrés actores recreará esta reconocida pieza de Leopoldo Marechal. Entre los que se destacan la mencionada Yovino, Villanueva Cosse, Pablo de Nito, Tina Serrano, Mosquito Sancineto (ver aparte), Joselo Bella, Andrés Mangone y Daniel Kargieman.

YOVINO, DETECTIVE ?DEL DRAMA

En las últimas temporadas, Ana Yovino es continuamente convocada por el teatro para recrear fuertes personajes, lo que la ubica en un lugar muy destacado como intérprete.

"En realidad -dice ella-, estoy haciendo cosas que tenía ganas de hacer hace mucho tiempo. A mí me gusta el teatro porque me permite entrar en diferentes vidas. Creo que todas las vidas son complejas, y lo complejo es, también, comprender qué mecanismo hace que una persona haga una acción y no otra."

"Hay algo medio detectivesco en la actuación, que es encontrarse con un texto que es literatura pura y revelar cuáles son los mecanismos para que el personaje vaya por este sendero y no por otro. Ahora, quizá casualmente, no lo sé, me están ofreciendo roles que tienen que ver con la literatura clásica: Ofelia, Antígona, La vida es sueño . Me gusta transitarlos, pero también me gustaría abrir otras puertas y seguir sorprendiéndome", explica.

SANCINETO, ESA EXTRAÑA BRUJA

A fines de los 80, comenzó a definir su camino artístico. El teatro lo deslumbró y decidió ir por ese camino. Fabio Sancineto, un buen día, decidió que lo suyo estaba más ligado al varieté, a las performances y pasó a ser Mosquito Sancineto y a adquirir una imagen andrógina que es como su sello. Desde hace muchos años, conduce ciclos de improvisación con muy buena convocatoria.

Esta temporada, Pompeyo Audivert lo convocó para su puesta de Antígona Vélez y le asignó el rol de una de las tres brujas. "Es raro y, a la vez, es como un giro en mi carrera que en realidad quería hacer, sin abandonar mis propuestas de improvisación -cuenta el intérprete-. Quiero avanzar en la calidad de artista que creo que puedo ser. Pompeyo me convocó y se lo agradezco infinitamente porque siempre hay cierto temor conmigo, cierto prejuicio. Es cierto que yo he creado mi propia instalación artística y pareciera que por eso no puedo formar parte de otros proyectos. Y sí puedo."

Tanto que ahora se anima a una tragedia, "a volver a tener un texto", confiesa. "Me formé de manera académica y después rompí con todo eso, y esto es como volver a las fuentes, a ser un chico prolijo."

-Hasta por ahí hacés de bruja.

-Es un rol que me gusta mucho porque hay un costado femenino que puedo jugar y demostrarlo en el escenario. Al principio, tenía un poquito de miedo porque este trabajo requiere concentración, profundizar un estado emocional, algo a lo que ya no estaba acostumbrado. Pero una vez que entré, me resultó muy agradable. Parezco un nene con un juguete nuevo. Yo quería ser dirigido por Pompeyo y espero que no sea la última vez.

PARA AGENDAR

Antígona Vé lez , de Leopoldo Marechal. Teatro Cervantes: Córdoba y Libertad. Funciones: de jueves a sábados, a las 21, y los domingos, a las 20.30. Entrada: desde $ 10.

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