
Apuntes de una función en el Coliseo Provisional
En 1825 se publicó en Londres un libro titulado A Five Years Residence in Buenos Ayres, firmado por "an Englishman". En 1962, Solar/Hachette reeditó aquí, en su añorada colección El pasado argentino, dirigida por Gregorio Weinberg, la traducción anónima de ese libro, Cinco años en Buenos Aires, 1820-1825 (que Solar había publicado por primera vez en 1942), con prólogo de Alejo González Garaño. Quién fue el autor del libro, sigue siendo una incógnita. En su capítulo segundo, Cinco años? nos convida al teatro, que era el llamado Coliseo Provisional, en Reconquista y Perón, frente a la basílica de la Merced.
La primera impresión es deprimente: "El teatro, como edificio, no tiene nada de notable. Por afuera semeja un establo; pero el interior no es tan malo como podría esperarse. Ha sido muy mejorado desde mi llegada (?) La platea es espaciosa y está muy alejada del escenario, los asientos tienen respaldos y brazos, son numerados y se los llama lunetas. No se admiten mujeres en la platea". Las mujeres se ubicaban en la cazuela y el inglés comenta: "Se dice que esta costumbre ha sido transmitida por los moros".
"El imprescindible apuntador tiene su caja, como es de rigor, en el centro del escenario, arruinando la perspectiva y, a veces, haciéndose escuchar tan claramente como los mismos actores [?] La entrada general vale dos reales, pero no incluye el asiento; se vuelve necesario alquilar un palco, o una luneta (que cuesta tres reales), como complemento [?] Los días de representación son los domingos y jueves, aún cuando suele trabajarse en martes, festividades sacras, etcétera. Las noches de lluvia no hay función."
"Los intérpretes están en el mismo nivel que los actores de nuestros teatros de provincia. Doña Trinidad Guevara es la actriz más admirada: tiene buena figura, un rostro más o menos expresivo y una voz dulce y plañidera (?) El primer actor es Velarde: representa tragedias, comedias y farsas. Tiene bastante talento para la comedia. Debe concedérsele el mérito de cuidar en algo la indumentaria de sus personajes. La manera de vestirse que tienen casi todos los cómicos es bastante ridícula. Un noble inglés siempre aparece con la orden de la Jarretera y una estrella, esté en la calle, en el bosque, o en su dormitorio".
"La orquesta es integrada por veintiocho músicos. Las sinfonías interpretadas en los intervalos son de Haydn, Mozart, etcétera, como en los teatros ingleses. Las funciones comienzan con una obertura, muy bien elegida, por lo general". Más adelante, el inglés apunta: "No es raro ver en el teatro a niños de meses en brazos de sus madres, así como también esclavos [...] Las damas van bellamente ataviadas a los palcos, combinando la pulcritud con la elegancia. Por lo general, visten de blanco. Una cadena de oro u otra alhaja suele pender del cuello. El vestido lleva mangas cortas y el cabello es arreglado con mucho gusto [...] Creo que ninguna ciudad con la misma población de Buenos Aires puede vanagloriarse de poseer mujeres igualmente encantadoras [...] En noches de estreno se ven a la entrada del teatro hermosos carruajes con faroles encendidos y con lacayos uniformados, pertenecientes a la colonia inglesa y a otras familias. Cuando llegué, apenas si existía uno de esos coches".





