
Argentino de exportación
Su puesta de "Volvió una noche", premiada en Nueva York
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En el mismo momento en que las Torres Gemelas se derrumbaban, el director argentino Alejandro Samek intentaba comenzar los ensayos de “Volvió una noche”, pieza de otro argentino, Eduardo Rovner. El espectáculo debía estrenarse un mes después en el Teatro de Repertorio Español, de Nueva York, una sala dedicada a difundir el teatro español y latinoamericano entre la comunidad latina de los Estados Unidos.
El proyecto se había iniciado dos años antes. Por entonces Samek, hijo y socio de Alejandra Boero en Andamio 90, había visitado Estados Unidos a partir de un intercambio con el Theatre Comunication Group. Estuvo en salas y escuelas de Washington, Nueva York, Boston y Chicago. A su regreso, organizó en Buenos Aires una serie de encuentros con docentes norteamericanos y profesores de Andamio viajaron al país del Norte para dictar cursos.
El año pasado, Rene Buch, director artístico de Repertorio Español, le propuso que dirigiera una pieza de un autor argentino judío, porque intentaban desarrollar un festival de teatro judío latinoamericano. La pieza elegida fue “Volvió una noche” y, para sorpresa de todos, obtuvo seis premios de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York (ACE) y tres distinciones de la organización Latinoamericana de Actores Hispanos (HOLA).
En el marco del drama que vivía Nueva York, luego del atentado, no fue nada fácil desarrollar el proyecto. Los intérpretes elegidos a través de un casting (los argentinos Juan Villarreal, Ivana Catanese, Darío Tangelson, Rodrigo Cameron, Lilia Veiga, el uruguayo Luciano Aramburu y el chileno Pietro González, todos residentes en los Estados Unidos) tenían problemas para llegar a la sala. Y a ello se sumaba que los protagonistas, el porteño Daniel Marcove y la uruguaya Lilian Olhagaray (representó la obra en Montevideo), no podían viajar porque los vuelos se habían suspendido. “Armé la obra como un rompecabezas –cuenta Samek–. Nosotros lo que sabemos hacer es actuar, y en ese marco de confusión en el que estábamos no podíamos hacer otra cosa más que actuar.”
–¿Por qué eligió “Volvió una noche”?
–Creo que es una de las mejores piezas de Rovner. Tiene muy buen humor y encajaba dentro de lo que Repertorio Español buscaba. El trabajo de ellos es muy particular. Tienen un público al que deben ofrecerle un determinado tipo de espectáculos. En general trabajan obras de humor centroamericano. En este caso decidieron cambiar. Al teatro argentino lo han representado poco y querían empezar a conocerlo. Por otro lado, me gustan las obras que permiten trabajar con los actores, y “Volvió una noche” me daba esa posibilidad. Esas obras en las que todo está dicho y no le dan la posibilidad de crear al actor no me interesan.
Samek se apasiona cuando habla del actor. “El público va al teatro a ver a los actores –dice, muy seguro– y por eso trato de sacar de ellos todo su virtuosismo. Cuando hago un casting me importa mucho escuchar el sonido de ese intérprete. Si siento que es apropiado, si suena como imagino que lo hace el personaje, lo incluyo. Para mí, una pieza teatral es sonido y ritmo.”
–¿Qué valores de esta obra le interesaron al público que presenció el espectáculo?
–Valoricé algunos aspectos de la pieza que sentí que iban a funcionar mejor. Había estado antes en ese teatro, conocía al público que asiste. En “Volvió una noche” aparece con fuerza un debate entre la tradición y la libertad, y con diálogos muy cotidianos. Eso funcionó muy bien, porque ellos todavía tienen esos problemas. El público de Repertorio Español está integrado en su gran mayoría por latinos de origen judío. Ellos son los que sostienen la sala y están cada vez más interesados en un teatro más elaborado. En general las obras que ven son de autores centroamericanos que no tienen la profundidad de los argentinos. Sin duda el nuestro es un teatro con más historia y, por eso, más desarrollado.
Si bien en un principio se pensó traer el espectáculo a Buenos Aires, los últimos acontecimientos económicos tiraron por tierra esa posibilidad, al menos por el momento.
Hoy Alejandro Samek está complicado tratando de organizar el inicio de las clases en Andamio y también definiendo la programación de la sala. “Regresé a Buenos Aires con un montón de ideas –dice–, pero a la semana es como si me hubiera pasado un tractor por encima.”
Buenos Aires está complicado, es cierto. Pero también lo es que este argentino logró un éxito rotundo en Nueva York, obtuvo el premio de la crítica norteamericana al mejor director visitante de la temporada 2001 y lo recibirá el próximo 20 de abril en una gala que tendrá lugar en el Skytop Ballroom del New York’s Pensylvania Hotel. Junto a él recibirán sus distinciones también Daniel Marcove (mejor actor visitante), Lilian Olhagaray (mejor actriz visitante), Luciano Aramburu y Lilia Veiga. También habrá un premio para Repertorio Español en el rubro “mejor producción”.
Los que fueron reconocidos con los Hola son los argentinos Daniel Marcove y Rodrigo Cameron y la uruguaya Liliana Olhagaray.






