
Atractivo programa de ballet
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Espectáculo coreográfico. Ballet Estable del Teatro Colón. Programa: "La casa de Bernarda Alba", música de Frank Martín, coreografía de Julio López; "Flumina", música de Gabriel Fauré , coreografía de Oscar Araiz, y "Symphony in C", música de Georges Bizet, coreografía de George Balanchine. Con Karina Olmedo, Cecilia Mengelle, Maricel De Mitri, Silvina Perillo, Gabriela Alberti, Adriana Alventosa, María Eugenia Padilla, Alejandro Parente, Omar Urraspuro, Daniel Astesiano, Vagram Ambartsoumian, Martín Miranda, Edgardo Trabalón, solistas y cuerpo de baile. Director de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires: Pedro I. Calderón. Directora del Ballet Estable: Marta García. En el Teatro Colón.
Nuestra opinión: muy bueno
"A tres puntas" se denomina el espectáculo con el que el Ballet del Teatro Colón reanuda su actuación, la sexta de la temporada.
La reposición, después de casi diez años, de "La casa de Bernarda Alba" fue un impacto duro. El aura amarga de la pieza de García Lorca se traduce en la coreografía de Julio López. La represión que ejerce la madre, Bernarda, sobre sus cinco hijas habla de escondidas frustraciones, un odio que anida dentro de sí y que esparce a través de una tiranía a ultranza. La danza es angulosa; la tensión se vislumbra en cada paso, con la fuerza de la dominante y de sus prisioneras. El resultado son mujeres de enfermizas personalidades que se retuercen en un círculo vicioso del que no pueden liberarse. Un velo de novia es acariciado con fervor por la que está comprometida.
El drama es expuesto por las intérpretes con convicción y gran potencia. La lascivia de la madre se verá en una cruenta escena en la que una mujer, su alter ego, muestra en su actitud procaz lo que está oculto. En un costado, al levantar la tela que lo cubre, se ve a un hombre crucificado, que representa a Lorca, víctima asimismo de la dictadura y la represión.
Sin ninguna clase de principios, Pepe enamora a Adela, que ofrece su virginidad al novio infiel. Con el suicidio de ella, la obra culmina en la tragedia que se presiente desde el principio. Son excelentes las interpretaciones de Cecilia Mengelle, como la madre, de Maricel De Mitri, en el papel de Adela, acompañadas por las dotes actorales del conjunto femenino.
Una atmósfera serena es la que envuelve a "Flumina", de Oscar Araiz, el único estreno de la noche. El Réquiem Opus 48, de Fauré, es la música que inspira movimientos etéreos, que siguen un mismo tempo , salvo breves excepciones. La compañía tiene un aire compungido, de sutil melancolía. Las secuencias son fluidas, con un vocabulario de pasos tan variados como frondosa es la imaginación del coreógrafo. Plasma belleza en cada fragmento, unidos todos por una sensación que mezcla la reflexión con una intensidad que emana por todos los poros de los bailarines. Las evoluciones son armoniosas; dan la idea de que en esa ceremonia lo importante es la paz, la que está adentro de los que participan y que desean compartir con los demás. Aunque la acción general mueve a la masa entera, que se entrelaza en hileras, parejas, rondas, no se escucha ruido alguno. Paradójicamente, los intérpretes parecen deslizarse sobre nubes, levitar en espiritualidad. El temor al más allá no existe; quizás, la meditación de la finitud del hombre. En cada uno surge una suerte de luminosidad diferente de la de la alegría. Algo especial, superior, los toca. Cuando miran hacia arriba, se presume una íntima oración conjunta y asimismo la visión de que en la tierra también son celestiales; la pureza está en sus corazones.
Con honda sensibilidad, Araiz realizó una pieza de alto nivel coreográfico y de distinta factura en cuanto lo que significa un réquiem. El elenco, superlativo.
El brillo de Balanchine
La función finalizó con el brillo de "Symphony in C", de Georges Balanchine. Obra para una compañía grande con sólidas bases clásicas, en cada uno de los cuatro movimientos baila una pareja distinta junto al cuerpo de baile. Técnicamente es sumamente dificultosa, pero el plantel salió más que airoso de la prueba. Con las soberbias actuaciones de Karina Olmedo y Alejandro Parente, Gabriela Alberti y Martín Miranda, Adriana Alventosa y Omar Urraspuro y Silvina Perillo y Edgardo Trabalón, el Ballet Estable, en su totalidad, mostró que está en un gran momento y ha perfeccionado considerablemente sus aptitudes técnicas.
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