
Barbierísima
Si no fuera por los sketches, con mensajes machistas y sectarios, el resultado de esta revista sería muy distinto
1 minuto de lectura'

Libro y dirección original: Santiago Bal / Con: Carmen Barbieri, Zulma Faiad, Germán Kraus, Beto César, Claudia Albertario, Donald Rubén Matos, Juan Marcelo, Andrea Ghidone, Andrea Estevez, Emiliano Rella, Fernando Ramirez, Rodrigo Lusich, Daniel Ambrosino, Lola Hunkeler, Hernán Cabanas, Rodrigo Esmella, Gabriela Mandato, Dominique Pestaña, Victoria Xipolitakis, Ivanna Palliotti, Silvina Schefler, Adriana Barrientos y elenco / Vestuario: Gaby Girl´s / Escenografía: Daniel Feijoo / Luces: Santiago Gonzales / Música: Daniel Vila / Coreografía: Leandro Angelo, Barbara Fuente Rubio, Valeria Perez Roux, Rodrigo Cristofaro y Federico Dinamo / Duración: 135 minutos / Sala: Atlas
Nuestra opinión: regular
MAR DEL PLATA.– Luego del desprolijo espectáculo que presentó en la temporada pasada, Carmen Barbieri consiguió que el que productor Javier Faroni le triplicara la apuesta en materia de producción. Tanto la escenografía como el vestuario y el diseño de luces están a la altura de un gran musical, y lo mismo podría decirse de las coreografías y el cuerpo de baile. Aunque durante todo el espectáculo tanto la figura como el resto del elenco se burlen permanentemente de Santiago Bal, él sigue firmando como director y autor. Pero es una lástima que cuando lo echó Carmen no le haya pedido que se llevara con él los libros del show. Si no fuera por los sketches, malísimos y cargados de mensajes retrógrados, machistas y sectarios, probablemente esta reseña tendría cuatro estrellitas.
Comenzaremos a hablar de lo mejor de esta auténtica revista, de aquellos momentos en los que es imposible no aplaudir. Esta vez, Carmen Barbieri se rodeó de un grupo de coreógrafos para que cada uno monte distintos cuadros. Es así como se logran momentos intensos, de gran despliegue y creatividad. Federico Dinamo le imprimió potencia al cuadro de los cosacos rusos, que arranca un aplauso estruendoso; Rodrigo Cristófaro impuso preciosismo con el tap de "Todo da igual", algo así como un homenaje a Anything Goes, y dinamismo con mano artesanal al número "Mi ciudad"; en tanto Valeria Pérez Roux diseñó un erótico y creativo momento en "María Antonieta", y Leandro Angelo y Bárbara Fuente Rubio asumieron los demás cuadros. Todos nombres para tener en cuenta. El grupo de coreógrafos pudo contar con esta nueva generación de vedettes que bailan (tal vez uno de los pocos méritos del "Bailando..." de Tinelli). En ese sentido, todas se lucen con piruetas y fantasías coreográficas. Claro, el problema es cuando intentan actuar. En este rubro, la más simpática es Claudia Albertario, que se mueve cómoda en la comedia. Otras, como Victoria Xipolitakis, gritan tanto que exasperan.
Carmen Barbieri es la perfecta cabeza de compañía. Tiene autoridad escénica y puede volverse capocómica con un monólogo chistoso, o transitar con solvencia un cuadro entero de zapateo americano. A su vez, es grato volver a contar con la presencia de Zulma Faiad en una revista. Carmen es generosa y así la presenta: como una de las grandes del género. Además de ser gran comediante (el único sketch gracioso es el suyo), preside con gracia el momento más emotivo del espectáculo, un homenaje a las cuatro grandes de la revista: Sofía Bozán, Nélida Roca, Nélida Lobato y ella misma. Por su parte, Germán Kraus asume con corrección su rol de galán maduro y chansonier. Emiliano Rella aprovecha bien los momentos musicales y se extraña una mayor presencia de Rodrigo Esmella, que además de ser buen bailarín es un gran comediante.
En el aspecto musical, lo único que se podría cuestionar es la superabundancia de playbacks. No hacen falta. Todos los que cantan podrían hacerlo en vivo.
Uno de los mejores momentos de Barbierísima es el homenaje a los años 60. Con identidad propia, tres grandes exponentes de la música popular de esa época hacen un minirrecital con el que consiguen que la gente salte de sus butacas y se ponga a bailar. Donald, Rubén Matos y Juan Marcelo interpretan con brío hits como "Las olas y el viento", "De boliche en boliche", "Vos sos un gordo bueno", "Salta, pequeña langosta" y "Buenas noches, queridos conejos", entre muchos otros.
Falta de respeto
Casi sin resolución ni justificación hay un puñado de sketches anodinos y carentes de gracia, entre ellos uno antioficialista y otro en el que las indias de la época de la conquista están ansiosas de que los españoles que llegan con Colón las "violen". Luego de un año en el que los asesinatos de niños y las violaciones ocuparon un primer plano en las noticias, los sketches de Santiago Bal toman en solfa en forma permanente el tema de la violación, como si fuera un sinónimo de placer. El primer sketch está ambientado en un barrio pobre, en el que un periodista busca a un violador. Allí todas las mujeres pronuncian irónicamente sus deseos de "ser violadas". Luego entra la supuesta niña ultrajada: una vedette vestida de colegiala, feliz de que un émulo de la Mole Moli la haya violado. Ese verbo, "violar", se repite en forma constante durante todo el espectáculo. Inadmisible. Del mismo modo, en sus intervenciones artificiales y carentes de gracia, Beto César se burla de la ley de matrimonio igualitario. Humor no es falta de respeto y hay mensajes que son peligrosos. Otras revistas de Mar del Plata, como las de Miguel Angel Cherutti y Nito Artaza y Moria Casán tienen más en claro ese rol de comunicadores que ejercen frente a miles de personas por noche.
APOSTILLAS
Divo furioso
El complejo Radio City-Roxy-Melany tiene en su cartelera una gran cantidad de espectáculos. Pero la marquesina principal la "coparon" Más respeto que soy tu madre, Camino negro y Dadyman. Adentro, en el hall de entrada, varios banners anuncian los demás espectáculos en cartel. Durante su conferencia de prensa, Antonio Gasalla señaló a este complejo teatral como "La saladita cultural". El jueves pasado, sobre el final de la tarde, cuando el capocómico arribó al teatro se enfureció cuando vio todos esos banners sobre el hall que, según él, estarían "tapando" los anuncios de su obra. Según cuentan algunos, se habría transformado en una especie de "demonio de Tasmania" y corrió a hablar con los productores y jefes de sala. Pero como no encontró a nadie, saludó a la veintena de personas que hacían cola en la boletería y se fue. Oficialmente se dijo que la función se suspendió por problemas de sonido. Pero parece que no fue así y, a raíz de esto, hubo que devolver más de mil entradas. Al día siguiente, Gasalla retomó las funciones con normalidad. Pero trascendió también que le ofrecieron hacer dos funciones diarias, debido al éxito y él dio como respuesta un "no" rotundo. Hoy no volaban ni los pájaros por las marquesinas del Roxy, tal vez asustados.
Accidente
Los trucos coreográficos y las piruetas que realiza Valeria Archimó cada noche en La revista de Buenos Aires hacen que el público exclame ante cada salto. Ella misma diseñó esas difíciles y hasta peligrosas coreografías. En la función del lunes pasado, el bailarín que la sostenía perdió el equilibrio y los dos cayeron fuertemente de espaldas sobre el escenario. Tanto los espectadores como los artistas se asustaron muchísimo, pero Archimó y su compañero continuaron con su rutina durante el resto del espectáculo.
1- 2
El duro diagnóstico de Ricardo Darín tras el femicidio de Agostina Vega y su opinión sobre el gobierno de Javier Milei
3Maná regresa a la Argentina: dónde y cuándo será el show de la banda mexicana en Buenos Aires
- 4
Los Nocheros: cómo celebrarán sus 40 años, la ausencia que duele y la negativa al partidismo político



