
Caer en amor
Para el armado, Mónica Viñao se vale de personajes de Shakespeare
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Caer en amor (9 Maneras de caer en amor y algunas canciones): de Mónica Viñao. Dramaturgia y dirección: Mónica Viñao. Elenco: Débora Bianco, Cesar Repetto, Sergio Pelacani y Cecilia Wierzba. Coreografía: Diana Theochardis. Iluminación: Miguel Solowej. Sala: Camarín de las musas. Duración: 45 MINUTOS.
Nuestra opinión: buena.
Con el enigmático título de Caer en amor , Viñao se sirve una vez más de la obra de William Shakespeare para realizarle un corte paradigmático a través del cual se permite reunir, en un mismo espectáculo, fragmentos de algunas de las piezas emblemáticas del autor isabelino. La sumatoria es, precisamente, eso: una sumatoria, sin pretensiones de relecturas ni de versiones magistrales. Desde el lugar de la dramaturgia, Viñao se posiciona como directora y busca, simplemente, que la belleza de los textos asome en sus actores; nada más ni nada menos.
Personajes como Hamlet, Julieta, Cleopatra y Ofelia aparecen y desaparecen con la misma volatilidad de las palabras que encarnan. Porque los seres que compone Viñao, más que los de Shakespeare, son aquellos que ella imagina como portadores de aquellos discursos que giran en torno a las diferentes modalidades de amor.
Lo dicho hasta acá no habla más que de una propuesta de las tantas que hay en Buenos Aires, que se proponen trabajar sobre clásicos reuniendo diferentes textos de un mismo autor. Donde radica su particularidad es, sin lugar a dudas, en lo actoral, que es donde está puesto el acento de este espectáculo.
Viñao sobresalió en su momento como una de las representantes del teatro japonés en la Argentina, muy puntualmente porque fue quien trajo a nuestro país la técnica de su maestro Suzuki. Y esa marca supo ser su estilo en un momento en el que el teatro porteño ponía su sello en cuestiones técnicas o procedimentales.
Con el correr de los años, esa presencia se fue diluyendo e incorporando en un trabajo actoral absolutamente singular. Y del reducido elenco del que se sirve ahora, quien verdaderamente sobresale en este sentido es Deborah Bianco, una actriz con varios años de entrenamiento con Viñao y que no solamente entiende la técnica que ella propone, sino que tiene su cuerpo construido para ella. Con un trabajo particular de la energía y movimientos profundamente antinaturales, el espectador podrá leer su cuerpo y su voz en relación con los textos que dice. Sus compañeros de escena la acompañan con solvencia.
Y quien también se destaca es el contratenor Sergio Pelacani, no sólo por su registro, sino por el uso que hace de su máscara a la hora de interactuar con la escena.



