Catalinas Sur, el grupo de La Boca que sigue apostando fuerte al teatro comunitario

La compañía de actores y vecinos que dirige Adhemar Bianchi reestrena uno de sus hitos: Venimos de muy lejos, y presenta seis obras, además de talleres de formación
Carlos Pacheco
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25 de agosto de 2019  

En la calle Benito Pérez Galdós 93, en el barrio de La Boca, funciona unos de los centros de creación teatral más destacados de Buenos Aires, el grupo de teatro comunitario Catalinas Sur. Un gran galpón cobija actualmente a vecinos de diferentes edades y nacionalidades. Gente que proviene de distintos barrios con la intensión de desarrollar su creatividad a través de diversos talleres de formación y con el objetivo de dar forma a una o varias experiencias espectaculares.

Catalinas cumplió 35 años de actividad ininterrumpida, siempre bajo la dirección general de Adhemar Bianchi y en esta temporada los trabajos que llegan a escena parecerían multiplicarse ( Carpa quemada, El circo del centenario, Lorca en las trincheras de Madrid, Por qué todo tiene que cambiar, Perdón si molestamos, La orquesta atípica) y hasta aportan una novedad. Volverán a reponer Venimos de muy lejos, un emblemático proyecto que estrenaron en 1999 y que se convirtió a poco de su estreno en una marca a la hora de producir, como ellos dicen, "teatro con vecinos para vecinos".

Al cabo de los años han pasado por el Galpón de Catalinas gran cantidad de personas interesadas en formar parte del proyecto comunitario. Muchos vecinos integran el grupo desde su creación, otros se han ido integrando con el correr de los años y hasta hay matrimonios que habiendo empezado a ir solos hoy van acompañados por sus familias.

Tres de los integrantes del equipo de gestión y dirección de Catalinas repasan la calidad de las tareas que se desarrollan en la sala, son múltiples y decidir implicarse en ellas exige tener rigor y disposición para asistir a ensayos varios días por semana. Nora Mouriño, Ximena Bianchi y Gonzalo Guevara exponen, a su vez, sus historias dentro del grupo.

Nora llegó al Catalinas después de ver Venimos de muy lejos en el Teatro de la Ribera. Es actriz y se enamoró de la propuesta de teatro comunitario. Se integró a ellos y hasta se mudó a La Boca. Ximena, hija de Adhemar Bianchi, transita los espacios del Galpón desde pequeña. Ha formado parte de la mayoría de las propuestas que allí se concibieron y hoy dirige junto a su padre uno de los espectáculos que está en cartel, Lorca en las trincheras de Madrid. Gonzalo era productor de la secretaría de cultura de la ciudad y se contactó con el grupo a propósito de un evento que tuvo lugar en la calle Corrientes durante un Festival de Tango. "Nos hicimos amigos - cuenta-; yo vivía en el barrio, me invitaron a quedarme y me afinqué".

Las historias que narran son muchas y bien interesantes. Demuestran un compromiso muy fuerte con la labor que desarrollan y que Ximena sintetiza diciendo: "somos constructores de utopías y las realizamos". Con la intervención de los vecinos porque como bien señala Gonzalo, "la gente pregunta, ¿cómo hacen esto con vecinos? Es que la gente tiene mucho más para dar de lo que cree".

Y esto lo comprueban cotidianamente. En el Galpón de Catalinas esos vecinos tienen una formación intensa. "Antes había un solo taller en el que participaba gente de todas las edades -cuenta Nora-. Ahora además de talleres para adultos, hay uno para niños y otro para adolescentes. Cada uno de ellos da forma a un espectáculo y sus integrantes forman parte de los trabajos más grandes", como el homenajeado de este año, Venimos de muy lejos.

Son pequeños seminarios a lo largo del año donde hay juegos actorales, juegos rítmicos, un módulo de títeres, otro de clown, canto, improvisación. "La intención es recuperar el juego, algo que a medida que vamos creciendo se va perdiendo", explica Nora. "Ofrecemos distintas herramientas que permiten ir parándose en el escenario, trabajar un texto, proyectar la voz. Nuestras puestas son enormes, la sala es grande. Hacemos un teatro desbordado, de alguna manera", aclara Gonzalo.

Venimos de muy lejos, que podrá verse desde el viernes próximo, cuenta la historia de la inmigración argentina y como se fue formando la sociedad porteña y la de La Boca. Originalmente iba mostrando las distintas corrientes migratorias que se produjeron a fines del siglo XIX hasta 1930. En anteriores reposiciones hasta llegaron a mostrar las últimas migraciones latinoamericanas. Lo cierto es que ahora también se ven obligados a exponer la llegada, en los últimos años, de africanos y venezolanos.

"Esas nuevas migraciones están conformando un renovado entramado social, otra identidad, no solo nos detenemos en aquellos españoles o italianos -explica Ximena-. Se van agregando cosas a la historia original. Trabajamos sobre la memoria viva, aparecen recuerdos o testimonios del grupo que resultan muy significativos. Aquello que la gente narra luego es intervenido por los dramaturgos y los directores de Catalinas y terminan creando la poesía que queremos contar".

Catalinas Sur logró, entre sus miembros, crear un espacio de pertenencia muy fuerte. "A muchos de nosotros el trabajo en grupo nos ha atravesado la vida de una forma muy potente -concluye Ximena-. Todos somos parte de él aunque ocupemos roles diferentes. La pertenencia, esencialmente, es lo que hace la potencia de este conjunto en lo artístico. Somos fervientes defensores, creemos en lo comunitario de verdad".

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