Claudio Tolcachir estrenó Copenhague en Madrid

Gutiérrez, Hipólito, Tolcachir y Gutiérrez Caba
Gutiérrez, Hipólito, Tolcachir y Gutiérrez Caba Crédito: J. Camporbin
Asegura que es la pieza más difícil que le tocó; ya recibió muy buenas críticas y planea una gira española con su obra Próximo
Laura Ventura
(0)
19 de junio de 2019  

MADRID.- En un mundo de dudas y conjeturas hay algunas certezas. Una, Claudio Tolcachir estrenó una obra en Madrid . Dos, el espectáculo, tras agotar todas las localidades, debió prorrogar su temporada. Con su don de mirada microscópica observa las células de universos tan disímiles como el arte degenerado en Alemania ( Cabaret), de las divas de Hollywood ( Sunset Bulevard), de las víctimas del terrorismo ( Tierra de fuego), de las tragedias privadas del sur de los Estados Unidos ( Agosto) y de las porteñas ( La omisión de la familia Coleman). Eureka. Tolcachir se detuvo en un texto que destacaba entre una masa de historias que a menudo llegan a su manos, ávidas por ser materializadas. "¡Lo encontré yo! Me excité, no podía parar. Me produjo cosas que hacía mucho no me generaba leer teatro. Te dispara la cabeza, te atrapa". Copenhague es la obra más difícil que le tocó dirigir, admite, porque produce una experiencia atómica en el espectador, incluso para aquel que se encuentra a años luz de la ciencia.

El británico Michael Frayn escribió Copenhague, sobre el encuentro de dos premios Nobel de física en 1941 en la capital de Dinamarca. Por un lado, Niels Bohr, padre de la física cuántica, judío, colaborador de los Aliados, y por el otro su discípulo Werner Heisenberg, padre del principio de incertidumbre, colaborador del régimen nazi, y el personaje de carne y hueso que inspiró a Walter White en Breaking Bad. "Cuando vos tenés un problema, ¿con quién lo hablás? Con alguien que considerás más inteligente. Estos tipos, con este nivel, ¿con quién podían hablar? Cada uno piensa que el otro es más inteligente que él. Se necesitan", reflexiona el director. Bohr también desarrolló el principio de complementariedad, que reverbera en toda la pieza: dos magnitudes relacionadas no se pueden conocer con absoluta precisión.

Copenhague se representa en La Abadía, de Madrid, pero también en Buenos Aires, en el Centro Cultural de la Cooperación, con dirección de Mariano Dossena y las actuaciones de Patricio Contreras, Alejandra Darín y Sergio Griffo.

Ambos científicos tuvieron un papel clave en el diseño de la bomba atómica, y aquel encuentro de Copenhague aún está plagado de misterios, de conjeturas. Una: Heisenberg fue a preguntarle a Bohr si estaba trabajando en una bomba atómica. Dos, Heisenberg quiso establecer un pacto para no colaborar en el desarrollo. Tres, Heisenberg quiso corroborar un cálculo clave con su maestro. Etcétera de una primera tanda de posibilidades. Las otras, en una senda propia de Philip K. Dick en El hombre en el castillo, indagan qué habría pasado si Hitler hubiera lanzado la bomba atómica antes que los Aliados.

El principio de incertidumbre establece que dada una partícula en movimiento se puede conocer con exactitud o bien la posición o bien la trayectoria o dirección de aquella partícula, pero nunca las dos a la vez. Frayn traslada esta lógica a la dramaturgia. Uno: Bohr recibe a Heisenberg en Copenhague (posición), pero no sabe qué busca su discípulo (dirección). Dos: Heisenberg está en Copenhague (posición), pero no sabe qué resultado tendrá aquel encuentro (dirección).

Tolcachir trabaja en Madrid mano a mano con Producciones Teatrales Contemporáneas, la oficina a cargo de Ana Jelín, quien aceptó de inmediato adquirir los derechos. Copenhague era también un texto que le permitía convocar a un elenco soñado: Emilio Gutiérrez Caba, Malena Gutiérrez (brillante actriz elegida también por Daniel Veronese) y Carlos Hipólito (conocido en la Argentina por Vis a Vis). "Hipólito para mí es realmente Dios, sin metáfora", dice Tolcachir, y abandona la ciencia y confiesa la fe por el actor que da vida a Bohr.

Además del personaje de Margrethe Bohr, una mujer inteligente que conoce en detalle el trabajo de su marido, pero sojuzgada y lejos del mundillo científico, quien pregunta para comprender y así acercar al espectador, Tolcachir incorpora otros puentes, como movimientos, marcaciones, matices y una iluminación clave. "Esta obra tiene mucha información. Lo que hice fue hacer crecer la humanidad de cada personaje, cada uno con un nivel de contradicción y complejidad muy grande. Cambian de opinión todo el tiempo. Es como un ejercicio psicoanalítico de volver a empezar otra vez para poder descubrir algo que pasó", explica el director, quien creó junto con la escenógrafa Elisa Sanz un ambiente onírico en el que los límites de aquello que está dentro o fuera de un espacio son relativos.

Es el diálogo el arma más valiosa en esta pieza que explora cómo se construyen la memoria y los recuerdos. "Me encanta esa idea de que nosotros podemos ver muchas cosas, pero nunca a nosotros mismos en acción, cuando nos relacionamos. Eso es alucinante. 'Hay millones de personas en el mundo y el único que tiene que decidir sobre la vida de todas ellas es el único que se esconde de mí', dice una frase que me encanta", explica y cita.

Tolcachir volverá a España este año para iniciar una gira con una obra escrita y dirigida por él, Próximo, con Lautaro Perotti y Santi Marín, para finalizar con una temporada en Madrid. Mientras tanto, una ceremonia de espíritus ronda los escenarios e intenta resolver algo de su pasado. No son materia, son pura energía y cada aplauso les insufla más vitalidad.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.