
Con gran poder de convocatoria
La escena independiente cordobesa llevó a escena la obra de Ray Bradbury
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CORDOBA.- Decenas de hombres libro deambulan entre la gente y dicen lo suyo; cuentan su aventura, su leyenda, su duda, su historia de amor, su paradoja, su guerra, su ilusión, apenas con la intención de memorizar un texto que vale la pena ser preservado y compartirlo con otros para evitar su desaparición. Son cerca de 60 hombres que se convirtieron en libros para resistir el atropello de una autoridad que decidió quemar la palabra escrita. Y la resistencia implica, además, transmitir la palabra para que más hombres la atesoren y la multipliquen.
Esta ceremonia de transmisión, con Borges, Dante, Calvino, Chejov, Yourcenar, Cervantes, García Lorca, Cortázar, entre otros, diciéndose a sí mismos frente a unos espectadores que caminan conmovidos o atónitos, es la escena trascendente de "Fahrenheit", la obra de teatro que por estos días se presenta en el Cineclub Municipal Hugo del Carril de esta ciudad y que constituye un homenaje a la literatura capaz de provocar un fenómeno de convocatoria.
Ideada por Daniel Salzano y Giovanni Quiroga, con dirección de Jorge Monteagudo y dramaturgia de Gonzalo Marull, la obra se estrenó el 20 del actual y el 26 ya se habían agotado las entradas para todas las funciones programadas hasta el martes próximo. Considerando que cada vez ingresan 230 personas -la dinámica del espectáculo, que está en permanente movimiento, no permite más- para entonces la habrán visto casi cinco mil personas. Una cifra inusual para una obra del circuito independiente que estará en cartel apenas diez días.
El creciente interés por "Fahrenheit", tal vez se explique por el vínculo que la obra tiene con la novela "Fahrenheit 451", de Ray Bradbury (1953), y también con la película homónima de François Truffaut (1967); o tal vez por la seducción que provocan los espectáculos en los que el espectador es activamente involucrado hasta ser parte vital de la historia. Quizá también influye la expectativa de ver una puesta visualmente impactante, que transcurre en penumbras, con luces de fuego y combinando lo puramente teatral con lo performático; o quizá sucede que los libros y las palabras que guardan siempre convocan.
Porque la esencia de "Fahrenheit" es mostrar la tarea de un grupo de disidentes que decide preservar los textos escritos de una brigada de bomberos que pretende quemarlos porque, según la nueva ley de la sociedad tecnificada, leer obliga a pensar y eso impide ser ingenuamente feliz. Apelando a la memoria y a la transmisión oral como armas de resistencia, los disidentes, ya convertidos en hombres libro, se atrincheran en una construcción abandonada -recreada en un gigante espacio al aire libre- y allí convocan a quienes apoyan su causa.
Los nuevos militantes -espectadores convertidos en adeptos a la causa- son destinatarios de esa trasmisión oral, que se produce cara a cara y a la luz de una vela.
Al final, como el peligro está latente, todos los presentes son convocados a leer en voz alta los libros que se distribuyeron (LA NACION aportó una buena cantidad de ejemplares, al igual que otras editoriales) y que cada nuevo adepto se llevará a su casa.



