
Conflicto dramático desaprovechado
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"Otra que mea culpa" . Autor: Guillermo Pisani. Idea y dirección: Mariana Armelin y Mariana Rovito. Intérpretes: Mariana Vidal, Silvia Mogliani, Hernán Carbón, Ariel Padula. Escenografía: Laura Gómez. Vestuario: Virna Cortinovis. Coreografía: Mariana Paz. Sonido: Diego Sánchez Rivera. En Del Otro Lado.
Nuestra opinión: regular
Delfi, la protagonista de "Otra que mea culpa", decide modificar su vida. Deja la biología, su profesión, y a su esposo. Se aparta de la tradición familiar. El teatro comienza a ser su nuevo mundo. Y no sólo porque entiende que en el arte puede encontrar otras vías de desarrollo, sino porque además le posibilita tomar contacto con personas que gozan de otras libertades. De allí en más, la realidad de este personaje comenzará a modificarse y así asoma el centro de interés de esta experiencia, con mucho de performance, en la que se combinan elementos dramáticos, plásticos, coreográficos y hasta donde entran aspectos de la fisiología médica. De lo que se trata es de exponer la conducta de Delfi, según se transforma.
La dramaturgia de Guillermo Pisani resulta demasiado expositiva y carga las tintas en un realismo del que todo el tiempo la puesta intenta escapar. El autor construye situaciones pequeñas en las que muestra hasta el mínimo detalle del pensamiento de cada uno de sus personajes. El espectador nunca tendrá la posibilidad de observar sus contradicciones, porque no tiene posibilidad de confrontar su experiencia personal con la de ellos.
En su puesta, Mariana Armelin y Mariana Rovito intentan romper con el realismo. Hasta la mitad del espectáculo proponen una actuación que quiebra con la solemnidad del texto. Juegan situaciones por momentos disparatadas que enriquecen el juego escénico. El espectador se ríe y allí aparece una posibilidad de reflexión importante, que luego es dejada de lado. La acción entra en un tiempo de gran morosidad. Como si en verdad hubiera que ponerse serio porque la historia de esos personajes lo merece. Y no es así: son sólo eso, personajes. Para potenciarlos y hacerlos más expresivos sólo hay que lanzarlos a jugar.
En "Otra que mea culpa" lo que comienza siendo una comedia un poco disparatada termina siendo un drama irreal, y hasta ingenuo. Delfi parecería tener otros aspectos para explorar. Su drama es el de muchos seres y por eso se merece otras posibilidades de desarrollo. Para que sea más auténtico y verdaderamente provocador.
Las actuaciones no alcanzan un desarrollo preciso y el juego con un cubo escenográfico, dentro del cual transcurre cada situación, al comienzo es atractivo, pero termina siendo monótono, porque la acción no avanza generando interés.
"Otra que mea culpa" es un espectáculo que comienza poniendo en juego una serie de elementos muy interesantes y anticonvencionales, pero que, lamentablemente, termina desaprovechándolos.
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