
Corrupción en clave de humor
1 minuto de lectura'
"Manzana podrida". Autor y director: Alejandro Robino. Intérpretes: Pablo Lambarri y Carlos Ovejero. Banda de sonido y música original: Diego Rodríguez. Vestuario: Paula Santos. En el Celcit (Bolívar 825), domingos, a las 19.
Nuestra opinión: bueno
En clave de humor, Alejandro Robino muestra una de las tantas historias que han transcurrido y transcurren en esta Argentina. La de un funcionario corrupto, que a punto de ver trastabillar su poder, busca la manera de escapar de la Justicia. Es un ser común, que tuvo cierta habilidad para obtener un lugar en el gobierno, pero está a punto de perderlo todo.
Riqueza particular
"Manzana podrida" expone la realidad de Raúl Fernández en tres momentos bien diferenciados. Frente a uno de sus empleados, ante su pareja homosexual y ya en el final lo enfrenta a un ex amigo del barrio. Los tres momentos poseen una riqueza particular. El primero da cuenta de un mundo oficinesco donde los enredos administrativos parecen poderlo todo; en el segundo queda claro el tiempo de los afectos y aquí el juego habla claramente de ciertas perversiones comunes a los poderosos. Finalmente, el cruce entre las historias pasadas y las presentes, expone con crueldad el devenir de ciertos personajes nefastos que son capaces de cualquier cosa para crecer, en la creencia de que los castigos nunca llegarán.
La presencia del humor en estos tres tiempos resulta una muy acertada manera de expresar dramáticamente la realidad de esos hombres. Porque el espectador reconocerá esos mundos, los sentirá muy próximos, y a la vez los analizará llanamente.
Un tránsito natural
Desde la dirección, Robino no fuerza ninguna de las situaciones que arma. No busca provocar la risa. Deposita su interés en los actores y son ellos quienes realizarán un tránsito particular. En Carlos Ovejero (Raúl Fernández) asomará una línea ligada con el pelele valleinclaniano. Parece un ser muy fuerte, pero continuamente se le escapan pequeños gestos, actitudes, que lo tornan nefasto. En el caso de Pablo Lambarri, él debe componer tres seres muy distintos (un empleado agobiado por un acto corrupto, un homosexual y un vendedor ambulante de la Costanera) y logrará interpretaciones muy sensibles y de gran efectividad.
Unos pocos objetos escenográficos crearán el marco ideal para cada situación. Se destaca, además, el vestuario de Paula Santos, sobre todo porque utiliza colores que aportan dramatismo a la acción.
1- 2
Donald: de sus últimos problemas de salud a sus ganas de seguir cantando y el flechazo que sintió por su mujer
3El thriller alemán de seis episodios que está en Netflix y se convirtió en un fenómeno global
4De La Matanza a Gran Hermano y a tener hoy su propia marca de papel higiénico: la nueva vida de Brian Lanzelotta



