Discépolo y Stanislavski, invocados en un mismo ciclo

Stanislavski, Fantasmatic
Stanislavski, Fantasmatic
Uno fue el que espió por las cerraduras de la inmigración del 30; el otro, creador del método que renovó la actuación mundial y hoy es ampliamente discutido
Carlos Pacheco
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19 de junio de 2019  

Desde hace cinco temporadas, el Cultural San Martín viene presentando un ciclo, Invocaciones, en el que propone a reconocidos creadores locales construir una experiencia escénica a partir de la producción teórica, teatral o fílmica desarrollada por importantes referentes de la cultura del siglo XX. Curado por Mercedes Halfon y con producción de Carolina Martín Ferro, en todos los casos el ciclo se inspira en artistas que han marcado una fuerte influencia en el arte contemporáneo. Sus métodos de trabajo han sido estudiados y puestos en práctica en las más diversas escuelas de arte del mundo y muchas de esas marcas aún hoy siguen estando presentes en experiencias que también pueden verse en la Argentina.

Antonin Artaud, Bertolt Brecht, Alfred Jarry, Vsévolod Meyerhold, Tadeusz Kantor, Pier Paolo Pasolini y Rainer Werner Fassbinder fueron las figuras que provocaron la imaginación de directores porteños en otros años.

En esta temporada dos figuras muy opuestas ocupan la programación de Invocaciones. Por un lado Armando Discépolo, el gran productor de textos grotescos que fueron claves en la historia del teatro nacional durante la década del 30 ( Stéfano, Mateo, Mustafá, Relojero) y proponían un estilo de representación que, lamentablemente, hoy solo unos pocos actores mayores pueden recuperar y cuyo germen partía de la pura intuición y de la repetición a la hora de recrearlos en escena. El modelo anterior que dominó los escenarios porteños durante casi dos décadas fue el sainete y, en general, a determinados actores se los solía convocar para recrear personajes italianos, españoles, turcos, modelos que habían encarnado en otras obras con destacados logros.

El grotesco requería algo más que la mera pintura superficial del inmigrante. La acción de las obras no se desarrollaba entonces en el patio del conventillo, sino en el interior de las humildes piezas que ellos ocupaban en esos ámbitos. Allí el clima familiar estaba totalmente enrarecido. La pobreza extrema, producto de la falta de posibilidades laborales tanto para el padre de familia como para sus hijos, hacía difícil la convivencia y hasta sostener en alto ciertos valores éticos.

Al cabo de las décadas, el grotesco no ha logrado desaparecer del todo de nuestros escenarios, aunque expuesto según las ópticas en las que se desarrolla un clima social en el que siguen siendo determinantes ciertas políticas económicas puestas en marcha por diferentes gobiernos.

Pensar hoy que las nuevas corrientes inmigratorias que han llegado al país padecen similares problemáticas que aquellas que lo hicieron en los años 20 y 30 no parece tan desacertado, y por eso resulta atractivo conocer el resultado de Discépolo/ Las casas, la producción que dirige Maruja Bustamante con interpretaciones de Fernando Donet, Bárbara Massó, Yanina Gruñen, Belén Gatti, y Paula y Alfredo Staffolani. Seguramente no podremos tomar contacto con un modelo de actuación que caracterizó a intérpretes como Luis Arata, por ejemplo, pero sí con una nueva realidad desafiante.

Una segunda producción está destinada a valorizar el trabajo del gran maestro ruso Konstantin Stanislavski en relación con su tarea de recuperar las emociones del actor a través de la memoria emotiva y lograr un importante despliegue de los sentimientos. Una figura fundamental a la hora de hablar de una técnica de actuación que en este país recién se conoció con mayor precisión durante la década de 1960 a través de dos maestras rusas formadas con él y que, por distintas causas, se exiliaron en la Argentina. En Buenos Aires, Hedy Crilla; en Mendoza, Galina Tolmacheva.

Ambas aportaron su experiencia a partir del trabajo realizado con Stanislavski. Una práctica que sin duda cargaban en el cuerpo y que fueron divulgando siguiendo también aquellas propuestas que sus alumnos fueron devolviéndoles, de acuerdo con sus experiencias con otros maestros argentinos o que habían incorporado según la tradición con la que solían construir su trabajo actoral.

En este aspecto es necesario destacar el aporte del grupo Fray Mocho, liderado por Oscar Ferrigno, que, entre 1951 y 1960, había dejado una impronta muy importante en el mundo teatral no solo porteño, sino a nivel nacional. Siguiendo pautas de la labor del francés Jean Vilar, Fray Mocho había recorrido el país divulgando su metodología de creación y fue tan importante su labor que hizo aportes invalorables a la hora de formar actores, directores y grupos a lo largo y ancho del país a través de sus giras. Stanislavski ha sido una figura fundamental en la metodología de formación de varias camadas de intérpretes argentinos según lo divulgaron importantes maestros, como Agustín Alezzo, Carlos Gandolfo, Lito Cruz, Raúl Serrano y una enorme cantidad de sus discípulos, entre los que no ha faltado una discusión sincera respecto de las pautas de trabajo stanislavskianas.

Después de la dictadura se da un proceso que resulta muy destacable. Los jóvenes formados en El Método cruzan sus experiencias con aportes que reciben de ciertas tendencias que se imponen entonces: el clown, la commedia dell' arte, el bufón, el varieté, el teatro antropológico y el teatro físico, y logran ampliar su campo de expresión.

La propuesta que ahora dirige Ciro Zorzoli, Stanislavski, Fantasmatic (interpretada por Paola Barrientos, Juan Ignacio Bianco, Matías Corradino, Hilario Laffitte, Marianela Pensado y Diego Velázquez), posee una particularidad. El creador ubica en una pista de circo de principios del siglo XX a un grupo de artistas deportivos que deben generar situaciones en las que logren la emoción de manera sincera, tal como lo reclamaba Stanislavski. Pero, según se afirma, "esa emoción es escurridiza, allí los actores se verán en figurillas para conseguir su objetivo... Porque en su recorrido irán surgiendo nuevos interrogantes que van más allá del misterio de las emociones y que tienen que ver con las contradicciones de la propia condición humana".

Discépolo/ Las casas

Sábados y domingos, a las 18.

Stanislavski. Fantasmatic

Sábados, a las 22; domingos, a las 21.

Cultural San Martín, Sarmiento 1551.

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