
Doña Flor veranea en La Feliz
Doña Flor y sus dos maridos, de Jorge Amado. Con Mónica Ayos, Miguel Habud, Claudio García Satur, Ana María Casó, Patricia Kraly, Vanina Fabiak, Analía Caviglia, Pedro Ferraro, Rodrigo Pedreira y elenco. Coreografía de Rubén Cuello. Música: Luis María Serra. Escenografía: Elsa Pastorino. Vestuario: Nené Murúa. Iluminación: Gastón Díaz. Sonido: Checho Operto. Versión teatral y dirección: José María Paolantonio.
Nuestra opinión: Bueno
MAR DEL PLATA.- La maravillosa y sensual historia de Doña Flor, la maestra de arte culinario, y sus dos maridos vuelve a tomar vida en un escenario. Como en aquella recordada puesta que interpretaron hace 23 años Adrián Ghío, Ana María Cores y Villanueva Cose, la trama de esta sensual mujer bahiana casada alternativamente con Vadinho y, luego, con Teodoro, se transforma en un cuento sobre "el triunfo del amor sobre la muerte", como dice el mismo Jorge Amado, el autor de esta novela adaptada por José María Paolantonio.
Como en aquella versión, el trabajo de puesta vuelve a estar en manos de Paolantonio e interpretada esta vez por Mónica Ayos, Miguel Habud y Claudio García Satur, en los roles principales. El director, responsable también de la versión, propone un montaje en el cual lo coreográfico, lo musical y lo actoral son las líneas rectoras de una trama compuesta por treinta cuadros que sirven para armar y rearmar otro tríptico: el de la tal doña con sus dos fulanos de personalidades antagónicas y, aparentemente, irreconciliables. Sin embargo, más allá del juego de lo opuesto, todo termina en una fiesta con todo el elenco (incluido Miguel Habud, con un sombrero como único vestuario) bailando en el hall del teatro en un intento de trasladar el espíritu de lo brasileño en este paraíso de la clase media en estado de ebullición.
Claro que antes de llegar al baile final habrá un poco de capoeira , situaciones cruzadas, conflictos morales, carnavales brasileños, cierto desparpajo, algunos desnudos y diversos planteos de situaciones antagónicas que parecen que nunca podrían convivir. Sin embargo, como aparecía en la foto promocional de la película que interpretó Sonia Braga o en esta misma producción, ya sabemos todos que doña Flor termina compartiendo su cama con el respetuoso de Teodoro y con el lanzado de Vadinho.
Buenas interpretaciones
En los roles principales, los tres actores salen más que airosos. Mónica Ayos compone a una sensual y convincente doña Flor, aunque todavía le falte soltarse, trabajar una sensualidad que no esté tan pendiente de la vista del otro. En ese aspecto, la composición de Miguel Habud es exactamente la contracara: gana por su desenfado, su entrega, su simpatía y sus ganas de divertirse en escena. El trío se completa con Claudio García Satur, quien da vida a un farmacéutico lleno de mínimos matices, casi como si fuera el personaje obsesivo y meticuloso de Extraña pareja .
Los tres están acompañados por una sólida segunda línea (sobresalen los deliciosos desbordes de Ana María Casó) y un completo cuerpo de baile a las órdenes de Rubén Cuello.
Claro que el ritmo, constitutivo de lo brasileño, en esta puesta todavía no está del todo ajustado. Y lo sonoro será lo más débil de esta importante producción. Es que entre las voces pregrabadas, las pistas con distintos temas musicales, la fonomímica y los micrófonos ambientales se generan varias distorsiones. Paradójicamente, uno de los mejores momentos es cuando los actores cantan sin otro instrumento que sus respectivas voces el hermoso tema "O que será, que será".
Con estas cartas, y más allá de algunos reparos,
Doña Flora y sus dos maridos
tiene varios elementos para convertirse en un éxito. Y no sólo por el desnudo de Mónica Ayos o el sombrero de Habud, no. Hay una buena historia, una atractiva coreografía, una importante producción, el simpático de Vadinho siempre por ahí y Bahía como atractivo telón de fondo.
Apostillas
Se suman más títulos
- Espera frustrante. Anteayer fue una noche con jaleo en la obra Doña Flor y sus dos maridos . Por lo pronto, había varios movileros esperando la entrada de Mónica Ayos porque se había dicho que su pareja, Diego Olivera, iba a verla desnuda por primera vez en brazos del desbocado de Vadinho (Miguel Habud) y del tímido Teodoro (Claudio García Satur). Todo muy tentador para los programas televisivos de la tarde. Pero Olivera, quien acaba de llegar de México, no fue, y el globo se pinchó. ¿Volverán los movileros a la puerta del teatro? Todo recurso es válido para sumar puntos para la promoción.
- Movida anticipada. Mientras eso sucedía en la puerta del Mar del Plata, a metros de allí comenzaba El champán las pone mimosas , la producción de Gerardo Sofovich. Parece ser que Sofovich vio unos minutos y luego partió. En el mismo complejo, Nito Artaza comenzó cuarenta minutos tarde su espectáculo porque, así dicen, andaba detrás de un conflicto social. Mientras tanto, Iliana Calabró ensayaba su nuevo show (¿tuvo otro?) que estrenará hoy. Con poca o mucha gente, Mar del Plata finaliza el año preparándose para la afluencia de turistas de enero. Es parte de la religión de todas las temporadas.







