
Drama con empanadas
"Derechas", espectáculo de Bernandro Cappa y José María Muscari. Con Elsa Reidel, María Isabel Chiapetti, Hana Fleischamnn, Dina Pugach, Elsa Bloise, Armenia Martínes, Graciela Balletti, Marta Paccamichi, Mirta Vieytes y Clarisa Korovksy. Ambientación: Claudia Facciolo y Hernán Noquet. Vestuario: Cristian Morales y Perla Palma. Dirección y dramaturgia: José María Muscari. Teatro del Abasto (3549). Funciones: sábados, a las 23, y domingos, a las 20.
Nuestra opinión: bueno
Teatro del Abasto. En medio del hall aparecen unas señoras que juntas y por separado se convierten en una verdadera instalación kitsch: peinados batidos, vestidos con los mejores colores de la década del sesenta, mucho maquillaje y zapatos de esos que duelen de solo verlos. Señoras paquetas, damas (en un entramado de tías y sobrinas) que dan los últimos retoques a una cena. En realidad, a un show a beneficio que persigue motivos ocultos.
Adentro, el amplio salón/escenario está cubierto de banderas argentinas y una gran mesa alrededor de la cual se ubican las actrices y el público. Como en todo festejo familiar, sea un feliz cumpleaños o en un tierno bautismo, en esta cena organizada por estas "chicas" entradas en años se cuelan otras cuestiones. Por eso, en medio de un vendaval de conversaciones cruzadas, una pregunta a la otra: "El Día del Padre, ¿a quién le llevabas el regalito". Los cruces continúan. "Tenés destino de cajera del Hogar Obrero", apunta otra desatando una nueva tormenta. En definitiva, las mismas chicanas que se suceden en cualquier fiesta de una familia argentina, bien argentina.
Y como esos ámbitos dan para todo, una de ellas se confiesa: "Ahora descubro que puedo ser feliz y tonta", suspira una las criaturas de "Derechas", el último espectáculo del director José María Muscari.
La gran mesa alrededor de la cual se ubican los 10 personajes y los 60 comensales/espectadores, está revestida con los mejores manteles de hule, jarrones de plástico con colores furioso, cajas de vino Bordolino, banderitas con los colores patrios clavadas en cada empanada, finas mandarinas sobre platos también de plásticos y muchas, muchísimas banderas celestes y blancas. Todo a disposición del hambre del público.
El planteo estético de la obra se completa (y casi lo define) un exuberante vestuario en el cual el color, los brillos y la fina bijouterie se convierten en uno de los signos más logrados de este montaje. Pero "Derechas" posee varios logros. Por empezar, la capacidad de reproducción de ese mundo que Muscari vivió durante su infancia en medio de las comilonas de Navidad y Año Nuevo. En su traslación escénica no falta nada: las alianzas incondicionales, las pasiones que se disparan a partir de cualquier comentario menor, un falso cariño que se desnuda a simple vista o las típicas disputas por el liderazgo... Todo en estado de ebullición. Todo en medio de un plato de empandas y mandarinas que el público también comparte.
A ese mundo, Muscari realiza un cálido homenaje ya que cada personaje se transforma en un ser cercano a nuestras propias historias familiares. El director de "Disco" o "Mujeres de carne podrida" concreta así una inteligente radiografía de esas reuniones que todos alguna vez gozamos y padecimos simultáneamente.
Por otra parte, la obra posee un interesante uso del espacio escénico. Al colocar al público alrededor de la mesa logra un doble efecto: la cercanía y la distancia en relación al hecho dramático. Y si bien el público está casi codo a codo con las actrices -y acá va un dato fundamental para los fóbicos al "teatro interactivo"-, en ningún momento la obra es invasiva. Nada de eso.
Como en la mayoría de las cenas familiares, no hay un conflicto latente, un disparador con nombre y apellido. De alguna forma, ése signo también está presente en estas criaturas reunidas alrededor del mesa de Muscari y Bernardo Cappa, encargados de la dramaturgia. A lo sumo, al final se perfila que esta cena benéfica persigue una causa política que no posee la contundencia dramática necesaria. Como tampoco queda claro que cada una de ellas posean pretensiones de artistas, algo que parecen demostrar cuando hacen un numerito al mejor estilo del sketch "Yo sé". Hasta podría acotarse que al espectáculo le falta un delirio envolvente que le dé cuerpo y crecimiento a esta cena show servida por Muscari y sus fantasmas familiares.
De todos modos, "Derechas" se convierte en una irónica, respetuosa, cálida y hasta entrañable foto de esas celebraciones. Una celebración en la que algunas de estas señoras (como María Chiapetti, Mirta Vieytes, Graciela Balletti o Marta Paccamici) están verdaderamente estupendas. Una cena que, como ocurre con los buenos pucheros, con el paso de las funciones irá encontrando su punto justo.
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