El engaño, en una comedia oscura
Una pieza de Gerardo Sofovich muy alejada de sus producciones banales
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El enterrador. De Gerardo Sofovich. Intérpretes: Silvia Montanari, Roly Serrano, Maxi Ghione y Gabriela Sari. Colaboración: Fito Páez. Escenografía: Daniel Feijóo. Luces: Marcelo Seguí y Manuel Garzo. Música: Sergio Márquez. Montaje: René Bertrand. Dirección general: Gerardo Sofovich. En el Multiteatro (Corrientes 1283). Jueves, viernes y domingos a las 21.15; sábados a las 21.15 y 23.15. Duración: 90 minutos.
Nuestra opinión: buena
Esta nueva pieza de Gerardo Sofovich se aleja bastante de sus producciones más frívolas, con historias pequeñas y elencos en los que se mezclan actores, vedettes y algunas figuras mediáticas. El enterrador es una comedia oscura, con personajes muy sólidos y de cualidades interesantes a la hora de la creación, con una trama plagada de intrigas y con un tema quizá banal, como es el del engaño amoroso, pero apuntalado creativamente porque el autor permite que el espectador conozca los distintos puntos de vista de los cuatro protagonistas de la historia y eso puede provocar una buena reflexión.
El dueño de casa, un fuerte empresario ligado a los servicios fúnebres, es informado que su mujer está viviendo una historia de amor con un joven vecino. Una noche, el hombre decide invitar al muchacho a su departamento y crea un juego en el que propone teatralizar esa realidad adúltera.
En principio, lo que aparenta un juego de la verdad, molesto y complejo, termina convirtiéndose en un aterrador acto de venganza, primero; y luego, en un desconcertante desenmascaramiento de la realidad personal de cada uno de los personajes, quienes cuando caen sus máscaras, no hacen más que mostrarse como seres necesitados de una realidad muy distinta de la que viven.
Si bien la pieza posee un planteo muy extenso, resulta interesante ir metiéndose en el interior de esos seres y seguir ese entramado de situaciones que, como cajas chinas, van abriéndose para agregar un condimento siempre nuevo a la acción. El espectáculo se prolonga quizá demasiado. Es que es uno de esos textos que muestra a su autor sumamente enamorado de sus personajes y, por lo tanto, no se anima a sintetizar algunos de sus parlamentos, lo que concentraría la acción y haría que la intriga se torne más ajustada.
Un elenco compacto
Actoralmente la propuesta tiene riqueza. Roly Serrano construye a su enterrador con muchos matices; guía siempre de la acción, su personaje juega a la comedia y hasta a algo de la tragedia con mucha sinceridad y tiene la capacidad de hacer reír y provocar miedo, en un marco de tensión que sabe graduar de manera efectiva. En el papel de su esposa, Silvia Montanari hace crecer a ese ser de forma muy acertada, hasta una impulsiva situación final de la que saca buen partido y en la que deja ver exactamente quién es esa señora.
Entre los invitados a la reunión, Maxi Ghione sabe adaptarse con creatividad a las situaciones que propone su vecino despechado y, en cada una de ellas, le aporta a su personaje un nuevo rasgo, lo que hará que ese hombre se complete muy bien al final, cuando sea el encargado de definir buen parte de la realidad que ha sido cuestionada, deformada. Gabriela Sari, tiene un pequeño papel - la novia del joven vecino- pero su ingreso en el acción y su aporte a ella expone buenos logros.
Una buena escenografía y una iluminación precisa terminan de dar el marco a esta comedia que entretiene y atrapa en muchos momentos.




