
El loco juego del poder
Pasado mañana, el director argentino radicado en París presentará en el Teatro San Martín el drama shakespeariano, protagonizado por Alejandro Urdapilleta
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Desde fines de febrero, el director Jorge Lavelli está en Buenos Aires. En el Teatro San Martín ensaya "Rey Lear", de William Shakespeare. La producción, que comenzó a diseñarse el año pasado, sólo empezó a ponerse en marcha en esta temporada y su estreno se hace esperar. Primero se produjo un cambio en el protagónico, Alfredo Alcón dejó el espectáculo y su lugar fue ocupado por Alejandro Urdapilleta; después, se produjeron una serie de conflictos gremiales porque la firma de los contratos de los actores se demoró y, finalmente, uno de los intérpretes, Marcelo Subiotto, sufrió un desgarro en un ensayo que obligó a postergar la première varias semanas. Lavelli cuenta que su estada en Buenos Aires se ha prolongado más de lo previsto. Y sobre los acontecimientos que fueron sucediéndose prefiere no hablar, sonríe y cuenta: "Han pasado tantas cosas que me dijeron que me pusiera algo rojo, por eso estoy con este pañuelo", que rodea su cuello. Pero, en verdad, queda claro que muy supersticioso no es porque el pañuelo en cuestión no es rojo, sino bordó.
Al director argentino, residente hace cuatro décadas en Francia, las vicisitudes de esta producción parecen no modificarlo demasiado. Por el contrario, por momentos, parecería que le posibilitaron adentrarse más y más en el mundo de Shakespeare, un autor que lo "fascina" y de quien habla apasionadamente. "Es que me produce un gran placer trabajar en esta obra en la que estoy metido hace más de un año. Es una pieza verdaderamente seductora que provoca un clima de fascinación y transparencia. En ella, el espectador puede sumergirse inmediatamente y así sentir que lo que allí está en juego es la historia, el destino de la humanidad; ahí está la sociedad, el mundo", dice el director.
Con un elenco integrado, entre otros, por Alejandro Urdapilleta, Roberto Carnaghi, Pompeyo Audivert, Marcela Ferradás, Marcelo Subiotto, Gustavo Böhm, Santiago Ríos, Facundo Ramírez y Daniela Catz, "Rey Lear" fue traducida y adaptada por Patricia Zangaro, y dicha adaptación siguió algunas líneas que le interesaban trabajar a Jorge Lavelli. Fundamentalmente rescatar "la dinámica teatral" que asoma en el texto y luego profundizar en algunas cuestiones que hacen más a los tiempos actuales y que tienen que ver con el poder, la locura, la búsqueda de la verdad. "Un clásico es importante en la medida en que al montarlo nos responde preguntas como ¿qué nos dice hoy? ¿de qué nos habla? -explica Lavelli-. Si Shakespeare es un autor importante en el siglo XX y XXI -porque antes no lo fue tanto- es porque empezó a hablarnos. Ciertos autores de la posguerra se dieron cuenta de que muchos temas de la decadencia social y política en la que estaban inmersos eran tratados por él de una manera violenta, inteligente y dramática insospechada. Y ahí estaba todo, de eso era importante hablar."
La locura de Lear
Profundo conocedor de la obra de William Shakespeare, Jorge Lavelli se detiene en algunas de sus tragedias y marca las diferencias entre Lear, "Hamlet", "Macbeth". "En «Hamlet» -destaca-, Fortinbrás llega al final para anunciar la continuidad del Estado. Lo mismo en «Macbeth» donde el joven que surge, Malcolm, asegura que la comida vendrá a las mesas de todos y el Estado recuperará su fuerza y su prestigio. En Lear no llega nadie, no hay nadie. El pesimismo es terrible. El final es oblicuo, yo diría ambiguo, no queda nadie que acerque un mensaje esperanzador y a los jóvenes les queda muy poco tiempo. Las cosas están entre signos de interrogación."
-¿"La tempestad" parecería ser una de las más optimistas tragedias shakespearianas?
-Es una obra de gran reflexión y de madurez, y el personaje central, Próspero, termina haciendo una especie de balance. Ahí él domina y domina a la naturaleza; abandona la magia, tiene todo el poder en esa isla, tiene a los traidores y, de repente, cuando se espera que llegue el castigo, él no los castiga. A pesar de que el hombre acabó mal, a pesar de la traición, de la falta de fe, el solo contacto con la sociedad le resulta suficiente para volver a la ciudad. Me parece una opción positiva, de vida, de continuidad.
-Pero Próspero es sabio y Lear, no.
-Lear es loco y eso es muy importante. "Rey Lear" es una obra sobre el poder, pero también sobre la locura. No sólo refiere la locura de Lear, que es de un egocentrismo absoluto y radicalizado desde el principio, sino que, al mismo tiempo, esta locura es comunicativa. No se sabe si esos personajes son locos porque toman el poder o si el poder los vuelve locos. La locura interviene como un elemento que se difunde, que se agranda en la pieza. Una vez rotas las relaciones con sus hijas el personaje entra en una tempestad interior en búsqueda de muchas cosas; entre otras, el sentido verdadero de la vida y, también, asoma una especie de discurso social que él descubre en sí mismo. Por primera vez mira el mundo desnudo y contempla las miserias del hombre, algo muy significativo y muy raro en el teatro shakespeariano.
-Hay algo muy importante también, una familia se destruye y esto lleva a la destrucción de un Estado.
-Eso me resulta muy interesante. La caída de un hombre provoca la caída de la familia, de una sociedad, del mundo. En suma, en esta obra lo que parece mostrarse es la decadencia de una sociedad. Y no hay alternativas. En el siglo XIX, esta pieza se hizo con mucho éxito y se hacía en una versión basada más en la leyenda, con un final feliz porque decían que la gente no soportaba el hecho de que Lear no se reencuentre con su hija menor y ella, que era buena, debía reunirse con su padre y recrear el nuevo reino. Ese no era el pensamiento de Shakespeare. "Rey Lear" es una reflexión profunda sobre el comportamiento y la debilidad del hombre y ese comportamiento y esa debilidad no expresa solamente la historia de Lear, es la historia de una sociedad, la que tiene el poder y, la otra, que no tiene ninguna participación, también vive desdoblada. Esa es una de las cosas que más me han entusiasmado poner en valor en esta puesta.
En este punto, Jorge Lavelli pone el eje, en el juego de dobles que aparece en la pieza. "Todos los personajes se desdoblan -asegura-. La ambición sin límites de poder los transforma enormemente. Es una obra coral, no es una pieza construida en torno de un personaje a quien los otros vienen a replicarle. Todos los personajes poseen una doble personalidad y un recorrido que está signado, precisamente, por la ambición de poder." Bajo esos preceptos "Rey Lear" propone, además, "un análisis agudo de lo que puede ser la conciencia del mal".
Para agendar
Rey Lear , puesta de Jorge Lavelli.
Teatro San Martín , Corrientes 1530, de miércoles a domingos, a las 20. Entradas: 15, 12 y miércoles, 8 pesos.



