
Frente a frente, un locutor y una monja
"El blues de la monja" , de Ethan Phlips en versión y dirección de Aníbal Morixe. Con Aída Merel y Aníbal Morixe. Sala: Actor´s Studio. Duración: 55 minutos.
Nuestra opinión: regular
Una monja y un locutor de radio se ven obligados a verse las caras. Ambos están internados en un instituto de rehabilitación para alcohólicos y, por sugerencia de la coordinadora, deben charlar y compartir lo que surja. Claro que esa misión no es fácil, porque cada uno representa a tipos de vida diametralmente opuestos. Con estas cartas en la mano se transforman en exponentes de visiones casi enfrentadas, que sobrellevan como pueden su adicción al alcohol.
De todos modos, no les queda otra que sentarse a charlar. Y en ese idea y vuelta, el autor norteamericano Ethan Philips saca a relucir su fina ironía en un acertado ping pong en el que tanto los actores Aída Merel como Aníbal Morixe encuentran los tiempos justos para que se instale esa tensión que exige esta obra breve. Sin embargo, al rato de haber comenzado la pieza, el espectador se dará cuenta de que todo queda ahí. A lo sumo, y casi por elevación, el diálogo le servirá a este dramaturgo conocido en el circuito del off-Broadway para criticar ferozmente la educación religiosa.
Un planteo pobre
Pero más allá de estos aspectos, la obra no tiene un planteo de fondo, salvo la dificultad que poseen estos dos individuos en vencer toda frontera cultural. Pero la verdad es que como planteo dramático resulta bastante pobre.
Eso sí, en los aspectos formales -desde la actuación hasta la dirección, a cargo también de Morixe- "El blues de la monja" es correcto. Hasta posee algunas escenas realmente efectivas en las que los dos protagonistas dan con los tonos adecuados de sus personajes.
Pero estos elementos aislados no alcanzan. Quizás sea por eso que esta crítica es tan corta.







