
Gogó Andreu vuelve a escena
Protagonizará "Historia de varieté"
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Una nueva propuesta ocupará, a partir de mañana, el escenario mayor del Teatro del Pueblo. Se trata de "Historia de varieté", un texto de Roberto Cossa interpretado por Gogó Andreu, Cutuli y Marcela Paoli. La dirección es de Salvador Amore.
El espectáculo está inspirado en algunas rutinas del propio Andreu y, en algunos aspectos, es un homenaje a una generación de cómicos argentinos que ayudaron a consolidar buena parte de nuestra tradición teatral.
Gogó Andreu, además de tener una reconocida trayectoria, desarrolló una fuerte actividad en escenarios de América latina, Europa y los Estados Unidos. Se presentó en espacios de gran envergadura y hasta compartió espectáculos con artistas muy representativos en distintos países.
Ese camino impulsa la estructura de "Historia de varieté", de ahí que se pueda pensar que se trata de una experiencia que muestra a ese gran protagonista que es Andreu, contando parte de su propia vida y hasta haciendo escuchar la música que compuso al cabo de los años. Y que sigue componiendo, porque todavía se encierra por las noches en la cocina de su casa a tocar la guitarra.
Gogó Andreu -Goguito, para sus amigos- dice que se siente "en el cielo; creo que éste es el papel más importante de mi vida, por la responsabilidad que tengo". Parece mentira que este señor, de 83 años, que trabajó con las figuras más destacadas del teatro, el cine y la TV de las últimas siete décadas (él comenzó su carrera a los 8 años), viva su estreno de esta manera, pero en verdad es como si recién comenzara. Tiene toda esa ingenuidad, todos esos miedos. "Siempre salí al escenario sin pensar en la proyección -aclara-. Para mí es una cosa natural, y ni siquiera me doy cuenta de todo lo que hice. Tal vez cuando me piante al cielo diga "Mirá todo lo que hice y toda la suerte que tuve"."
-¿Todo es sólo cuestión de suerte?
-Cada ser humano tiene un destino establecido. Algunos con más suerte, otros con menos y otros con nada de suerte. Todos los seres que nacieron y los que nacerán están predestinados.
Lo que su destino no le dio -según confiesa- es la posibilidad de ser imitador, algo que tal vez le hubiera posibilitado rescatar más a fondo algunos estilos interpretativos de grandes con los que pudo trabajar. Su memoria en ese sentido no es nada frágil. Trae del recuerdo a importantes maestros y en su relato logra hasta transmitir la emoción exacta que ese recuerdo promueve. "Cuando era pibe -dice- veía entre bastidores a Pepe Arias haciendo sus monólogos. Trabajé con Enrique Muiño. El día que me tocó filmar una escena con él (se trataba de "El viejo Hucha") me puse a llorar de la emoción y tuvieron que parar la filmación."
De allí salta a los hermanos Discépolo. Con ellos estrenó "Levántate y anda", de don Armando, en el Teatro Nuevo (hoy San Martín). Deja caer también su recuerdo para su tío, Alberto Anchart. "Te imaginás lo que era ver juntos a Alberto Anchart, Pedro Quartucci, Severo Fernández y Tito Lusiardo. De esa gente aprendí todo, y cada uno tenía una personalidad que te asombraba. En esa época conocí a Marcos Zucker. El cantaba mejor que yo. Empezamos discutiendo y en un momento nos dimos un abrazo que dura hasta hoy."
Pero no sólo su generación lo conmueve. También el trabajo "de esta juventud que tenemos ahora" le fascina. "Estoy chocho de la vida trabajando con ellos, porque estoy maravillado. Cutuli, por ejemplo, es un imitador fantástico. En el espectáculo rescata cosas de Francisco Alvarez, de Pepe Arias, de Marrone. Qué decirte de un actor como Oscar Martínez, con quien trabajé en "Ilusiones", la gente no conoce la calidad de actor que es Oscar y también es un gran imitador. No sabés lo que me divertí haciendo "La envenenadora de Monserrat" junto a Adriana Aizenberg. Ahí hasta me permití bailar tap."
En el exterior
Durante la década del 50 Gogó Andreu conquistó los más diversos públicos del mundo. En Cuba, por ejemplo, llegó a tener dos programas de televisión, "Los enredos de Gogó" y "Gogó y goguito". En México compartió el escenario con los más destacados comediantes de la época. Sus rutinas fueron éxito en Madrid, Barcelona, Lisboa, Río de Janeiro, Nueva York y en Los Angeles hasta formó parte del show de Agustín Lara.
"Qué más contarte -dice de pronto-. No me queda más nada por hacer. Hice teatro, radio, televisión, cine, bailé, hice tap, que aprendí simplemente de ver películas. Además tuve la suerte del amor y el cariño del público y los compañeros. En cualquier momento me pianto de la vida con la satisfacción más grande del mundo."




