
Julieta ahora es argentina y canta el tango
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La pieza de Julio Tahier "El romance del Romeo y la Julieta", con adaptación y dirección de Manuel González Gil y Rubén Pires, que el año pasado se estrenó en el teatro Roma de Avellaneda, iniciará su temporada en Buenos Aires. Lo hará a partir de hoy en la sala Pablo Neruda del Complejo La Plaza. Son sus protagonistas Florencia Peña y Guillermo Fernández. La dirección musical es responsabilidad de Federico Mizrahi.
Esta "ópera rantifusa", tal como la calificó su autor, traslada la célebre obra de William Shakespeare al mundo del tango. El argumento está narrado enhebrando algunas de las más conocidas piezas del género. Entre otras "Cafetín de Buenos Aires" o "Remembranzas".
El papel de Romeo está interpretado por el cantante Guillermo Fernández, en tanto que el de Julieta está a cargo de Florencia Peña, una actriz que en las últimas temporadas se destacó en espectáculos como "Grease" o "Desangradas en glamour". Trabajos bien diferentes y que dan buena cuenta de la versatilidad de esta joven actriz que, en 2001, también acompañó a Guillermo Francella en la televisión.
El proyecto comenzó a desarrollarse el año último. González Gil quería a una actriz que cantara. "Me encantó la idea -comenta Florencia Peña-. Hicimos un trabajo muy intenso, porque ensayamos sólo un mes y muy concentradamente. Lo estrenamos en Avellaneda y descubrimos que teníamos un fuerte producto en nuestras manos. La reacción del público fue magnífica. Es un espectáculo que tiene magia."
- ¿Qué es lo que le aporta esa magia?
-No es algo que sea tan tangible. La esencia de la tragedia original de Shakespeare es muy compatible con el tango. Tahier la acerca más a nuestro tiempo, a nuestra Argentina. La gente que conoce el tango se alucina cuando comprueba que muchas de las composiciones que canta o ha cantado o escuchado, encajan perfectamente a la hora de contar el argumento de "Romeo y Julieta". Y eso es mágico.
La Julieta de Florencia Peña tiene 14 años y es una muchacha de una gran inocencia. La actriz habla de su personaje rescatando el valor del amor que ella siente, "un amor que emana de lo más profundo de su ser -aclara-. Esta Julieta utópica en un sentido es alguien que cree y sueña con el amor y lo vive de esa manera, sin ningún tipo de prejuicio".
-¿Cómo es tu relación con el tango?
-Hasta que me llamó Manuel González Gil para este trabajo, no tenía, casi, relación con el tango. La excepción está en que me gusta mucho escuchar a la Tana Rinaldi. Adoro a esa mujer. Empecé a entrar en la historia de esta obra y me sorprendí. No tengo ni la mitad del caudal de voz que tiene Guillermo Fernández y entonces interpreto los temas como actriz. Si hubiera querido ser tanguera, la hubiera pifiado, porque no lo soy, ni voy a serlo. Encontré el tango desde este lugar y eso me permite comprobar la pasión que hay en él.
-En el último año recreaste personajes muy diferentes, y esto te muestra como una actriz versátil.
-No soporto el encasillamiento que genera esta profesión. Tengo la sensación de que mi carrera empezó ahora y siento que todo el bagaje, la experiencia que traía la estoy capitalizando hoy con mucha precisión hacia donde quiero ir. Me enloquece hacer cosas diferentes, sobre todo en teatro, que es el espacio en el que una puede desmembrarse y tocar varias teclas. Me encanta hacer humor, por ejemplo, pero considero que eso está cubierto en este momento por la televisión. No me atrae hacerlo también en teatro. Lo que hago en "Romeo y Julieta" es la antítesis. Una energía totalmente diferente. Me gusta investigar, ver cómo abordo un personaje para que sea interesante. Nunca sé como me va a salir, y ese vértigo me fascina.
-Decís que te gusta investigar, ¿por dónde pasan tus búsquedas hoy?
-Trabajo desde los seis años y hoy siento que el estudio está bien, pero que llega un momento en el que hay que hacer y hacer. Eso te da escuela. De mis maestros tomé todo lo que podía y hoy ellos son mis directores en el teatro. Fundamentalmente, diría que mi búsqueda en la actuación pasa por la verdad. No me gustan los estereotipos. Cuando abordé a Julieta sentí que si lo hacía desde el cliché no era atractivo. Entonces busqué en mí ser adolescente y allí encontré lo que necesitaba.



