
Kenneth Tynan versus Ionesco: último round
La columna del sábado anterior evocó una enconada (aunque cortés) polémica entre Kenneth Tynan, el más famoso crítico teatral inglés de la época -1958, medio siglo atrás-, y el dramaturgo rumano-francés Eugène Ionesco. Tynan le reprochaba a Ionesco la escasa "realidad social" de sus obras; Ionesco contraatacaba relativizando el compromiso del arte con esa realidad y afirmando la autonomía de la sensibilidad y la imaginación. El fondo de la cuestión era, evidentemente, político. El inglés militaba en el socialismo; el rumano desconfiaba de cualquier dogma mesiánico. "Ningún sistema político podrá liberarnos del sufrimiento de vivir, del miedo de morir, de nuestra sed de absoluto", escribía.
El campo de batalla fue el diario inglés The Observer e importantes personalidades -Orson Welles, Philip Toynbee, John Berger- intervinieron en el debate. Un lector, un tal H.F. Garten, contribuyó con una opinión que merece ser reproducida, por la gracia, la elegancia y la perfidia con que se expresa: "No soy, por cierto, un admirador de las obras del señor Ionesco; las que conozco me han parecido desagradables y -para emplear su propio vocabulario- incomunicables. Pero considero su respuesta a la crítica del señor Tynan como una de las más brillantes refutaciones de la teoría actual del «realismo socialista». Se debería volver a imprimir este ensayo y asegurarle la mayor difusión posible. Si sólo el señor Ionesco pusiera un poco de esa claridad y esa sensatez en sus obras de teatro, podría llegar a ser un gran dramaturgo".
* * *
En ese momento, ocurrió algo curioso. Según los datos que extraemos de una edición local de Notas y contranotas. Estudios sobre el teatro , de Ionesco (Losada, Buenos Aires, 1965, traducción de Eduardo Paz Leston), el dramaturgo envió a The Observer la respuesta a "Ionesco y el fantasma", publicada por Tynan el 6 de julio de 1958; pero el diario nunca la imprimió. De una manera si se quiere virtual, Ionesco se quedó con la última palabra, porque la respuesta fue difundida por la prensa francesa con el título de "El corazón no se lleva en la mano". Escribe: "No soy el primero en haber señalado las distancias existentes, tanto en el arte como en la vida política, entre ideologías y realidades. Sitúo, pues, al arte más sobre el plano de un determinado conocimiento libre, que sobre el de una moral, una moral política [ ]. Toda nueva expresión artística es un enriquecimiento que responde a una exigencia del espíritu, una extensión de las fronteras de la realidad conocida, que es aventura, es riesgo. No puede, por lo tanto, ser repetición de una ideología catalogada, no puede estar al servicio de otra verdad que la suya propia. Toda obra que responde a esta necesidad puede parecer insólita al principio, puesto que comunica lo que aun no ha sido, de esa forma, comunicado. Y como todo reside en la expresión, en su estructura, en su lógica interna, lo que debe ser examinado es su expresión".
* * *
"Cuando el señor Tynan defiende a los autores realistas porque se expresan en un lenguaje inmediatamente reconocible para la mayoría, defiende sin embargo un realismo estrecho [ ]. Traté, pues, de ampliar el lenguaje teatral. Creo, en cierta medida, haberlo logrado, un poco. ¿Es eso condenable? No sé. Sé solamente que no he sido juzgado por mis obras, pues ello no parece entrar en las preocupaciones de un crítico teatral de la importancia del señor Tynan que, sin embargo, al fin y al cabo no es ciego."
1- 2
Inés Estévez: su deseo de escapar del estereotipo y por qué siente que, aunque “no encaja” en este mundo, el trabajo la salva
3Robbie Williams regresa a la Argentina después de 20 años con un show en el Movistar Arena: cómo conseguir las entradas
4Rating: una imprevista eliminación recalentó la noche de última chance de Masterchef




