La Casona Iluminada se despide de la calle Corrientes

Con una gran fiesta, de la que participarán muchos de los elencos, se cierra un ciclo que ya tiene continuación asegurada
Con una gran fiesta, de la que participarán muchos de los elencos, se cierra un ciclo que ya tiene continuación asegurada
Moira Soto
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24 de junio de 2016  

Una de las obras de Teatro Bombón
Una de las obras de Teatro Bombón Crédito: PATRICIO PIDAL/AFV

De pronto, pareció que un rayo fulminante se abatía sobre la entrañable Casona Iluminada de la calle Corrientes 1979: la comunidad teatral y parte del público habitué quedaron consternados al enterarse de que cerraba. El inesperado anuncio, cuando ya estaba programada la 10a edición del ciclo Teatro Bombón -entre otras muchas actividades- venía ligado al poderoso caballero que, según los versos de Quevedo, "al natural destierra y hace propio al forastero". Es decir, alguien había ofertado más dinero por el alquiler de los tres pisos que ocupa Ilu.

Ese refugio de tantos artistas se caracterizó siempre por su ánimo desprejuiciado e innovador, de mucha apertura a jóvenes artistas: Lolo y Lauti con Gael Policano Rossi ( Hambre); Nacho Bartolone ( Piedra sentada, Pata corrida); Mariano Tenconi Balco ( Quiero decir te amo). Por Ilu, a lo largo del tiempo, pasaron, entre otros, Pablo Rotemberg, Andrea Garrote, Horacio Banega, Luis Cano, Diego Faturos, Celia Argüello, Mariano Stolkiner, Silvio Lang...

Cuando ya cundía el desconsuelo entre los fans, llegó la Carta Chau, firmada por los artífices de La Casona, Cristian Scotton y Monina Bonelli, avisando que el ciclo Teatro Bombón no se desvanece, que el espíritu de La Casona sigue en pie. Así lo demuestran en la entrevista que sigue, a la que ambos se prestaron con el ánimo muy recuperado.

-¿Cómo fue la escena en que supieron que los "desterraban" de este edificio?

Scotton: -Empezamos a presentirlo en abril. Porque fue todo bastante desprolijo, la verdad.

Bonelli: -Sucedió entre gallos y medianoche. Estábamos negociando la renovación del contrato y nos enteramos por terceros que los dueños ya habían alquilado el lugar a otras personas. Sabíamos que había gente que iba a tomar la planta baja, pero no esperábamos tan infausta noticia...

Scotton: - Entonces, estos últimos dos meses negociamos la posibilidad de llegar hasta fin de año. Logramos que Ilu se quedara hasta fines de junio, y que Bombón termine en julio la edición en curso. También que algunas actividades de la parte de educación tuvieran continuidad.

-¿Ilu representa el apogeo de la sociedad Bonelli-Scotton?

Bonelli: -Son ya cinco años de Ilu que incluyen tres de Bombón. Este espacio se convirtió en un centro cultural y de formación, aparte de hacerse muchas obras. Cuando escribimos la carta de despedida en Facebook, al hacer el recuento del número de obras, nos sorprendimos nosotros mismos (risas).

Scotton: -Con Monina veníamos trabajando desde antes, pero La Casona fue como un punto álgido en nuestro vaivén como artistas gestores. Creo que pisamos más fuerte al formar esta sociedad que produce contenidos.

Bonelli: -En buena parte, gracias a la amistad y buen entendimiento con Cristian: formamos un matrimonio casi perfecto. Compatibilizamos arte y gestión, dos rubros muy complejos. Por otra parte, el ciclo de obras cortas se va expandiendo: por ejemplo, fuimos a hacer un workshop a Montevideo para transmitir la experiencia Bombón. Maruja Bustamente, socia fundadora que estuvo sobre todo en la primera etapa y que siempre aportó mucho, se vinculó con la artista Carolina Lett, de Costa Rica: ya hay una Casona Iluminada en ese país, y en septiembre se abrirá otra. Somos como una fábrica que no cesa su producción, para lo cual hace falta mucha organización. En 2011, llegamos aquí y convertimos los tres pisos en un centro cultural. Solo en Bombón, produjimos 64 obras nuevas, muchas de las cuales quedaron dando vueltas por Buenos Aires.

-¿Cómo se organizaron para concretar tantas propuestas?

Scotton: -En estos cinco años hemos ido armando un gran equipo de producción que nos sostiene y hace posible llevar adelante el emprendimiento. Ilu siempre ha estado muy habitada, activa desde las 7 de la mañana hasta la medianoche, con una circulación impresionante de gente. Particularmente, los domingos de Bombón. El concepto trascendió las paredes, es una suerte de intervención arquitectónica.

Bonelli: -Seguimos en relación con la gente de Chile para hacer un Bombón allí. Es un formato que se puede trasladar, compartir. Estamos abiertos a las ideas más diversas, como la de intervenir espacios históricos. Siempre quisimos que Bombón tuviera vuelo propio, que sea itinerante. Si fuera solo un festival de obras cortas, no sería un invento nuestro. El tema es el cómo: respetar el espíritu del sitio elegido, cuidar el acercamiento curatorial a los artistas, producir otra manera de encontrarse.

-¿Pueden señalar un momento bisagra de Bombón?

Scotton: -Hubo un salto de la primera a la segunda edición; dejamos de ser un grupo de familia, fuimos por más, extendimos los horarios.

Bonelli: -La prensa nos ayudó mucho. Tuvimos dos fases, la de las Arengas y la de Bombón. La primera, más trash, tuvo su encanto propio. Y cuando pintamos de blanco y surge Bombón, la magia se renueva.

-El festival de obras cortas se amplió y se mantuvo?

Scotton: -Los resultados de Bombón tienen que ver con la buena onda que habían generado las Arengas, con los artistas que salieron de esas expresiones. Y el otro pilar es que nos apasiona lo que hacemos.

Bonelli: -Sí, tenemos esa forma de religión por encima de intereses económicos.

Scotton: -Felizmente nos complementamos mucho con Monina. Yo soy un poco más ejecutivo, más de tierra.

Bonelli: -Él tiene el don de la paz, de la sensatez.

Scotton: -Monina es muy creativa; dueña de una grandilocuencia que a veces hay que bajar. Pero es la chispa que hace avanzar. Aprendimos a negociar cada vez mejor. Seguimos con las luces encendidas, aunque cambiemos de formato por un tiempo. Por eso celebraremos mañana, a nuestro estilo, la partida de la calle Corrientes.

Bonelli: -El festejo será con toda la gente que apoya el proyecto. Es muy bueno saber que vamos a encender luces en otros lugares, con gente afín. Y cuando termine Bombón en La Casona, seguimos en Defensores de Bravard. Así cumpliremos con la 10a edición.

Programa iluminado

  • Teatro Bombón, 9» edición, domingos de junio y julio.
  • Estrella Federal, mañana, a las 20.30.

  • Las guardianas, hoy, a las 23.
  • Fiesta Arenga Chau, mañana, desde las 22.
  • La broma infinita, sabados 2 y 9 de julio.

En La Casona Iluminada, Corrientes 1979

Por: Moira Soto

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