
La cruzada de Yerma, Bernarda y Rosita
Anda Jaleo (Presas por buscarte, Federico). Muy buena. Dramaturgia y dirección: Susana Toscano. Elenco: Alain Kortazar, Nacho Gadano, Esteban Prol. Escenografía y vestuario: Pepe Uría. Iluminación: Chango Monti. Sala: La Comedia, Rodríguez Peña 1062. Funciones: Lunes, a las 21. Duración: 80 minutos.
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¿Cómo visitar nuevamente los caminos de Federico García Lorca sin traicionar su esencia y buceando en una mirada propia, original, novedosa? Tamaña empresa es la que se propuso con su dramaturgia y dirección Susana Toscano a través de Anda Jaleo, una propuesta en la que el ayer se vincula en un hoy donde interrogantes, censuras, miedos y una sociedad no permisiva a ideas revolucionarias y cantos de libertad a veces se parecen. Y ese es uno de los aciertos de la autora, al permitirse observar qué cambió y qué no desde aquellos tiempos de la Guerra Civil Española hasta un hoy también marcado, frecuentemente, por la intolerancia.
La autora pone en marcha este planteo desde tres personajes emblemáticos del autor nacido en Granada: Bernarda Alba, Yerma y Rosita, la soltera. El disparador es bien atractivo: los tres personajes se unen para intentar exhumar el cuerpo de Lorca, darle santa sepultura y no postergar más las decisiones de la Justicia, políticos y familiares. Pero la misión no les resultará sencilla: las tres mujeres serán apresadas comenzando así una lucha entre la libertad y el orden asfixiante. Ellas buscarán un destino mejor para ese cuerpo, ahondarán en la tierra para desterrar la cabeza de quien les dio la vida. Y eso no es otra cosa que meter mano para rescatar la libertad, recobrar las ideas y mantenerlas vivas.
El relato, llevado a cabo con mucho humor y situaciones, por momentos, hilarantes, logra un hondo dramatismo cuando es intercalado por algunos de los monólogos más reconocidos del autor. Y éste es todo un hallazgo de la autora y de sus intérpretes: poder vincular lo desopilante de algunas escenas con los pasajes más hondos de la pluma lorquiana.
El actor vasco Alain Kortazar da vida a una Bernarda Alba excepcional. Él fue quien reemplazó, durante algunos días, a Norma Pons en la última temporada de verano en Mar del Plata y aquí vuelve a demostrar la carnadura de sus dotes interpretativas. La frialdad autoritaria de su criatura es conmovedora. Nacho Gadano se pone en la piel de Yerma y demuestra sus condiciones para el humor a partir, paradójicamente, de un personaje tan intenso y dramático. Lo mismo sucede con Rosita, la soltera encarnada por Esteban Prol, quien le imprime a su muchacha ternura y desazón ante las desdichas de la vida sin amor, pero tamizadas con actitudes que la vuelven torpemente divertida.
Susana Toscano guió a sus actores con precisión. Logró tres composiciones que tienen el gran mérito de estar atravesadas por el dramatismo de Lorca y, simultáneamente, por un humor agudo para hablarnos de la libertad. Ellas buscan un cuerpo, una cabeza para desterrar. Y eso no es otra cosa que bucear y volver a darle vida a las ideas del gran autor a pesar de la incomodidad de una autoridad dominante y autoritaria que plantea resistencia aún en el hoy.
Pablo Mascareño



