
La escena cordobesa está de luto
El sábado falleció María Escudero
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Lejos de su Cruz del Eje natal, el sábado, en Quito (Ecuador), murió la maestra de actores, actriz y directora María Escudero, figura fundamental en la historia de la escena cordobesa.
Nacida en el año 1926, hija de ferroviarios, tuvo entre sus maestros al mimo Marcel Marceau que, paradojas de la vida, está en estos momentos en Buenos Aires. En 1969 fue expulsada de la Universidad Nacional de Córdoba por una polémica que generaron sus ideas sobre los cambios en los planes de estudios. Claro que no sería la única vez en su historia que María Escudero tuviera inconvenientes por defender sus ideas. Así fue como, junto a actores como Graciela Ferrari, Roberto Videla, Luisa Núñez, Cristina Castrillo, Pepe Robledo, Oscar Rodríguez y Susana Pautasso formó el Libre Teatro Libre (LTL).
El grupo fue fundamental en la renovación teatral cordobesa. Eran épocas en que el LTL y otros dos colectivos, La Chispa, en el cual estaba Horacio Acosta, entre otros, y Nacimiento, con Liliana Felipe, se convirtieron en los gérmenes de la renovación artística de una Córdoba vital. En esa época impulsó el movimiento Canto Popular hasta que debió partir a su exilio, como la mayoría de artistas de la época, todavía unos años antes del golpe militar de 1976.
Entre tantos artistas que pasaron por sus talleres, fue la maestra de Paco Giménez. "Fue la que me puso el nombre Paco", recuerda el talentoso director que está por estrenar en Buenos Aires "Fiori di merda". Fue también autora de investigaciones culturales en Argentina y Ecuador. Como artista siempre impulsó un teatro militante y comprometido con la liberación y la justicia social.
En otras tierras
Radicada en la ciudad de Quito, continuó su trabajo lejos de su provincia natal, a la cual volvió en 1999 cuando el LTL celebró sus 30 años de vida. En esa oportunidad, presentó un nuevo espectáculo suyo y la misma universidad que en los años setenta la había expulsado por sus ideas, le entregó el título honorífico de doctora honoris causa. Es más: le puso su nombre al Teatrino de la Escuela de Artes de la UNC.
"Debo decirles que soy amiga de la rabia y del grito latente contra los silencios y ocultamientos, informadísima en literatura e hitos históricos, cuadrada en números y, sobre todo, funcional en muchas habilidades aprendidas en la vida. Sólo eso soy. El teatro, que me sedujo desde muy niña gracias al circo, me ha comprometido conmigo misma y con mis propios silencios. El teatro es mi vida desde que despierto hasta que vuelvo a despertar", dijo cuando recibió el Premio Manuela Espejo, que otorga la Municipalidad de Quito y la comisión de Género y Equidad de Ecuador.
El largo viaje de María Escudero concluyó el sábado tras padecer durante varios años el mal de Alzheimer, un cáncer de útero y una operación de cadera que la tenía inmovilizada en los últimos meses.
"Quisiera aguantarme un poquito más y verme de nuevo casi como soy ahora: hablando, pensando, peleando, discutiendo con las personas que me rodean, queriéndolas y asistiendo a mi existencia hasta que termine por sí misma", dijo hace algunos años la gran María Escudero.
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