
La familia argentina
Un destacado reencuentro con Alberto Ure que confirma todo su poder visionario
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DIRECCION: CRISTINA BANEGAS l AUTOR: ALBERTO URE l INTERPRETES: LUIS
MACHIN, CLAUDIA CANTERO, CARLA CRESPO l VESTUARIO: GRETA URE
ILUMINACION: GONZALO CORDOVA l DIRECCION DE ARTE: J. JOSE CAMBRE
ASISTENTE DE DIRECCION: FRANCISCA URE l TEATRO: CENTRO CULTURAL DE LA
COOPERACION, CORRIENTES 1543. VIERNES Y SÁBADOS, A LAS 23; DOMINGOS,
A LAS 21. l DURACION: 70 MIN.
Nuestra opinión: muy buena
Después de apreciar tantos espectáculos que, en la última década, se ocuparon de mostrar familias disfuncionales, encontrarse hoy con este texto de Alberto Ure y con puesta de Cristina Banegas vuelve a confirmar algo que muchas veces se ha sostenido acerca del poder visionario de Ure como creador y/o pensador.
Es que ese texto escrito hace casi tres décadas, si bien en su momento podía leerse como una estrepitosa caída de los modelos familiares, tan afines al teatro realista argentino, también daba el puntapié inicial para analizar ciertas conductas de sus miembros desde un lugar menos estereotipado, más inquietante y hasta cargado de una temerosa locura. Y lo que es más importante, hasta podía percibirse cómo cierto contexto social y político fue destruyendo modelos de vida o lazos de pertenencia tan enraizados como los familiares. Y esto dicho con pequeñas pinceladas, pero de trazo bien grueso.
Pasados los años, la pieza hoy no llega a provocar el mismo impacto que puede haber provocado en tiempos de su escritura. Podría decirse que no es sorpresivo que un padrastro deje a su mujer e inicie una nueva relación con la hija de ella. Pero Cristina Banegas, como lo hacía Ure, apuesta a despertar en los actores ese costado más perverso; el menos cómodo, el que golpea con fuerza, y así provoca una intensa reacción en quien observa. Algo sorpresivo asoma de continuo en ese juego de relaciones que todo el tiempo quiebra con cierto orden y busca volver a restablecerlo. Así esos seres se descubren en plenitud y se tornan verdaderamente desestructurantes y provocativos.
En este sentido, el trabajo de Luis Machín, Claudia Cantero y Carla Crespo es sumamente creativo y, a poco de iniciada la acción, van definiendo esos personajes y encontrando en ellos sus aristas más desgraciadas, pero que, a la vez, resultan ser las más lúcidas y las más atractivas de comprender y analizar. No sólo esos textos los denuncian, sino, sobre todo, sus cuerpos.
El espectáculo se afianza también gracias a la muy buena realización de los rubros técnicos: arte, iluminación y vestuario.




