
La familia según el teatro
Cada vez hay mayor inquietud por tratar este tema , pero con el humor
1 minuto de lectura'

Padre, madre, hijo e hija son roles dominantes a la hora del trabajo de creación en las escuelas e institutos de formación artística. No son sólo vínculos fundantes de situaciones teatrales, sino disparadores de la memoria, de rituales y paralelos.
Desde sus comienzos, el teatro argentino encontró en la figura grupal de la familia la forma de ilustrar, reflejar y entretener. Ya a principios de siglo, Florencio Sánchez sacudía a la escena con su drama "En familia", mientras que Gregorio de Laferrère hacía lo propio con la comedia "Locos de verano". Más adelante, el grotesco tomaría la posta. A partir de estos títulos dominantes, surgieron cientos de obras que abordaban la temática en toda la variedad de géneros que el teatro lo permite. Asimismo, a fines de los años 60 y principios de los 70, Roberto Cossa y Carlos Gorostiza también pusieron la mira en esa temática, aunque con una observación más aguda.
Hoy, el teatro vuelve a revisar el elemento familiar en forma crítica, pero desde una mirada mucho más irónica y, por lo general, a través del humor. Hay por lo menos cuatro obras en cartel que se nutren del elemento familiar: "De mal en peor", de Ricardo Bartis "La omisión de la familia Coleman", de Claudio Tolcachir; "Me dio lástima decirte que no", de Bernardo Cappa; "Orégano", de Sergio Lobo; y el sábado 15 se estrenará "Los hijos de los hijos", de Inés Saavedra y Damián Dreizik. A éstas se les agrega la recientemente levantada y exitosa puesta que Javier Daulte hizo de "Nunca estuviste tan adorable" y el clásico de Roberto Cossa "No hay que llorar", dirigida por Daniel Loisi, que bajó en Liberarte y está buscando sala.
"La familia es un tema de todos los tiempos. Justamente si hay algo teatral es eso. Tanto un autor, como un escritor, un pintor o un escultor siempre toma su mundo personal para reflejarlo en su obra, aunque lo transforme o lo modifique", reflexiona Roberto Cossa. En su obra "No hay que llorar", tres hermanos y sus esposas actúan como aves de rapiña en derredor de su madre anciana, con un final tan tremendo como aleccionador. "La mirada del teatro fue siempre crítica, pero quizás ahora, que todo está más permitido, se instala más el estilo más cruel, pero distanciado. Rozenmacher, Gorostiza y yo trabajamos con elementos más naturales, más cotidianos. Pero la mirada es la misma. La obra de Sánchez era muy cruel. Hoy se ve lo mismo, lo que pasa es que se lo ve con un lente deformado: se usa el absurdo, la crueldad, de una manera expositiva en la imagen, en el tratamiento", agrega.
En "Nunca estuviste tan adorable", Javier Daulte aceptó la propuesta de bosquejar la historia de la familia de su madre, sin documentación, sino trabajando sobre lo que había oído acerca de eso. "Por lo general, la familia ha sido tomada por el teatro como un referente más que como una teatralidad en sí. Quiero decir con esto que siempre la familia en el teatro intentaba representar otra cosa: el país, la sociedad, lo que fuere, pero se le daba el estatuto de lo dado y servía para mostrar otras cosas. Si miramos a la familia como un sistema de presentación y no de representación, lo que se deduzca de ese procedimiento podrá ser agudo, profundo, divertido o trágico. Pero esto último no depende tanto del creador, sino del público", explica Daulte.
Algunas familias de las obras mencionadas son caricaturescas y, a la vez, humanas. Por lo general, la nueva dramaturgia las pinta con la paleta del humor y toda su variedad de colores. La ironía y el sarcasmo son los ingredientes preferidos y el espectador agradece el vehículo comunicacional generado.
En "La omisión de la familia Coleman", Claudio Tolcachir trabajó la idea de lo que pasaría en una familia si ninguno de sus integrantes cumpliera con su rol. Sobre la base de un trabajo de improvisaciones con su elenco, llegó a la conclusión de que cada uno de los personajes vería afectada su maduración. Por consiguiente, los episodios más absurdos y crueles se convertirían en cosa corriente. "Uno puede llegar a convivir con toda la crudeza. La crueldad es algo cotidiano que no nos llama la atención hasta que algo se pasa de la raya. En esta época el despegarse de los padres tiene que ver con algo más cínico, ácido, sutil. Son todos monstruos y uno también lo es, entonces nos podemos reír de eso", explica Tolcachir.
Por su parte, Inés Saavedra -autora de "Los hijos de los hijos"- agrega que "al permitirse una mirada más analítica se puede ser más irónico o tener la distancia que se necesita para ser sarcástico frente a una situación familiar. Pudimos generar la distancia para construir un recorrido desde lo más íntimo, sin dejar de lado lo patético, que de tan patético puede resultar gracioso. Me interesa contar historias y hablar de los sistemas de las relaciones familiares en ellas. Después, el público lee los símbolos que uno quizá quiso contar o aquellos que uno no sabía que estaba contando".
"¿Por qué si vos sos mi papá y yo tu hija tenemos la misma edad?" Es una pregunta-chiste que se repite todo el tiempo en "Orégano", de Sergio Lobo. En este absurdo, los personajes conviven trágicamente, al borde de quebrar, dentro de una estructura familiar que se sostiene también con la agresión casi absoluta. El tema central es el fracaso de la familia funcional. "El humor argentino es reflexivo, negro, tiene sarcasmo. A partir de ahí es donde se pueden encarar estos temas crudos para poder ablandarlos -señala Lobo-. Hay una reformulación evidente del tema y que no siempre la familia puede asumir o asimilar. La consabida familia nuclear cristiano desapareció hace rato. Se da mucho que en los cumpleaños viene un chico con dos padres o dos madres. Además del tema de la familia gay y de sus derechos. Hay un reacomodamiento que se da en las prácticas socioculturales."
Política y familia
"Me dio lástima decirte que no" muestra a una familia transgredida, esperpéntica. Pero el propósito de su gestor, Bernardo Cappa, no fue entretener, sino hacer una investigación más sociopolítica. La familia no fue el propósito, sino el medio. "Cuando nos empezamos a juntar para trabajar esto, la primera idea que se instaló fue la de la deuda y la casa. A partir de ahí, aparecieron los vínculos. La teatralidad la logramos con un elemento: la heladera. Con ese padre que se duerme queríamos demostrar esto de la gente dormida. Es una situación social clara: las personas se levantan, salen, hacen un cacerolazo y, después, se van a dormir. La familia es convocante como tema, pero no nos propusimos representarla", aclara Cappa.
Las opciones como para confirmar estas nuevas miradas sobre el tema son variadas. Algunas tienen puntos en común, pero todas son únicas. Lo que habrá que observar es si esto es casualidad o se trata de una nueva tendencia.
Las cuatro familias
- "La omisión de la familia Coleman": escrita y dirigida por Claudio Tolcachir. En Timbre 4, Boedo 640. Sábados, a las 21 y a las 23.15; y domingos, a las 19.
- "Me dio lástima decirte que no": escrita y dirigida por Bernardo Cappa. En Alucía, Ecuador 474. Los domingos, a las 19.
- "Orégano": escrita y dirigida por Sergio Lobo. En Teatro del Pueblo, Roque Sáenz Peña 943. Los jueves, a las 21.
- "De mal en peor": concebida y dirigida por Ricardo Bartis. En el Sportivo Teatral, Thames 1426. Los viernes, a las 21, y los sábados, a las 21, y a las 23.




