
La fuerza de un actor que vuelve
Después de tres años lejos de los escenarios, presenta Argentina potencia
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El día en que la tormenta colapsó la ciudad y cayeron más de 50 milímetros en dos horas, Alex Benn llegó puntual y fresco a la cita. "Lo único que quiero es llegar a buen puerto", dijo el multifacético actor, cuya próxima parada es el estreno de Argentina potencia , en el Viejo Palermo.
Benn, que no bien pisó las calles porteñas, a los 28 años, se dedicó a patear las puertas de los teatros para demostrar su arte, quiso que su próximo proyecto reflejara las dificultades que atraviesan los argentinos. "Desde que tengo conciencia, en este país nunca es buen momento para nada. Te recomiendan que no te dediques a la medicina, porque vas a terminar manejando un taxi. Si hablás de ser actor, piensan que estás loco", se quejó el artista, que viajó desde los Estados Unidos para deslumbrar con sus dotes actorales en plena época de hiperinflación. "Cuando volví estaba ansioso por trabajar, pero estaba todo parado. Lo único que quedaba era generar proyectos", recordó de aquellos tiempos, en los que se paseaba con sus libretos a cuestas para mostrárselos a los productores.
Su obra profundiza en la sensación reinante en los años 60 y 70, cuando se pensaba a la Argentina como una potencia equiparable a Canadá o Nueva Zelanda. "Uno pensaba que podía ser astronauta. Fui educado con esa mentalidad, en la que el esfuerzo y el trabajo tenían su premio", contó el actor, que vuelve luego de tres años de no poder concretar sus proyectos.
La historia de Argentina potencia , su quinta obra, se desencadena a partir de la vuelta de un hijo a su hogar. El personaje interpretado por Benn se separa de su pareja y vuelve a dormir en el sillón del living paterno. Este retorno desatará rencores, verdades ocultas y cosas no asumidas. "Tiene que ver con lo que sucede en gran parte de la clase media", comentó el autor, quien tomó elementos de su vida personal y los plasmó en la obra. Esta idea surge del dolor, de su propio dolor, ya que se separó hace tres años de su anterior mujer, la actriz Alejandra Darín.
Tenía veinte años cuando decidió que iba a ser actor, pero entonces estaba anotado para ingeniero y eso era lo que sus padres esperaban de él. "Fui el loco, el primer artista de la familia", confió Benn, que estudió actuación en Río de Janeiro y, luego, en los Estados Unidos.
Allí, cambió su apellido vasco por Benn para "encajar como gringo"; sus ojos celestes y rubia cabellera sólo podían alimentar ese perfil. Pero los productores distinguían en su tonada un dejo latino que le cerró muchas puertas. Así que repartió pizzas, hasta que decidió a volver a su patria .
Para su debut en el Teatro del Globo, en 1990, ensayó un arriesgado ritual. Diez minutos antes de que empezara la función de Gente como uno , se subía a un colectivo rumbo al teatro, donde lo esperaban para protagonizar el drama familiar. La adrenalina era buena para su personaje -un joven al borde del suicidio- y la angustia de llegar tarde lo mantenía en un amargo estado de agitación. "Entraba corriendo, entre el público ya sentado, y podía sentir cómo el director y los actores tomaban aire", contó.
Otros recuerdos
Luego vinieron otras obras: L America Di Severino , Bent , Azul profundo , La última batalla de Napoleón, y con ellas más historias. Para llevar a cabo Serena , en la cual un hombre inmerso en plena crisis matrimonial sueña con una sirena, fue necesario instalar una pileta en el escenario. "Estaba todo cubierto de arena y el público salía salpicado de agua; era genial", dijo de aquella experiencia. "Nos jugamos. Era en la época del corralito, no había plata para nada y esta obra demandaba una puesta exigente. Por suerte, después la pude contar", recuerda.
Otro desafío fue fundar el espacio Gargantúa, donde estrenó Crimen y castigo . "Ibamos hasta los volquetes de Pol-ka a rescatar los restos de escenografía", confesó, entre risas. Con esos restos armaron la propia.
"Es como subir una montaña", dijo Benn acerca de su pasión por generar proyectos independientes, entre los cuales también cuenta crear La Guarida. "Hay gente que disfruta de estar recostada en la arena. A mí me gusta escalar hasta la cima, aunque suba y esté nublado", explicó el autor, que todavía debe lidiar con los fletes que ubicarán el decorado sobre el escenario del Globo. "Generar cosas en teatro es difícil", admitió el actor, director y autor teatral, que tiene otra obra en vista: Robin Hood y la flecha mágica . "Pero, al final, uno hace una radiografía del viaje y puede decir: «Llegué, fue un viaje accidentado, pero llegué»", dijo Benn, que aguarda nervioso el estreno.
Para agendar
Argentina potencia, de Alex Benn. Con Jorge García Marino, Alicia Naya, Alex Benn, Laura Taboada, Natalia de Cicco.
Teatro del Viejo Palermo, Cabrera 5567, los viernes a las 20. Entradas: $ 20 (4777-4900).
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