La muerte de Adolfo Marsillach

El autor, actor y director teatral, de extensa trayectoria, falleció a los 73 años
El autor, actor y director teatral, de extensa trayectoria, falleció a los 73 años
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23 de enero de 2002  

Genio y figura. Anteayer, a los 73 años, falleció Adolfo Marsillach, uno de los más fecundos gestores, como actor, autor y director, de la actividad teatral. El cáncer que padecía desde hace tiempo no logró debilitar su temperamento. Tuvo la sangre fría de disponer la puesta en escena de lo que debía ser su sepelio. Dejó dicho a su familia que cuando muriera quería que su capilla ardiente se instalara en el teatro Español o en el María Guerrero, sede del Centro Dramático Nacional, fundado por él. Pero nunca en el Clásico, sede del Centro Nacional de Teatro Clásico que también creó, porque no guardaba buenos recuerdos de esa institución.

El artista nació en Barcelona el 25 de enero de 1928, hijo y nieto de periodistas y críticos teatrales.

"Nací pobre, gracias a Dios -solía presentarse-. Como mi padre, como mi abuelo, desciendo de una brillante estirpe de intelectuales sin una peseta."

Aunque se licenció en Derecho, por exigencias de su padre, volcó toda su energía en el teatro, al principio en compañías menores, hasta que, en 1950, Luis Escobar lo contrató como galán para el teatro María Guerrero, de Madrid. Debutó en la obra de Buero Vallejo "En la ardiente oscuridad".

En el país, con "Tartufo"

Gran popularidad consiguió en los años setenta gracias a la televisión, como actor y director en series como "Silencio, se rueda" y "La señora García se confiesa", escrita, dirigida e interpretada por él.

A principio de la década de los ochenta estrenó en Madrid la primera obra de teatro firmada por él, "Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?", conocida en Buenos Aires en la versión de Roberto Villanueva, con Oscar Martínez y Tina Serrano.

En 1971 vino al país para presentar "Tartufo", de Moliére, en el Avenida, y en 1986, en el Teatro Cervantes, con "El médico de su honra", de Calderón de la Barca, al frente de la Compañía de Teatro Clásico, acompañado por Carlos Cytrynowski en la escenografía.

Su actividad no tuvo descanso. La matizaba con fuertes discusiones con los funcionarios culturales de turno, con los que no compartía los presupuestos que asignaban a la actividad.

En 1998 dirigió para el Teatro Real una coreografía del Ballet Nacional de España basada en "La Celestina", y ese mismo año publicó su autobiografía con el título "Tan lejos, tan cerca (Mi vida)".

Marsillach se reencontró con Nuria Espert en la escena en 1999, con la puesta de "¿Quién teme a Virginia Woolf", de Eward Albee, en una versión que él mismo dirigió y con la que se despidió de la escena.

En los próximos días, en una ceremonia íntima, las cenizas de Adolfo Marsillach serán esparcidas en aguas del Mediterráneo, las mismas que bañan su Barcelona natal, probablemente frente a la costa de la localidad alicantina de Javea.

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