Las mil caras de Joaquín Bonet
El multifacético artista vuelve a asumir el rol de director en Buena química, una obra sobre los vínculos con una historia personal
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El multifacético creador (actor, dramaturgo, director y músico) Joaquín Bonet volvió a la escena alternativa con Buena química, una obra en la que combina elementos del pasado, el presente y donde no falta el humor.
La experiencia tiene una historia singular. Cuando dirigió su primer proyecto, Testigos (2006), la gran actriz Alicia Berdaxagar le comentó que le gustaría trabajar con él. Bonet comenzó a fantasear con un texto posible y así fue dando forma a una pieza en la que asoman, además, como disparadores, algunas anécdotas familiares, entre otras, el reencuentro de su abuelo con un ex amor después de cuarenta años.
En escena, cuatro químicos se encuentran. Posibilidades perdidas, proyectos ambiciosos, la vejez inminente, el sexo furtivo y el amor por la buena cocina se mezclan en la búsqueda de hallar algo extraordinario. Una audaz beca científica es el punto de partida de esta historia sobre eso que las personas denominan "tener buena química". La propuesta está interpretada por Leonardo Saggese, Beatriz Dellacasa, María Zambelli y Julio Marticorena, y se presenta en El Extranjero.
"Alejado de la anécdota -cuenta Bonet- quería personajes que hubieran tenido una vida académica y profesional intensa, apasionada, que pudieran haber tapado huecos de su vida. Seres exitosos que tal vez vivieron vidas equivocadas en otros planos. Los científicos podían servir para eso, aunque también muchas veces pueden tener trabajos muy burocráticos. Ese contraste me pareció interesante. Una vez me rebelé a estudiar para una prueba de química en la escuela secundaria y mi padre me hizo ver que la química está en todo, que nuestro organismo es un flujo de elementos en constante cambio. Desde ese día miré a las ciencias con más curiosidad y quise incluir esa mirada en esta obra."
Formado en sus comienzos como actor y músico, Bonet trabajó varios años como intérprete hasta que empezó a sentir la necesidad de desarrollar una mirada propia sobre el hecho escénico. Así se fueron imponiendo la dramaturgia y la dirección. "Mis primeras obras son comedias, todas diversas entre sí -recuerda-, pero comedias al fin. En Buena química no abandono el humor, pero creo que profundizo más en los vínculos, en cómo la mirada que tenemos sobre el pasado articula nuestro presente, en la dificultad para llegar a tiempo a los desafíos que se nos presentan y en la capacidad de los seres humanos de influirnos. Creo que este tema atraviesa bastante mi producción, y el final de la obra tiene que ver con eso." En los últimos años, el creador comenzó a escribir además algunas miniseries televisivas, como Las huellas del secretario (2013) y actualmente La verdad, con Julieta Díaz, Daniel Fanego y Diego Velázquez (ambas para la TV Pública). Estas creaciones significan para él un desafío que le importa mucho seguir profundizando. Entre sus últimas direcciones se destaca Las obreras, de María Elena Sardi, para el Teatro Cervantes, protagonizada por Luisa Kuliok. Bonet cree que su ser actor "tal vez está durmiendo la siesta". "Siento al teatro -agrega- como un acto de comunicación, de encuentro, por lo tanto no divido el escenario de la platea. Todo es parte de una misma experiencia y creo que mi trabajo consiste en que tanto espectadores como actores disfruten de la función, puedan compartir su emoción, brindarse. Ahí siento que mi trabajo está realizado, sea como autor, como actor o como director."
Buena química
El Extranjero, Valentín Gómez 3378
Sábado, a las 20.30
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