Les Luthiers pone a resguardo en España su legado humorístico
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MADRID.- Con la dosis justa de humor para un acto formal, Les Luthiers se convirtió en la primera expresión de comedia llamada a dejar su "legado" en el Instituto Cervantes, el principal instituto de enseñanza y difusión del español en el mundo.
Una ceremonia en la que fueron distinguidos como virtuosos de la música, maestros del humor y "magníficos portadores de la lengua que nos une". En medio de tanta formalidad, ellos dejaron su sello al agradecer.
"Lamentamos que todos los que nos precedieron hayan reclamado que les devuelvan el legado al enterarse de que veníamos nosotros", ironizó Carlos López Puccio, uno de los fundadores de la agrupación.
El gobierno español estuvo en primera línea del homenaje en el Instituto Cervantes, con la vicepresidenta Carmen Calvo, quien confesó que saber que vería a Les Luthiers "ya la alegraba" desde horas antes. "En España los queremos, los respetamos y les agradecemos", dijo.
El cantante Joan Manuel Serrat, amigo de Les Luthiers, "con un sentimiento que honra y llena de orgullo" y el conjunto catalán de teatro gestual Tricicle se sumaron como partícipes del homenaje. De paso -y con una nota de humor-, pidieron que la formación "los tenga en cuenta" para el futuro, ahora que ellos piensan alejarse de los escenarios.
Los cantantes Ana Belén, Víctor Manuel y Miguel Ríos aplaudían desde las butacas. El escritor y libretista colombiano Daniel Samper Pizano fue un brillante maestro de ceremonias y encargado de evocar la capacidad del grupo "para hacer reír a millones de personas en 20 países durante más de 50 años".
También hablaron la productora Rosa León y el periodista Alex Grijelmo, quienes, como cientos de miles de españoles, se declararon "fanáticos" del conjunto argentino.
"Es que son geniales... son brillantes", dijo León. La coincidencia fue destacar el humor inteligente que practican "en momentos en que el barato triunfa hasta la saciedad".
El Instituto Cervantes tiene por hábito invitar a personalidades de la lengua castellana a dejar "un legado" en sus enormes cajas de seguridad, algo que posee en abundancia, ya que su actual sede madrileña fue anteriormente un banco, con generoso tesoro en el sótano.
La idea es que, de aquí a medio siglo, las generaciones futuras abran esas urnas (que no contienen billetes, sino muestras de talento) y conozcan de primera mano el aporte de quienes los precedieron.
"A ver si adivinan cómo se reproducía esto", fue el desafío que, como humorada, sumó López Puccio al depositar, junto con Jorge Maronna -el otro socio fundador-, una veintena de discos compactos con sus espectáculos. No se les hizo fácil la elección de los objetos que legaban en herencia. "Somos el producto de 52 años", explicaron.
Dejaron allí "nuestro Big Bang", tal como definieron a la primera partitura del grupo. Era la correspondiente a la "Cantata laxatón", que el desaparecido Gerardo Masana escribió en "papel para planos... porque no tenía dinero para comprar papel de música" y que parodiaba la Pasión de San Mateo, de Juan Sebastián Bach.
Junto a ella colocaron el folleto original del laxante en el que se basaba la letra de la parodia. "Algo que, de cara al futuro, consideramos eficaz en... dos o tres horas", dijeron. Y nueva carcajada en el acto formal. En ese clima distendido y con recurrentes agradecimientos, dejaron también libros sobre sus exmiembros fallecidos. El ya citado Masana y Daniel Rabinovich, a quienes "no dejamos de extrañar ni un solo día".
Lamentaron también la ausencia de Marcos Mundstock, quien permaneció en Buenos Aires, aquejado de una enfermedad que le dificulta la movilidad, a la vez que evocaron al "voluntariamente jubilado" Carlos Núñez Cortés. El homenaje del Instituto Cervantes se sumó al Premio Princesa de Asturias, que Les Luthiers recibió hace dos años. "Son maestros en el manejo sutil del idioma español", dijo su director, Luis García Montero. España "les tiene devoción", dijo ayer la vicepresidenta. Y es verdad: el homenaje fue apenas horas antes de que comience el ciclo de trece funciones en Madrid, como parte de una gira por todo el país con Viejos hazmerreíres, con Roberto Antier, Tomás Mayer-Wolf, Martín O'Connor y Horacio "Tato" Turano como nuevos miembros permanentes.
La caja con el aporte de Les Luthiers lleva el número 1224 en la enorme bóveda del Cervantes. Y, salvo cambio de planes, se abrirá nuevamente el 4 de septiembre de 2042. Difícil que Les Luthiers pase de moda.
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