Los 20 años del Coro de Jóvenes
La agrupación que dirige Néstor Zadoff los celebrará esta noche con un concierto
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Empezó liderando una banda de rock en sus años de colegio secundario. Y, por cierto, fue fiel devoto -como corresponde- de los Beatles. No obstante, Néstor Zadoff estaba predestinado a conducir voces. Para eso se preparó en el Conservatorio Nacional con eminentes maestros. En armonía, Erwin Leuchter; en dirección coral, Antonio Russo. Y con una beca del gobierno francés se perfeccionó en música coral del Renacimiento y el Barroco. Incluso ostenta el doctorado en Musicología otorgado por la Universidad de Tours.
Por estos días, Néstor Zadoff vive momentos de júbilo con su coro predilecto: el Nacional de Jóvenes, que esta noche celebrará sus primeros 20 años de vida, con un concierto que ofrecerá, a las 20.30, en el Auditorio de Belgrano (Cabildo y Virrey Loreto) con la Gran Misa en Do menor, KV. 427, de Wolfgang Amadeus Mozart (su imponente misa póstuma e inconclusa, sin Agnus Dei), junto a una orquesta, luego de interpretar a capella varias obras del Romanticismo y de compositores contemporáneos.
"El maestro Graetzer -recuerda Zadoff- había organizado, en 1985, un concurso para seleccionar al director de un coro de jóvenes que se sumaría a los otros organismos canoros de la Secretaría de Cultura de la Nación: el Polifónico, el de Niños y el de Ciegos. Yo fui seleccionado. Y en la primera convocatoria se presentaron 250 postulantes. Con aquel primer grupo, eran 50 coreutas, nos presentamos en septiembre de 1985. Primero fue un coro amateur; es decir, no rentado. Lo curioso es que a sus integrantes se les reconoció retribución luego de doce temporadas de concierto, con tres giras a Brasil, una gira europea en 1990 y once premios internacionales, entre ellos el 1º en el concurso mundial de Porto Alegre, en 1995, y el 2º en el famoso de Tolosa, en 1996, seguido de otro prestigioso: el de Atenas. Debimos bregar mucho para conseguir este reconocimiento. Pero nosotros también asumimos el compromiso con otra modalidad de trabajo: fijamos dos y tres ensayos por semana, en horarios rigurosos."
-Aunque no figure en ningún papel, ¿se da por sentado que sus integrantes deben provenir prioritariamente del Coro Nacional de Niños?
-Claro. La idea es prolongar, a partir de los 15 años, y hasta los 22 o 24, la experiencia en el Coro de Niños, que creó y dirige Vilma Gorini de Teseo.
-Con estos jóvenes recorrés el país y demostrás su calidad en el exterior...
-Estoy orgulloso de ellos porque seguimos cosechando premios desde 1998, cuando ganamos el Gran Prix de Francia, en Tours. Una conquista muy importante porque se compite con los coros ganadores de cada categoría. Después llegaron los primeros premios de Limburg y Varna, en 1999, y el Spittal, en Austria, que se transmite a toda Europa, hace dos años.
-Hablemos del repertorio y del canto a capella, que considero importantísimo en los coros nacionales, ya que suele privilegiarse lo sinfónico-coral.
-Nuestro repertorio es de música universal y argentina (con arreglos corales), a capella, lo que nos acerca al Coro de Niños. Apenas si cantamos una vez por año con la Sinfónica Nacional, con la que estrenamos varias obras de compositores nuestros, como Hilda Dianda, Salvador Ranieri y Antonio Russo. Al comienzo hicimos música del Renacimiento y el Romanticismo. Y con los años acogimos un repertorio más complejo, de obras contemporáneas.
-La selección de coreutas es muy estricta.
-Tal cual. Exigimos lectura a primera vista, técnica vocal y en lo posible varios años de experiencia coral. Tenemos chicos de todo el país. Hay 14 provincias representadas en el coro; sólo 8 cantantes son de esta capital. Y cada fin de año renovamos entre 5 y 7 coreutas. Se van los de 30 años.
-¿Cómo llegaste a identificarte con nuestro folklore y el tango?
-Fue un proceso interior natural a partir de los años 70. Escuchaba a Los Chalchaleros; me encantaba escuchar a Mercedes Sosa, sobre todo en "Mujeres argentinas". No soy tanguero, pero sí fanático de Piazzolla. Vengo haciendo cerca de 100 arreglos. Uno va asimilando ritmos y giros nuestros.
Néstor Zadoff apenas nos ha concedido 15 minutos. Y se nos escapa, obsesivo siempre, porque necesita ensayar con la orquesta. No alcanzamos a hablar una palabra sobre Mozart... Sólo atina a pedir: "Mencioná por favor a Claudio «Chacho» Vescovo [su ayudante ejecutivo], y al subdirector Pablo Bianchi" [que lo acompaña desde 2003]. "Tengo dos hijos mayores de 20 años", cuenta a las apuradas. Y el Coro Nacional de Jóvenes es mi tercero", enfatiza sonriendo el volcánico y temperamental director. Y sale corriendo.



