
Malena Guinzburg, tras los pasos de papá Jorge
Trabaja en radio, pero adora el humor
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Sobre el escenario, Malena Guinzburg (sí, la hija de Jorge, como se encarga de blanquear no bien comienza su monólogo) dice que no quiere ser graciosa. Dice que lo que quiere es ser linda. "En el show digo eso, pero es mentira. También quiero ser graciosa. Prefiero estar haciendo esto a que me contraten para bailar en ShowMatch . Siento que tengo más para decir. Pero ¿quién no quisiera que le ofrecieran estar ahí? No quiero hacerlo, pero que me lo ofrezcan es bueno", dice, y se ríe.
Además de hacer stand up, Malena es productora de Metro y Medio , el programa que conducen en FM Metro Sebastián Wainraich y Julieta Pink.
Se presentó hasta hace unos días en Más Te Vale Bar (Av. Patricios 32) y vuelve prontito. "A partir del 15 de enero, vamos a estar con Fernando Sanjiao y Pablo Fábregas, en el Paseo la Plaza (Corrientes 1660), en The Cavern -adelanta a La Nacion-. Todavía no tenemos el nombre del show, pero «bue»..."
Cuenta que comenzó a hacer stand up un poco por contagio. Es que en la radio se encontró con artistas relacionados con el humor, como Diego Reinhold, Dan Breitman, Peto Menahem o el mismo Wainraich. "Además, estudiaba teatro y estaba medio traumada, porque es difícil montar una obra. No se daba; no me terminaba de gustar lo que hacía? Entonces, hice un curso con Fernando [Sanjiao] y me encantó; la pasé bien. A la gente le gustó y no paré", rememora.
-¿Cómo armaste el monólogo?
-Lo fui acomodando; saqué y agregué chistes. Lo que más me está costando ahora es escribir un segundo monólogo. Es como que en el primero dejé todo. Hay tantos haciendo stand up? No quiero repetir los temas de los que ya se habla. Escuchás cosas parecidas en todos lados. Y somos menos las mujeres que lo hacemos. Quiero buscar algo original y se me hace difícil. En el primero, mucho no pensé; me salió solo. Metí mis complejos, metí lo de estar sola, pero ahora lo tengo que cambiar.
-¿Hacer stand up es una catarsis?
-Un poco. A mí me sirvió ponerlo ahí [sobre el escenario] y blanquearlo. Cuando veo que estoy más gorda, digo: "Mejor: va a ser más gracioso" -dice, y suelta una carcajada-. Después voy a comprarme ropa y me quiero matar. No es que digo "Me voy a afear para ser más graciosa". Prefiero estar divina, pero me puedo reír un poco más.
-¿Hay un vínculo entre el humor y la seducción, entre ser graciosa y sentirte interesante?
-Creo que el humor seduce, pero no sé si llegás a tener sexo. Seduce, pero después ven a un minón y se van con el minón. No todos, obviamente, pero para muchos sos copada para seguir charlando. Depende también de la actitud de una.
-¿Cómo te llevaste y te llevás con ser "la hija de"?
-Pasé por muchas épocas distintas. Siempre me dio orgullo porque conviví con un tipo querido. No es que conviví con un padre famoso del que mucha gente habla mal. Hubo momentos en que odiaba eso porque no quería ser "la hija de", así como momentos en que me gustaba o me daba lo mismo. Era diferente cuando estaba vivo a como es ahora, en que hay una mirada de "¡Ay, pobre!", "¡Ay, cómo lo quería!"? No estoy para eso.
-Según lo que contás en tu monólogo, suelen decirte que sos igual a tu papá?
-Me voy haciendo un lugar como Malena. Lo primero que hago es blanquear el tema de mi viejo porque sé que la gente lo está pensando. Y no está mal que esté eso. Antes tenía el prejuicio de tener que ser graciosísima porque estaba la comparación. Los dos primeros minutos del monólogo hablo de mi viejo y siento que después ya se olvidan y las risas me las gano yo, no mi apellido.
-¿Tuvieron un vínculo a partir del humor, de reírse juntos?
-Sí. Más allá del chiste que hago en el escenario, me siento muy parecida a él. Ya me lo decían cuando laburaba con él en la tele. Se nos ocurrían (a mí tímidamente y por lo bajo), los chistes al mismo tiempo. Había un vínculo de mucho humor, de mucha ironía.
-No te voy a hacer la pregunta que solía hacer tu viejo "para romper el cubito"?
-Te agradezco [risas].
-E l, que preguntaba con naturalidad a los famosos por su "primera vez", ¿cómo reaccionó cuando se enteró de que habías tenido la tuya?
-Nunca se lo conté, en realidad. Porque, de hecho, no fue con un novio formal, así que no daba para contárselo. Aunque mi viejo era muy zafado en ese aspecto, creo que él sólo quería que lo pasáramos bien. Con lo que yo padecía con las relaciones y todo mi mambo al respecto, creo que se debe de haber puesto muy contento, porque para mí era todo un tema y él lo sabía.
-¿Tu vida amorosa era más parecida a lo que contás en tu monólogo?
-Sí, enamorada siempre de mis amigos o del que no me daba bola. Para mí, el amor era sufrir, tener relaciones de mierda? Todo lo que digo en el show es cierto. Ahora estoy de novia, pero todavía no cambié el monólogo. Sigue "garpando" lo de estar sola [risas]. Es que todo lo que soy lo formó mucho esa situación anterior.
-Otra al estilo Guinzburg padre. ¿Qué famoso te ratonea?
-Hay miles y, a la vez, no hay ninguno. Los galanes no son mi estilo. Lo mío son más amores platónicos "de inteligencia", tipo Mauricio Kartun. Fui alumna suya, lo amo y Adejo todo por él [risas]. Tal vez Liniers, porque amo sus dibujitos. Es muy trillado eso de que "A mí me enamora la inteligencia", pero bueno. Me encanta [Roger] Federer también.
-¿En algún momento sumó ser "la hija de" para acercarte a los hombres?
-No, al contrario. Si me empezás a hablar de mi viejo, me voy.
-En tu monólogo, decís que no te parecés para nada a Ingrid Grudke. ¿Hay alguna modelo que te parezca guapa, además de ella?
-Y Zaira Nara me parece hermosa. Ursula Vargués. A veces hago monólogos con ella? El otro día, vino al programa Emilia Attias y es mucho más linda de lo que se ve en tele. Hay mucha mina linda. Con la mitad de ellas cambiaba todo, aunque no hubiese sido lo que soy ahora, pero para un día, para una fiesta, dejame ponerme esa ropa [risas].




