Mariano Cohn-Gastón Duprat: "Queremos estimular al espectador activo"

Gastón Duprat y Mariano Cohn, ahora, directores teatrales
Gastón Duprat y Mariano Cohn, ahora, directores teatrales Crédito: Diego Spivacow / AFV
Hacen su debut teatral en la calle Corrientes, con La mujer de al lado, una revisión de su taquillera película El hombre de al lado
Alejandro Lingenti
(0)
21 de julio de 2019  

Mucho antes de que se empezara a hablar todo el tiempo de "la grieta", Mariano Cohn y Gastón Duprat crearon una para la ficción que acaparó muchísimo interés. Con El hombre de al lado, película que estrenaron en 2010, esta dupla de directores cosechó tanto los elogios de la crítica como el favor del público, sintetizando en una comedia negra los alcances de una disputa material y simbólica. La pelea de vecinos que protagonizaban Daniel Aráoz y Rafael Spregelburd tenía como disparador un boquete inesperado en una medianera, pero también desencadenaba el choque de dos mundos diferentes, de dos maneras de ver las cosas, un antagonismo que atraviesa la historia argentina desde sus inicios y que en los últimos años volvió a agudizarse.

Con buen sentido de la oportunidad, los directores reflotan ahora esa historia, pero cambiando el sexo de uno de los contendientes y adaptándola para estrenar su primera obra teatral, nada menos que en la calle Corrientes: La mujer de al lado.

En esta vuelta de tuerca que se estrena en el Multiteatro (Corrientes 1283), Germán Palacios entrará en conflicto con Griselda Siciliani, una forma de sumar en escena otra discusión muy vigente, la que gira en torno al rol de la mujer en una sociedad sobrecargada de machismo. "Siempre ese nos reprochó que no tuviéramos protagonistas femeninas en las películas, así que acá respondemos a esa demanda -apunta Cohn-. Es la misma historia de la película, pero resignificada. Queríamos despegarla un poco, pero mantener la simpleza y la contundencia". Duprat agrega que "esa simpleza no le resta a la historia ni profundidad ni dimensión". Y revela que la idea nació en una cena con Carlos Rottemberg y Luis Brandoni.

Ahora se viene una nutrida agenda de ensayos y la puesta a punto de la obra, la recta final de un trabajo que para ellos es novedoso y desafiante: "El teatro tiene otro tono, otros registros que el cine -dice Duprat-. Esta puesta va tener sus particularidades porque la idea es aportarle lo que dominamos bien por haber hecho unas cuantas películas: un buen diseño sonoro, una musicalización que tenga un rol importante en la creación de climas, algunas elipsis... Por suerte, con el equipo y los actores que tenemos todo se fue haciendo más sencillo. Hacer esta obra es como ir al colegio. Son muchas horas de laburo para avanzar apenas milímetros".

Esa experiencia de intenso intercambio con los actores ya motivó un nuevo proyecto. Un largometraje que pondrá el foco sobre el momento de creación y composición actoral. "Vamos a mostrar cómo un mismo texto se puede decir de diez maneras diferentes. Lo estamos paladeando ahora, en estos ensayos, y lo vamos a repetir con un grupo de actores españoles para esa película", cuenta Duprat.

Para La mujer de al lado, los directores pretenden una dinámica narrativa que interpele al público, que lo provoque y lo incentive a la polémica. "No vamos a hacer una obra que puedas ver tirado en la butaca, medio adormecido", asegura Duprat. "Va a ser mejor que la película -dobla la apuesta Cohn-. Es mucho más perturbadora y está muy a tono con la época, porque de alguna manera refleja toda la discusión alrededor de la igualdad de género tan vigente ahora. Con humor, pero generando preguntas y también incomodidades".

Cohn y Duprat no ocultan su expectativa por los resultados de esta aventura. Su performance en el cine es lo suficientemente virtuosa como para empujar esa ansiedad por probar cuanto antes si puede repetirse en un terreno que conocen mucho menos.

El hombre de al lado llegó a los 135.000 espectadores en Argentina y a los 553.000 en el resto del mundo. En octubre próximo empezará el rodaje de una remake brasileña.

Directores también de El ciudadano ilustre (635.000 espectadores en Argentina y 1.760.000 en el resto del mundo, además de la venta de sus derechos para remakes en Francia, Italia, Colombia e Inglaterra) y de Mi obra maestra (735.000 espectadores en Argentina y 920.000 en el resto del mundo; remakes en producción en Francia, Italia y México), con 4x4, última película de la productora Televisión Abierta estrenada hasta hoy, reunieron 325.000 espectadores en Argentina, pero el film ya tiene asegurado estreno comercial en todo el mundo.

No será simple que, en términos de rendimiento económico, la obra de teatro alcance esos niveles. Pero no es esa la mayor preocupación de los directores: "Es obvio que no estamos haciendo esto por la plata -aclara Duprat-. Si quisiéramos más plata agarraríamos las treinta publicidades que nos ofrecen por mes y que sistemáticamente rechazamos. Lo pensamos como un desafío artístico".

Siempre agudos en su relación con la crítica especializada, remarcan que lo importante es que haya argumentos para el debate, más allá de los juicios de valor. "Una mala crítica bien fundamentada puede alimentar una discusión interesante -sostiene Cohn-. Pero hay una especie de cacheo ideológico cada vez más berreta que embarra la cancha. Nos acaba de pasar con 4x4. Que si es de derecha, que si es de izquierda... Andá a decirle a Tarantino que Bastardos sin gloria es de derecha. Te manda a la mierda sin titubear". Provocativo, Duprat lanza un dardo aún más envenenado: "Yo sabría cómo hacer una película que logre el apoyo de cierto sector de la crítica. Te hago tres de acá a fin de año, si quiero. Son tópicos muy recurrentes los de ese cine. El verdadero abismo es el del público. El riesgo artístico más grande, el que nos incentiva a hacer mejores películas es ese, el de llegarle a la mayor cantidad de gente posible. Al Bafici hay que borrarle la palabra independiente. Hoy, el auténtico cine independiente es el industrial de calidad. Spielberg es un verdadero cineasta independiente, no los directores que hacen películas aplastadas por la desidia, aburridas, sin sangre en las venas, sin potencia. Una vez que viste que una película tuya llena una sala en Italia, no querés volver al Malba con cuatro espectadores. La legitimación museística me torra, genera propuestas muy conservadoras. Pero lo cierto es que en la Argentina la experiencia indica que la crítica no mueve mucho la aguja de la convocatoria de público. La gente decide por sí sola, no necesita de la bendición papal de ningún crítico".

Queda claro que es el diálogo con el espectador lo que motiva a estos dos socios artísticos de vieja data. "Nos interesan los distintos puntos de vista porque no hacemos películas o una obra para emitir un dictamen con las conclusiones conjuntas sobre los temas que abordamos -analiza Duprat-. Nunca aspiramos a clausurar un tema. La mujer de al lado va a poner sobre la mesa unos cuantos asuntos muy densos: la propiedad, las diferencias sociales, el miedo al otro... Pero no queremos finiquitar esos temas, sino más bien estimular a un espectador activo".

Hace veinte años hacían Televisión abierta

Duprat y Cohn revolucionaron los rígidos códigos de la TV de aire con Televisión abierta. Definido como "el primer delivery televisivo", el ciclo se anticipó a la catarata de imágenes de producción casera de YouTube, un imponente muestrario de personajes y situaciones que van de lo banal y cotidiano a lo bizarro o lo violento. "Nuestra productora se llama Televisión Abierta, así que imaginate que tenemos mucha conciencia de la importancia de aquel proyecto -señala Duprat-. Nos 'maladelantamos' siete u ocho años a lo que más tarde explotó en YouTube. Y lo defino así porque fue demasiado antes".

El embrión de Televisión abierta fue Enciclopedia, una película estrenada en Fundación Proa en 1996. "Era lo máximo estrenar ahí -añade Cohn-. Esa película tiene cien fragmentos de un minuto sin ninguna unidad, sin ningún patrón. Después se nos ocurrió llamar a la gente para que nos mande otros materiales caseros, y ahí nació el programa, que se pudo poner al aire porque en ese momento América TV era un canal que asumía riesgos. Daniel Simonutti era un gerente de programación muy libre, que también le dio lugar a Cha Cha Cha, CQC y El rayo".

Muy rápido, el formato se reprodujo. "Lamentablemente, nadie nos pidió permiso para usar la idea. El año pasado, en América, hubo un especial dedicada a conmemorar los 20 años de Televisión abierta, y la promo de ese programa, que mostraba imágenes de gente bailando en su casa y de algunos youtubers, terminaba diciendo: 'Córranse, llega papá'. Eso me puso contento", cierra Duprat.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.