
Mockinpott, el perseguido
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"De cómo el señor Mockinpott consiguió liberarse de sus padecimientos" , de Peter Weiss. Intérpretes: Virginia Giordano, Darío Guersenvaig, Manuel Longueira, Pablo Mariuzzi y Emiliano Mazzeo. Vestuario: Claudia Mendoza. Asistencia de dirección: Poli Bontas. Versión, ámbito escénico, musicalización y dirección general: Roberto Castro. En el Centro Cultural San Martín.
Nuestra opinión: bueno.
Si bien el teatro de Peter Weiss están íntimamente ligado con el teatro documento -"Marat/Sade", "La indagación", "Hölderlin"-, algunas de sus piezas, sobre todo al final de su producción, incluyen elementos de ficción. Una de ellas es "De cómo el señor Mockinpott consiguió liberarse de sus padecimientos". Un drama con fuertes trazos de comedia que muestra la realidad de un hombre que, sin buscarlo, es acosado por el sistema social y político en el que vive, sin lograr comprender el porqué de tanta persecución macabra.
Mockinpott, así, se transforma en un enorme hombre gris. Enorme porque tiene la fuerza para convertirse en uno de los máximos ejemplos teatrales que refiere la tragedia del ser contemporáneo. Y así como George Büchner dejó en claro cuál era la realidad de un proletario a través de Woyzec, Peter Weiss busca esclarecer con Mockinpott la verdadera condición de una nueva clase social, pero que también tendrá múltiples dificultades para imponerse. Ambos personajes sufren muchas desgracias pero están diseñados desde la profunda ternura y esto los hace inmensos.
El espectáculo que concibe Roberto Castro es muy rico expresivamente. Cruza ese texto con mundos muy particulares. De a ratos se aproxima al cabaret, en otros a las películas de Chaplin. Hace algunos guiños a la historieta y se apoya lo suficiente en el absurdo para enfatizar cualidades de esos personajes.
Unos pocos objetos escenográficos irán dando forma a los espacios que contendrán la acción, que por momentos se desarrolla en un ritmo de suma intensidad.
Aunque actoralmente el elenco es heterogéneo, cada intérprete juega a fondo su personaje. Se nota un fuerte trabajo de equipo. Y hay escenas desopilantes, como la del hospital o el encuentro de Mockinpott con los jueces. La pareja protagónica, Mockinpott y Pepino, también alcanzan momentos magníficos. Sobre todo hacia el final, cuando se produce un verdadero encuentro entre ellos, no sólo como personajes, sino además en lo interpretativo. Una muy interesante experiencia producida por la Escuela de Arte Dramático.



