Moreira llega en moto desde Rosario

La compañía rosarina La Comedia de Hacer Arte llegó a Buenos Aires para hacer su propia versión unipersonal del mítico gaucho retratado por Eduardo Gutiérrez, en visión actual
Moira Soto
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23 de julio de 2016  

Pablo Felitti, como Juan Moreira
Pablo Felitti, como Juan Moreira Crédito: Prensa

Personaje histórico devenido mito popular gracias a la novela de Eduardo Gutiérrez, publicada primero como folletín entre 1879 y 1880, Juan Moreira saltó al escenario en 1884, mediante una pantomima protagonizada por José Podestá. Fue el inicio de una larga serie de versiones con distintas firmas: dramas, sainetes, radioteatros, incluso una ópera, adaptaciones para televisión y tres films (el último, de 1973, el gran poema épico de Leonardo Favio). Gaucho insumiso frente a la injusticia de los poderosos, Moreira encarna la figura del antihéroe empujado inexorablemente a la desgracia. Casi dos siglos y medios después de su muerte violenta -en 1874- el legendario matrero regresa a escena, aggiornado por los integrantes de una compañía rosarina, y detiene la moto -en vez del caballo de antaño- en un teatro de la calle Corrientes, justo a dos cuadras de donde estaba el Politeama donde se estrenó la primerísima adaptación para las tablas.

La compañía La Comedia de Hacer Arte fue fundada en 1997 por Pablo Felitti, Cielo Pignatta, Ramiro Lollo, Lionel Nucci y Hernán Peña, un grupo que se ha mantenido activo y creativo durante dos décadas, logrando vivir razonablemente bien del teatro: ofrece periódicamente espectáculos y -desde hace tres años maneja una escuela de perfeccionamiento actoral a la que actualmente asisten 70 alumnos. "La obra con la que comenzamos fue Rosaura a las diez, en 1998, un hitazo con elenco numeroso que permaneció varios años en cartel en Rosario y en giras, premiado en Mar del Plata con una Estrella de Mar", dice Hernán Peña, director de Moreira Delivery: tal el título de la recreación del célebre clásico que interpreta Pablo Felitti.

Con Rosaura..., esta compañía, además de ofrecer funciones regulares, empezó a trabajar con colegios secundarios con la clara intención de compartir el amor por el teatro con los alumnos y favorecer la formación de espectadores participativos. Se armó así un circuito nacional, 23 provincias que visitan todos los años con una obra diferente. "Está buenísimo mostrarles a los chicos el espectáculo de turno y después departir con ellos, es una tarea que nos tomamos muy en serio", enfatiza Peña. "Para algunos de los pibes, es la primera obra vez que ven una obra de teatro; sin embargo, prestan mucha atención, quieren saber cómo es esto del oficio de actor, dónde se aprende, sacan sus propias conclusiones sobre lo que vieron. Obviamente, tratamos de que nuestras propuestas sean atractivas, tengan buen ritmo, un lenguaje accesible. En cada sitio del interior que visitamos hacemos, además, funciones nocturnas para el público en general".

Desde el arranque, los integrantes de la compañía rosarina tomaron la decisión de generar puestas que remitieran a temáticas o autores nacionales, tomando la historia, la literatura la dramaturgia. Y los títulos que fueron brindando prueban que cumplieron esa meta: Patagonia y olvido, a partir del libro de Osvaldo Bayer; San Martín vuelve, sobre aspectos de la vida del prócer; la antes citada adaptación de la novela de Marco Denevi... Pensadas para que "quepan en un auto o dos" por la cuestión de las giras, escenografías y vestuarios de resuelven de la manera más funcional y conceptual, apelando a artista visuales, como es el caso de Moreira Delivery, cuyo arte estuvo a cargo de Nerina Parisi. La actividad continuada de La Comedia de Hacer Arte ha fructificado: de ella se ha desprendido un grupo de estudio y trabajo -Bondi, Colectivo Teatral que está haciendo Antígona Vélez, de Leopoldo Marechal, como mucho suceso en Rosario.

En esta primera temporada en Buenos Aires hacen pie, entonces, con Moreira Delivery, obra surgida del interés de Felitti por trabajar sobre lo gauchesco junto con Peña: "Llegamos naturalmente a la novela de Gutiérrez, tomamos el personaje histórico y el mito literario, y se fue construyendo una dramaturgia que da una lectura actual con un marginal de hoy, un Moreira de nuestros días".

El desafío para Pablo Felitti, único intérprete, era desdoblarse en 8 roles bien distintos. "Llevamos el unipersonal al extremo, él no para un segundo, ni delante ni detrás de escena. Este Moreira conserva rasgos y situaciones esenciales; de los personajes, es el único que habla en verso. Cuando hacemos este espectáculo en las escuelas, a los chicos se les sugiere leer antes la novela para que les resulte más sencillo encontrar equivalentes, y de este modo ampliar su comprensión. En la charla posterior nos explayamos sobre el concepto del marginado en aquella época y en esta; analizamos con los pibes cómo los excluidos del sistema, sin proyectos ni horizonte de futuro, pueden caer en la delincuencia, desprovistos de valores que los sostengan. Otro asunto que ya aparecía en el original y que retomamos por su renovada vigencia es el de la discriminación hacia el inmigrante. Aunque el trasfondo de Moreira siempre es trágico, apelamos a la comicidad como herramienta eficaz para abrir canales de reflexión".

Moreira Delivery

De Pablo Felitti

Sábados, a las 23.

Belisario Club de Cultura, Corrientes 1624.

Por: Moira Soto

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