
Nelly Olson, la mala de la tele
Unipersonal sobre el "arte de odiar"
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Los odiaba con todo su ser. Cuando era niña, sus compañeros del colegio le decían Nelly y Etelvina. La culpa la tenía su tez blanca, sus ojos claros y su pelo rubio. Para los niños, Virgina Kaufmann, aplicada y buena, se parecía a la villana de las series que veían a la hora de la merienda: La familia Ingalls y Señorita maestra . Justamente sobre el odio y sobre el costado infantil del Mal trata su nuevo trabajo en teatro.
Gastón Cerana escribió el libro y la música, y además dirige Nelly Olson, odiar es un arte , inspirado en Virginia, pero no por su maldad, sino por su histrionismo y aspecto físico. Esta vez, la comparación no le duele. "Gastón quiso hablar de la maldad, y de la unión que ésta tiene con la bondad. Las dos caras de lo mismo. Creer que uno no es malo es negarlo. Pero ésta que aborda el texto no tiene filtro, como ocurre con los niños. Lo positivo es que se puede cambiar", reflexiona. Virginia se presenta los viernes, a las 22.30, en Mediterránea Café Teatro (Tucumán 3378).
En este espectáculo, Virginia está sola en escena, acompañada por el piano de Leonardo Stefoni, quien también es el director musical de la obra. En esta pieza interpreta a la perversa Nelly Olson, que vuelve al ruedo con su ferviente odio hacia Laura, la hija del medio de los Ingalls.
Cuando era niña, Virginia tenía dos sueños: ser médica forense y bailarina. De General Roca, provincia de Río Negro, donde nació e hizo la primaria, se mudó a Brinkmann, en la llanura cordobesa. Allí, tomaba clases con la señorita Susana, la esposa del intendente, quien enseñaba a tocar instrumentos y dirigía el coro.
Virginia se mudó a los 18 años a Buenos Aires y estudió musicoterapia. "Se me había frustrado el hecho de ser bailarina. Todavía no tenía muy claro cuál era mi vocación. Además, tuve un problema en la columna, y la danza, en lugar de ayudarme, lo empeoró. Se me cayó la esperanza", lamenta.
Virgina comenzó a estudiar en el taller de comedia musical de Ricky Pashkus, Carlos Gianni y Mariano Moruja. "Aquí encontré definitivamente mi rumbo", recuerda. Luego se incorporó a La vuelta manzana , de Midón, y luego fue una "Pipita", como ella define a las bailarinas de Pipo Pescador. Allí conoció a Griselda Siciliani, con quien creó Tan modositas , que marcó las carrera de ambas: "Coincidíamos en la estética y el humor. Llamamos la atención porque éramos dos chicas muy desfachatadas", dice. También con Siciliani, y con Diego Bros, nació Quiero llenarme de tí , inspirado en las canciones de Sandro.
Virginia siguió estudiando. Primero ingresó en Escuela Popular de Música y luego en el taller de Augusto Fernandes. "Fue bravo. Allí, toda la alegría de la comedia musical se evaporó. Trabajé mucho más conmigo misma. Actuar implica conectarse con uno mismo, y justamente yo usaba el histrionismo para desconectarme", confiesa.
También trabajó en La fiaca , de Valeria Ambrosio, y volvió al infantil, El mago de Oz . Participó del éxito de Valientes , y armó su banda, Tu Párvula Boca, junto con Pablo Kessel, Tico Algranati, Hernán Bruno y Juan Ignacio Guerra. "Me gustaría tener una carrera próspera creativamente, y desarrollarla con originalidad", dice. Hoy Virginia vive su sueño. No le importa lo que voces infantiles digan de ella.





