Otra obra sobre el virrey Liniers
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Español para extranjeros . Dramaturgia y dirección: Eva Halac. Con Sergio Falcón, Julieta Halac, Paula Maresca, José Márquez, Raúl Mereñuk, Silvia Oleksikiw, Javier Pedersoli, Claudio Rodrigo y Carlos Scornik. Manipulación de muñecos: Valeria Kleinbort. Vestuario de muñecos: Magali Salvattore. Diseño de iluminación: Ernesto Bechara. Diseño sonoro: Sergio Falcón. Dirección de arte: Micaela Dleigh. Asistente de dirección: Andrea Herrera. En el Centro Cultural Caras y Caretas, Venezuela 330. Los viernes, a las 20.30; y sábados, a las 21.30. Duración: 60 minutos.
Nuestra opinión: buena
Una muy precisa ambientación deslumbra al espectador cuando ingresa en la sala. El gran salón está preparado para una recepción. Los participantes aún no están sentados a la mesa pero, antes de que lleguen, se percibe que el clima que los rodeará no será todo lo afable que se espera. Fuera de la casa la tormenta castiga a la noche.
Lo que vendrá después provoca una profunda inquietud. Es la casa del virrey Liniers. Algunas de sus relaciones más próximas (en las que se mezclan parientes, políticos y su amante) lo acompañan. La cena ha sido dispuesta para despedir a un emisario francés -el Marqués de Sassenay- que llegó al Río de la Plata con la convicción de tener la adhesión de Liniers en favor de Napoleón que, según dice, a invadido España y vencido al rey Fernando VII.
Dentro y fuera de la casa la tensión es extrema. Ese emisario debe volver de inmediato a Francia porque si prolonga su estadía puede hacer ver a Liniers -quien también es francés- contrario a la corona española y esto complicaría seriamente la política local.
El texto de Eva Halac puede analizarse en dos planos. En uno primero, formal, la autora extrema los detalles que hacen al ambiente y, sobre todo, a las costumbres de la época y aquí también se impone su mirada a la hora de presentar a esos personajes con unos mundos privados muy complejos, dispuestos a todo con tal de sostenerse en su lugar político y social.
El segundo plano, estructural, se muestra por momentos un tanto endeble. Algunas situaciones se prolongan sin contener el justo dramatismo y así lograr que la tensión se sostenga y resulte atrapante para el espectador. Como si en verdad ese entramado perverso de relaciones sociales se impusiera a la acción y sus avatares.
El elenco es heterogéneo. Las interpretaciones más acabadas las concretan Carlos Scornik (Liniers), Silvia Oleksikiw (Anita Perichón) y Javier Pedersoli (Benito). Los tres actores exponen un trabajo muy ajustado a la hora de mostrar las contradicciones de sus personajes. Sobre todo, en Scornik y Pedersoli -el patrón y su criado- se observan unas ricas composiciones en las que se reconocen hasta los más finos detalles a la hora de descubrir gestos y actitudes de sus criaturas.
Es sumamente creativo el trabajo sobre el espacio y el diseño sonoro de Sergio Falcón.
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