Para partir: varias voces para una mágica voz

Fuente: LA NACION
Mercedes Méndez
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12 de abril de 2019  

Para partir / Dramaturgia y dirección: Ignacio Sánchez Mestre / Elenco: Luciano Suardi, Mara Bestelli, Mónica Raiola, Paula Grinszpan, Mariel Fernández, Andrés Pruss y Sofía Saborido / Música: Fernando Tur / Escenografía: Laura Copertino / Vestuario: Lara Sol Gaudini / Iluminación: David Seldes / Teatro: Sarmiento, duración: 80 minutos / Nuestra opinión: muy buena

De todas las formas en las que se puede contar el dolor por la muerte de alguien amado, el autor y director Ignacio Sánchez Mestre pensó en unir múltiples tristezas en una sola voz. Si una hija llora a su padre, llora él. Si una ex le reclama a su esposo, se reclama él. Si una hermana recuerda la infancia juntos, se recuerda él. ¿Cómo se muestra esa única voz en una obra de teatro? Esa es la gran magia de Para partir.

La propuesta de Ignacio Sánchez Mestre es una mezcla de recursos, efectos y generaciones que agita el mapa teatral porteño. La obra tiene siete actores de distintas edades que, desde un cruce entre lo fantástico y el realismo, atraviesan un duelo. "Estamos acá para arreglar lo vincular", grita la tía de una familia en una casa de playa que es apenas un monoambiente, sin baño, y que está en el medio de un balneario nudista. Un padre se suicidó a los 50 años y deja como único pedido que lo despidan en esa casa de verano.

Lo que se muestra en esta obra es "ese tiempo más" que necesitan las personas para afrontar la muerte. El momento en donde cada familiar reconstruye la vida del que murió y su propia identidad. Para retratar ese fragmento, el director utiliza un despliegue de géneros narrativos. Si al comienzo el espectáculo tiene un tono en el límite entre el realismo y lo experimental, un humor ácido y situaciones extremas; de a poco la obra gana fuerza dramática gracias al desarrollo de esta única voz, alguien que los habla a todos con una fuerza inconsciente.

En Para partir los personajes expresan su dolor, pero de una forma en la que parece que piden ayuda y se perdonan. Hay un juego con el peso de las palabras: ¿qué pasa si somos hablados por otro? ¿Qué pasa si hablamos, pero no sale la voz? En esa situación de juego, todos los actores forman un equipo fuerte: lo bizarro, los silencios, el humor y el drama explotan, y se deshacen en la escena. En el teatro también se cuenta con la música y la luz. Hay que ver la carga emotiva que tiene que unos hijos empiecen a cantar la canción favorita de su padre, o los azules para despedir a un muerto y los colores pastel que reflejan un nuevo comienzo. Para partir demuestra que las palabras no solo nos constituyen por lo que dicen, sino por la forma en que se expresan. En esa idea, el hecho teatral es un aliado importante para encontrar nuevas formas de pensar la vida.

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