
Parecidos y diferentes
Directivos de distintos teatros líricos europeos y americanos se reunieron durante dos jornadas para comentar problemáticas comunes y las soluciones posibles
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Los teatros líricos del mundo comparten la misma problemática, pero deben encontrar sus propias soluciones locales.
Esta es la primera gran conclusión que se puede establecer del fructífero taller "Gestión de teatros líricos, estudio de casos", que se desarrolló entre el miércoles y el jueves últimos en la sede del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y que reunió en Buenos Aires a siete altos directivos de casas de ópera de Europa y América.
A partir de la alternancia de ponencias y preguntas del público asistente, con la eficiente moderación de la doctora Ana Lucía Frega, durante dos jornadas se pudo contar con la valiosa oportunidad de contrastar las experiencias en España, Italia, Francia, Alemania, Inglaterra, Brasil, EE.UU. y la Argentina.
En principio, hay dos grandes ejes que preocupan por igual a los teatros de ópera contemporáneos, sin importar su ubicación geográfica: cómo lograr su financiamiento y cómo atraer nuevos públicos.
En el primer caso, las soluciones van desde apuntar directamente al apoyo total del mundo de lo privado, como en EE.UU., a seguir defendiendo el aporte estatal como principal eje, en Francia y sobre todo Alemania. En el medio están las experiencias mixtas de Inglaterra, España y más recientemente Italia y Brasil.
En verdad, no se trata más que de un signo de las diferentes tradiciones históricas en la materia que observan estos países, mucho más allá de la cuestión lírica.
En lo que respecta a la formación de nuevos públicos hubo un poco más de coincidencia en las estrategias que establecen los teatros. Por medio de la educación y la presentación de actividades didácticas para los más jóvenes, y tratando de abrir las puertas del teatro durante todo el día, para romper con el mito que todos cargan respecto de la posibilidad de pertenencia. Cómo lograr que un público más amplio sepa que hay múltiples actividades con entradas a bajo costo o incluso gratuitas, y que no es necesario vestirse de smoking para disfrutar de una representación operística de ballet o sinfónica.
El taller fue abierto por Teresa Aguirre Lanari de Bulgheroni, directora del Comité para la Cultura del CARI y presidenta de la Fundación Teatro Colón y alma mater del encuentro. Luego, demorado con aviso, del secretario de Cultura porteño Jorge Telerman.
Cada uno de los expositores se centró en los teatros de sus respectivos países aunque luego, en el debate que cerró el taller, anteayer al mediodía, surgieron algunos cruces interesantes, como los que siguen:
- La planificación estratégica . Un caso paradigmático es el de John Seekings, director técnico del Royal Opera House (ROH), de Londres. Desde la reapertura del teatro (cerrado dos años por refacciones), Seekings tiene a su cargo un área que produce envidia a los operómanos argentinos: planeamiento estratégico.
Durante la temporada, Seekings controla el normal desarrollo de las cuatro producciones al público (dos óperas y dos ballets) más otras dos ensayándose en forma simultánea que hay por semana. Pero asegura que la planificación estratégica es simple. "Sólo hay que salirse del día a día y sus problemas mentalmente. La clave es pensarlo como un negocio. O como el ejército: los generales hacen la estrategia; los oficiales, la táctica, y los soldados, la operación."
Con respecto a su financiación, del presupuesto total del ROH cada vez más cantidad proviene del mundo privado.
- Teatro Colón: vivir al día. El panorama coyuntural del Colón es bien distinto al del Covent Garden, como se ocupó de comentar luego Gabriel Senanes. Su disertación se centró en la necesidad de sostener en actividad al Colón como "un bien cultural común a todo el país, un símbolo que va mucho más allá de la ópera. La frase "al Colón" se escucha cada vez que se quiere elogiar a una personalidad de la cultura o el deporte", ejemplificó. Con respecto a la financiación de la actividad, señaló que sigue siendo el Estado el que carga largamente con el presupuesto del Colón.
- La perspectiva francesa. El francés André Larquié fue director de la Opera de la Bastilla y en la actualidad es el presidente del Consejo Administrativo del Teatro du Ch‰telet de París, y tiene un extenso currículum en la función pública ligada a las artes.
Desde esta perspectiva, Larquié resaltó la larga tradición de soporte estatal que tiene el arte en Francia, primero a través de sus monarcas y luego por la República. También remarcó la gran desigualdad que hay en el reparto del dinero entre ese monstruo lírico que es la Opera Nacional de París, con sus dos teatros parisienses, el tradicional Garnier y la moderna Bastilla, que se llevan casi lo mismo que los teatros líricos del resto del país. Sin embargo, el propio Larquié se encargó de reconocer que la inauguración de la gigantesca Opera de la Bastilla, en 1989, democratizó y amplió el público de ópera galo. Y que la búsqueda de apoyo privado es una tendencia cada vez mayor en los teatros que dependen del aporte de los gobiernos locales.
- El papel del Estado en Alemania. Georges Vierthaler es director ejecutivo de una de las tres casas de ópera de Berlín, la Staatsoper "Unter den linden", que tiene como director musical a Daniel Barenboim, que realizó una fuerte defensa del sistema de financiamiento de la cultura a través del Estado. "Hace 50 años que se mantiene la política de sostener las instituciones artísticas desde el Estado. Y funcionó muy bien, ya que mantuvo una densidad cultural que no se encuentra en ninguna otra parte, y por eso decimos: preservémoslo." Vierthaler comentó largamente los recortes y presiones de fusión que sufren los tres teatros líricos de Berlín, que funcionan como compañías independientes, pero descartó, en principio, que la solución llegue por la vía privada. Vierthaler aclaró además que la poca incidencia del patrocinio privado no se debe a un problema de exenciones impositivas. "Existen leyes que lo admiten, pero la actitud y la costumbre en Alemania son diferentes."
- El modelo brasileño. Por cercanía geográfica, pero sobre todo por idiosincrasia, la presencia del brasileño Emilio Kalil fue valiosa para comprobar la similitud de problemas de la región. Entre otros puntos subrayó "las dificultades de subsistencia de los emprendimientos privados cuando no tienen un apoyo firme y constante de empresas poderosas". También señaló que "en los teatros oficiales sólo se pueden hacer buenas gestiones si hay apoyo firme de la política. Pero todo se derrumba cuando termina una gestión y empieza otra que tira abajo todo lo que había hecho la anterior".
- España e Italia. El siempre polémico Juan Cambreleng Roca fue quien aportó una panorámica sobre la situación en España e Italia, ya que fue gerente del Teatro Real de Madrid y en la actualidad es "sovrintendente" del Teatro Giuseppe Verdi, de Trieste. De España resaltó la situación ideal de poder empezar de cero en Madrid, y, por el contrario, se quejó de las dificultades para aggiornar los mecanismos de funcionamiento en las óperas italianas.
Por último, como una excepción a la regla, desde los EE.UU. llegó Marlene Cooper, directora del programa Obras y Proyectos Especiales del John Kennedy Center for Performing Arts, de Washington. Si bien este centro no tiene ópera entre sus actividades, sí responde al modelo norteamericano de funcionamiento y financiación. Un departamento de cuarenta personas se encarga de mantener el fluido de caja de la institución, de un país que acostumbra desde hace mucho hacer aportes privados para el soporte de las instituciones culturales.
Hacia el Centenario del Teatro Colón
- Asediado por la coyuntura, en el Teatro Colón la prioridad es poder retomar la "rutina" de trabajo diaria, esto es, recuperar el concepto de temporada: planificar la actividad del teatro para todo el año. Y cumplirla. El problema es que los teatros líricos del primer mundo planifican con cinco años de anticipación. Y para el Colón, 2008 no debería ser una temporada más. Es la del centenario. Al respecto, Senanes anunció que se debe empezar ya a planificar esta temporada y deslizó su propuesta: repetir la programación inaugural.


