
Pasan los años y Kive Staiff sigue firme
El director del Complejo Teatral de Buenos Aires continuará hasta 2010 en el cargo que ocupó por primera vez en 1971
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El hombre permanece inmutable. Volvió a cambiar el signo político del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y él sigue en el puesto que asumió por primera vez en 1971. Durante veintisiete temporadas, que atravesaron gobiernos militares, democráticos y crisis varias, Kive Staiff -ahora dentro de la gestión de Mauricio Macri-, continúa en su cargo de director general y artístico del Complejo Teatral de Buenos Aires al menos por dos años más.
-Tiene la programación muy armada. ¿Ya se imaginaba que lo iban a confirmar en el cargo? ¿Se tenía tanta fe?
-En rigor de verdad, el jefe de gobierno me ofreció la continuidad inmediatamente después de las elecciones. Además, trabajamos con un par de años de anticipación, lo que significa que ya sé qué espectáculos van a estar en 2009 y, algunos, en 2010.
-¿No dudó en aceptar?
-Ya estaba empezando a pensar en el retiro, pero Macri me pidió que lo acompañara en un período y le dije que, en principio, pensáramos en dos años y que después veíamos...
-¿Cómo ve su permanencia casi perenne a pesar de los distintos gobiernos?
- No es un problema mío, sino de los gobernantes.
-Pero ¿usted se siente cómodo con eso?
-Lo cierto es que hay una institución, un proyecto que -sin duda alguna- funciona, y eso me da una fortaleza muy grande... No quiero seguir hablando sobre este tema.
-¿No?
-No me gusta hablar de mí mismo, no me gusta hacerme elogios. Somos una institución que es mucho más que una productora de espectáculos teatrales y de ballet. Nuestro principio básico y elemental es movilizar la audiencia y nos está saliendo bien.
-Pero ¿no sería saludable que hubiera cierta alternancia para que la continuidad de ese proyecto no dependiera sólo de usted?
-Estoy de acuerdo, pero... ¡me hacés hablar de cosas...! No me quiero comparar con Giorgio Strehler porque él era un genial director escénico, pero también fue muchísimos años director del Piccolo de Milán, igual que Jean Billard en el TNP de Francia, y cuando ya no estuvieron la gestión no se resintió. Estoy seguro de que me van a poder reemplazar bien, y eso va a suceder dentro de poco tiempo. Esta es una institución con mecanismos muy sólidos y hay un equipo de colaboradores de primer nivel.
-¿Va a haber algún cambio en ese equipo?
-No, la continuidad es completa.
Así, al momento de presentar la programación para 2008, Staiff se rodeó de Carlos Elía, director general adjunto; de Héctor Calmet, director escenotécnico, y de Gustavo Santa Colomba, director de administración.
-¿Con quién suele pensar las temporadas?
-Me da un poco de vergüenza, pero soy yo el responsable de todo. Tengo un par de compañeros -Carlos Pais y Alejandro Tantanian- que leen los proyectos que llegan para luego discutirlos y ponernos de acuerdo sobre el valor de algunas obras. En general, son elecciones que hago yo con todos los riesgos del caso.
-Suele haber reiteraciones de algunos directores, de algunos actores. Casi como si hubiese una suerte de elenco estable, a pesar de que suele haber gran cantidad de audiciones.
-Siempre hay caras nuevas, pero también es obvio que haya otras que se repitan. No puede ser de otro modo. Me inclino por actores y actrices que admiro y que creo en sus capacidades. Elena Tasisto es una visitante permanente de nuestro repertorio, al igual que Alicia Berdaxagar. Empezamos por elegir la obra y luego el director, y con él me pongo de acuerdo en el elenco. Y es inevitable que los actores se repitan. Cuando digo: "¿Por qué elegí esta obra?", me respondo que quiero ver en el escenario las razones por las cuales escogí ésa no y no otra. Así voy a buscar a un director que esté de acuerdo con mi visión y que sea capaz de plasmarla en el escenario.
-¿Y cuando las miradas son diferentes de la suya?
-Me la aguanto. Además, estoy abierto a que me deslumbre un director con una visión diferente. Aunque nos ponemos de acuerdo, soy yo quien le dice al director cuál es el objetivo con determinada obra. Si coincide llevamos adelante el espectáculo; si no, tiene la alternativa de no aceptarlo.
-¿Cómo han resultado las experiencias en los distintos teatros? ¿Hay que hacer ajustes?
-Habría que hacerlos siempre, pero en el Regio encontramos un camino y que ha repercutido en los barrios aledaños con espectáculos que de alguna manera hablan el lenguaje de esa clase media que vive en la zona. El Sarmiento ha respondido muy bien frente a lo experimental, y en el Teatro de la Ribera, que es más complicado, estamos tratando de encontrar los modos de acercarnos al vecindario. Ha sido difícil, pero hemos logrado que haya gente que se traslade hasta allí. El cambio de horario al domingo al mediodía ha resultado muy bien... Igual siempre hay que estar atentos para poder implementar cambios, cosa que no me asusta ya que se pueden lograr de manera más o menos rápida...
Staiff interrumpe la entrevista cuando su secretaria le avisa que ya tiene que bajar a la sala Casacuberta para la presentación de la temporada. Fue una de las condiciones del encuentro: "Que la entrevista no haga esperar a Macri, un hombre que se preocupa por cultivar el arte de la puntualidad". Kive se pone el saco presuroso, baja en el ascensor a dar la bienvenida al jefe de gobierno, pero se encuentra con que quien ha llegado en su reemplazo es Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gabinete. Staiff no manifiesta inquietud alguna, invita al recién llegado a pasar para dar comienzo a una nueva gestión, otra más.
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